La Agencia Comercial, profesión desconocida.

Es una profesión con futuro que no agoniza, en contra de algunas opiniones, porque está íntimamente relacionada, puede decirse que es innata al ser humano.

Cuando le preguntas a alguien si sabe que es un agente comercial (AC.), casi todo el mundo lo confunde con el empleado de una empresa de libros, móviles, energía o telefonía que puerta a puerta va dándole “la brasa” a los vecinos de un barrio y eso no es, ni de lejos, un AC.

Un Agente Comercial AC. es un profesional, entendiendo la palabra profesional como un sustantivo, que se encarga de forma continuada y estable de ser el rostro, la cara de las empresas que representa: Pymes, generalmente, en determinada zona y ámbito mercantil que domina y actuando como persona física o jurídica según los casos.

Las definiciones legales pueden verse en el artículo 2º del R.D. 118/2005, de 4 de febrero y en el artículo 1 de la Ley 12/1992, del contrato de agencia.

El AC. media en la compraventa de bienes y servicios, prestando un servicio no siempre valorado en su justa medida, quizás por el desconocimiento que hay de la agencia comercial.

El AC. es un profesional que genera confianza, porque debe captar las pymes a representar para que le confíen sus catálogos y muestras, y con ellas ganarse el interés y la confianza de los clientes de éstas y venderles sus productos o servicios. De esta complicada labor obtiene su comisión.

Un buen agente comercial se dedica a satisfacer las necesidades de los clientes que visita e informar a su representada de dichas necesidades y de los cambios que se produzcan en las mismas, además de afrontar los problemas que puedan surgir, para ello debe ser una persona cuanto más cultivada mejor, su inteligencia interpersonal (en sus relaciones con sus semejantes) debe fomentarse y cultivarse, pero también es necesaria la inteligencia intrapersonal, porque el conocimiento de uno mismo es básico en las relaciones humanas.

En fin, a diferencia de los trabajadores de las empresas de recursos humanos, el AC. debe ser un humano con recursos y muy cultivado para afrontar las vicisitudes de su compleja tarea.

Así cuando existe una perfecta simbiosis entre agente y empresa, es decir, cuando por las venas del agente comercial corre la sangre de la empresa representada, entonces el AC. es genial, no es el genio que inventó la rueda, él es el que inventó las otras tres para ganar la carrera en la distribución de bienes y servicios.

El AC. es, creo yo, el canal de distribución ideal para las más de tres millones de pymes españolas, porque no tiene costes fijos para ella, tiene un conocimiento del mercado en que se desenvuelve y no necesita incentivos, lo es para él la comisión que percibe. Si no vende no gana, ese es su incentivo. Consecuentemente si es bueno y barato, aunque no fuera bonito, ya sería suficiente.

¿Qué futuro tiene esta desconocida profesión?

Es una profesión con futuro que no agoniza, en contra de algunas opiniones, porque está íntimamente relacionada, puede decirse que es innata al ser humano. Éste, para vivir en sociedad porque es un ser social, precisa del intercambio, y es la esencia de la agencia comercial, el intercambio aparece con la vida del ser humano social, el trueque es intercambio y a eso se dedica la agencia comercial; pasa que con el tiempo, trueque e intercambio se complican, porque las relaciones humanas se complican, tecnifican y en la evolución y complicada tecnificación de éstas, hacen más compleja la agencia comercial. Luego, ésta comenzará a agonizar cuando lo haga el ser humano como ser social, no antes.

Es una buena opción de auto-empleo para los jóvenes que deseen emprender, barata porque precisa poca inversión económica, facilita la conciliación familiar y laboral y es una profesión a la que fácilmente se puede incorporar la mujer, pero como queda dicho, el cultivo personal para ser capaz de generar confianza ha de ser alto, en contra de lo que todo el mundo cree.

En el cultivo de las personas dedicadas a la agencia comercial tiene una importancia especial los Colegios Oficiales de Agentes Comerciales, prestan amparo y protección a estos profesionales de la venta desde 1926 en base al viejo principio de “la unión hace la fuerza” como el resto de colegios profesionales, donde por un módico precio se obtiene mucho valor, a través de los servicios: Jurídico, Fiscal, Formativo e Informativo y de importantes descuentos, por grupo, en combustibles, viajes, estancias, seguros y comunicaciones.

Finalmente debo decir que en la agencia comercial queda un importante ámbito para la innovación, el traslado del mercado de la plaza del pueblo a “la nube” lo que llamamos en el Colegio de Agentes Comerciales de Gijón “Nuberización”, facilita un campo enorme para el ejercicio de la agencia comercial utilizando, no ya el coche y la visita personal, sino todas esas otras novedosas formas de comunicación y relación comercial, mercantil que permitirán el intercambio de bienes y servicios globalmente. Hay un enorme espacio para la innovación en la agencia comercial, que habrá que investigar. En fin, hay un importante futuro por descubrir en esta desconocida profesión.

Tomás García Álvarez

Administrativo y Asesor Fiscal del Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Gijón

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