"En Allande Stars queremos que la ciencia sea accesible especialmente en la zona rural donde el acceso a estas actividades es limitado"
Charlamos con Lucía González, fundadora de Allande Stars, en un momento de consolidación y crecimiento del proyecto, convertido ya en una iniciativa de referencia en la divulgación científica desde el medio rural. Con ella abordamos la evolución de esta empresa que conecta ciencia, territorio y sostenibilidad, así como su papel en la transferencia de conocimiento y en la dinamización de entornos como Allande a través de la astronomía.
Allande Stars es mucho más que una empresa de divulgación científica. ¿Cómo definirías hoy el proyecto y cuál es su razón de ser?
Allande Stars es una empresa de divulgación científica y astronomía que nace con una vocación muy clara: acercar la ciencia a la sociedad desde el territorio y hacerlo de forma inclusiva. Aunque trabajamos puntualmente en artículos científicos, nuestro foco principal está en la conservación del patrimonio y en la divulgación científica accesible para todos los públicos.
Entendemos la inclusión en un sentido amplio. No solo buscamos generar referentes femeninos en ciencia y tecnología, sino garantizar que la ciencia llegue a personas mayores, a quienes viven en zonas rurales o a personas con discapacidad. En este sentido, hemos desarrollado actividades de astronomía inclusiva por ejemplo con Enrique Montero, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, y con la colaboración de la FICYT.
Nuestra actividad es muy diversa: organizamos talleres, charlas y ponencias en centros educativos, y también observaciones guiadas del cielo nocturno dirigidas a público general, que son de las actividades más demandadas, aunque dependen completamente de la meteorología. Un día estamos preparando los telescopios en la furgoneta para desplazarnos a un concejo; al siguiente, reunidos con ayuntamientos, asociaciones o el Principado. Es un trabajo muy dinámico que combina ciencia, territorio y gestión.
Defiendes la divulgación científica como una herramienta clave de transferencia de conocimiento. ¿Por qué es tan importante que la ciencia llegue a la sociedad de forma accesible?
La divulgación es una pieza fundamental en la transferencia de conocimiento. No basta con generar avances científicos; es necesario que lleguen a la sociedad y se comprendan. Además, divulgar es una profesión en sí misma: no es lo mismo tener conocimientos que saber transmitirlos con rigor, claridad y sensibilidad hacia el público.
La divulgación es una pieza fundamental en la transferencia de conocimiento. No basta con generar avances científicos; es necesario que lleguen a la sociedad y se comprendan.
En Allande Stars trabajamos precisamente en esa línea, haciendo la ciencia accesible, especialmente en zonas rurales donde el acceso a este tipo de actividades es más limitado. Además, desarrollamos proyectos de asesoramiento astroturístico y colaboramos con distintos territorios para que el conocimiento científico se convierta también en motor de desarrollo de un turismo científico sostenible y de calidad.
En vuestras actividades observáis una fuerte presencia femenina. ¿Qué te dicen esos datos sobre el interés de las mujeres y niñas por la ciencia?
Vemos año tras año que la mayoría de las personas que participan en nuestras actividades son mujeres, especialmente entre los 30 y los 50 años. Es un dato que crece y que nos confirma que hay un interés real.
En fechas como el 11 de febrero o el 8 de marzo organizamos talleres específicos sobre el papel de las mujeres científicas a lo largo de la historia, la carrera espacial o figuras clave en astrofísica, tecnología y desarrollo de software, como las que hicieron posibles hitos como las misiones Apolo o, más actualmente, con el telescopio espacial James Webb. Es importante mostrar que las mujeres siempre hemos estado ahí, aunque muchas veces no se nos haya visibilizado.
Gran parte de vuestro trabajo se desarrolla en zonas rurales. ¿Qué papel puede jugar la astronomía en la dinamización del territorio?
La astronomía tiene un enorme potencial como herramienta de dinamización rural. En nuestro caso, trabajamos principalmente en Allande y estamos consiguiendo atraer público de otras zonas de Asturias. En 2025, cerca del 70% de los participantes procedían de Oviedo, Gijón y Avilés, lo que demuestra que estamos generando movimiento hacia el territorio, aunque también trabajamos por todo el principado y en otras comunidades autónomas.
Además, colaboramos con medios de comunicación para dar visibilidad al proyecto y contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Allande. El objetivo es posicionar el cielo como un recurso natural capaz de generar actividad económica, cultural y científica.
Uno de los grandes retos que abordáis es la contaminación lumínica. ¿Por qué es un problema tan poco conocido y tan relevante?
La contaminación lumínica es una amenaza silenciosa con un impacto muy negativo en la salud humana, la biodiversidad, el consumo energético y la investigación en astrofísica. Durante mucho tiempo se ha iluminado sin planificación, pero cada vez hay mayor conciencia de que es necesario optimizar recursos y dirigir la luz solo donde realmente se necesita.
Trabajamos con centros educativos, asociaciones, ayuntamientos y empresas para sensibilizar sobre este problema y asesoramos a territorios Starlight. Allande es destino turístico Starlight desde 2021, una certificación que implica una hoja de ruta para reducir la iluminación innecesaria, fomentar la concienciación y desarrollar un turismo científico sostenible.
Allande Stars comenzó como un proyecto piloto y hoy es una empresa con actividad durante todo el año. ¿Cómo ha sido ese proceso de crecimiento?
El proyecto comenzó con una experiencia piloto: un fin de semana de actividades en agosto mientras yo realizaba mi tesis doctoral en el Instituto de Astrofísica de Canarias. Aquellas jornadas requerían meses de preparación y después las presentábamos en congresos. para dar a conocer el proyecto e ir creciendo.
Seis años después, desde el 7 de marzo de 2024, somos oficialmente empresa y desarrollamos actividad durante todo el año. Hemos ampliado temáticas, organizamos también actividades de team building para empresas y estamos trabajando intensamente en proyectos vinculados al eclipse, con Asturias en una posición muy favorable.
Estáis impulsando proyectos científicos innovadores desde el medio rural, como vuestro propio observatorio. ¿Qué os permitirá este paso?
Estamos desarrollando el ZRO (Zreiceda Remote Observatory), un observatorio propio que instalaremos en Allande. Será humilde, pero con un buen equipamiento y, sobre todo, sostenible: su infraestructura es mínima y genera el menor impacto posible. Será 100% robótico y accesible desde cualquier lugar con conexión a internet, algo pionero en Asturias. Nos permitirá disponer del 100% del tiempo de observación y realizar seguimiento de meteoros, ocultaciones, auroras y otros fenómenos astronómicos. Lo desarrollamos en colaboración con T-Wave SL, que actualmente están diseñando los sensores y el sistema autónomo.
Uno de vuestros proyectos más singulares es ‘Miradas al cielo’. ¿Qué habéis descubierto al escuchar a las personas mayores del territorio?
‘Miradas al cielo’ es un proyecto precioso que desarrollamos en colaboración con los fotógrafos de Nomad Studio y que recoge saberes tradicionales relacionados con el cielo, especialmente en el ámbito rural. Hemos entrevistado a personas de entre sesenta y más de cien años para entender cómo utilizaban el sol, la luna o las constelaciones en su vida cotidiana: para la poda, la matanza o incluso cortarse el pelo.
Actualmente, estamos preparando un fotolibro con imágenes y resultados principales. Es una forma de conectar ciencia, cultura, memoria y territorio.
Allande Stars funciona como una red de perfiles diversos. ¿Cómo es el equipo?
En el día a día somos unas cinco personas, aunque contamos con alrededor de 30 colaboradores. Tenemos una periodista especializada en comunicación científica que gestiona redes, web y contenidos; trabajamos con investigadores, estudiantes en prácticas y expertos en historia, química o música.
Nuestro lema es ‘Conectando cielo y tierra’, y es que cuando abordamos un elemento patrimonial, como un castro prerromano, colaboramos con especialistas en la parte histórica y nosotros aportamos la perspectiva astronómica. Esa sinergia es clave.
Trabajáis con una gran cantidad de herramientas tecnológicas y datos. ¿Cómo influyen en vuestro impacto?
Disponemos de distintos equipos de observación, desde telescopios especializados, uno orientado a planetaria y otro a cielo profundo, hasta equipamiento para observación solar. Pero uno de los proyectos más relevantes en este sentido es LumarIA.
A través de LumarIA estamos instalando estaciones con cámaras All Sky, de tipo ‘ojo de pez’, que permiten visualizar casi 180 grados del cielo en todas direcciones. Estas cámaras nos permiten monitorizar la evolución de las nubes, captar meteoros, lluvias de estrellas y auroras. Además, incorporan un fotómetro que mide la luz nocturna para controlar la contaminación lumínica.
Estamos creando una red de estas estaciones por toda Asturias para analizar cómo evoluciona la contaminación lumínica en el Principado. Los datos que obtenemos no solo tienen valor científico, sino que permiten generar estadísticas, desarrollar proyectos educativos y ofrecer información objetiva a los territorios para que puedan mejorar sus alumbrados.
Estamos creando una red de estas estaciones por toda Asturias para analizar cómo evoluciona la contaminación lumínica en el Principado.
¿Cómo integráis la sostenibilidad en vuestro modelo?
La sostenibilidad no es solo un discurso, sino una práctica transversal en nuestros proyectos, y LumarIA es un buen ejemplo de ello. Las estaciones no solo miden la luz nocturna, sino que también incorporan medidores de partículas para analizar la contaminación ambiental y estaciones meteorológicas. Todo ese conjunto de datos nos permite trabajar la sostenibilidad desde una base científica.
Gracias a esa información podemos impulsar acciones de concienciación, apoyar decisiones sobre eficiencia energética y promover una mejor planificación del alumbrado público. Es una forma de convertir la observación del cielo en una herramienta para cuidar el entorno.
Además, hemos adaptado nuestro propio modelo de actividad: hemos pasado de organizar pocas actividades con grandes grupos a realizar más actividades con grupos reducidos, reduciendo desplazamientos en zonas rurales y minimizando el impacto en el entorno. Utilizamos materiales lo más sostenibles posible y buscamos siempre que nuestra presencia en el territorio sea coherente con el mensaje que defendemos.
¿Cómo ves el momento actual de la divulgación científica en Asturias?
En relación con la astronomía, Asturias vive un momento muy interesante. El Instituto de Ciencia y Tecnología Espacial de Asturias (ICTEA) y distintas asociaciones están impulsando la investigación en astrofísica. Además, contamos con alianzas con el Ayuntamiento de Allande, el Principado y otras entidades en proyectos vinculados al reto demográfico, turismo e igualdad.
Existe apoyo institucional y una mayor profesionalización del sector, lo que nos permite empezar a pensar en qué queremos cambiar y en proyectos más a largo plazo.
Si miras a medio y largo plazo, ¿qué te gustaría que fuera Allande Stars dentro de unos años?
Nos gustaría consolidarnos como SL o fundación, para abordar proyectos de mayor impacto. La sede seguirá en Allande, especialmente con la instalación de dos observatorios el próximo año.
Nuestro objetivo es contribuir a que Asturias se convierta en una región pionera en protección del cielo y en desarrollo científico ligado a la astronomía, mostrando el potencial del territorio a través de la ciencia.