Siderurgia

ArcelorMittal ve reactivarse capacidad en Europa tras la entrada en vigor de las cuotas

La compañía atribuye la mejora europea al nuevo sistema de cuotas arancelarias que entró en vigor el 1 de julio, combinado con el mecanismo de ajuste en frontera por carbono, y asegura que las carteras de pedidos ya permiten reactivar capacidad en el continente.

ArcelorMittal ve reactivar capacidad en Europa tras la entrada en vigor de las cuotas / Foto: ArcelorMittal Global
photo_camera ArcelorMittal ve reactivar capacidad en Europa tras la entrada en vigor de las cuotas / Foto: ArcelorMittal Global

ArcelorMittal embarcó en el primer semestre 26,2 millones de toneladas de acero, un millón y medio menos que un año antes. Y sin embargo ganó más por cada una de ellas: su EBITDA por tonelada pasó de 125 a 143 dólares, y en el segundo trimestre alcanzó los 155, una cifra que la propia compañía sitúa muy por encima de sus promedios históricos. Menos volumen, mejor margen. Esa es la lectura del semestre del mayor grupo siderúrgico del mundo, y la explicación tiene bastante que ver con lo que ha decidido Bruselas.

El grupo presentó este jueves sus resultados del segundo trimestre, con un EBITDA de 2.064 millones de dólares y un beneficio neto atribuido de 683 millones. En el conjunto del semestre, las ventas alcanzaron los 32.218 millones y el resultado neto los 1.258 millones. La comparación interanual del beneficio queda distorsionada por un motivo concreto: el segundo trimestre de 2025 incluyó plusvalías extraordinarias de más de 1.100 millones derivadas de la compra a Nippon Steel de su participación en la planta estadounidense de Calvert. Descontado ese efecto, el resultado es inferior al de hace un año, mientras el EBITDA mejora un 11%. La rentabilidad operativa, por tanto, sube; el resultado contable no.

El efecto de las cuotas europeas

Lo más relevante de la presentación, y lo que la separa de un simple parte financiero, es el diagnóstico sobre Europa. La compañía sostiene que el nuevo instrumento de cuotas arancelarias —conocido por sus siglas inglesas TRQ, en vigor desde el 1 de julio de 2026— junto al mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) pueden elevar la utilización de la capacidad doméstica y devolver la rentabilidad europea a niveles sostenibles.

Y aporta un indicio concreto de que ya está ocurriendo algo: afirma que la actividad ha mejorado tras la entrada en vigor de esas medidas, con carteras de pedidos más sólidas que están permitiendo reactivar capacidad en Europa. La señal más llamativa es estacional: el grupo espera que sus envíos europeos del tercer trimestre se mantengan estables o suban ligeramente respecto al segundo, cuando lo habitual en esa época del año es una caída de un dígito alto. El margen europeo por tonelada mejoró además 28 dólares respecto al trimestre anterior.

La valoración es del propio fabricante, con el interés que eso implica —lleva años reclamando protección frente a las importaciones—, pero el dato de las reactivaciones y la previsión de envíos son verificables a futuro. La compañía va más allá y pide reforzar el sistema con requisitos de melt and pour, que exigirían acreditar dónde se ha fundido y colado realmente el acero, para evitar que las cuotas se sorteen mediante transformaciones menores en terceros países.

Dónde crece y dónde solo se recupera

Hay una asimetría que conviene señalar, porque dice mucho sobre el lugar de Europa en la estrategia del grupo. Cuando ArcelorMittal habla de crecimiento, mira a India —con un proyecto de 8,2 millones de toneladas en Andhra Pradesh y la ampliación de Hazira—, a Brasil, a Liberia y a Estados Unidos, donde estudia un segundo horno eléctrico en Calvert. Cuando habla de Europa, en cambio, no habla de crecer: habla de restaurar la rentabilidad. Son dos verbos distintos.

En paralelo, el grupo señala dos apuestas que sí tienen componente europeo. La primera son los aceros eléctricos, que define como foco de crecimiento global con proyectos en marcha en Estados Unidos y Europa; son los aceros que se emplean en motores, transformadores y equipos de red, es decir, en la infraestructura de la electrificación. La segunda es la ampliación de su cartera de renovables, dentro de un segmento que aspira a duplicar su EBITDA en 2028 respecto a 2023 y que la compañía presenta como fuente de ingresos menos cíclicos.

Su consejero delegado, Aditya Mittal, enmarcó los resultados en esa idea: que el acero reafirma su condición de material crítico no solo para el crecimiento económico, sino para la transición energética y para el despliegue de infraestructura asociado a la inteligencia artificial. El grupo mantiene su previsión de inversión para 2026 en una horquilla de 4.500 a 5.000 millones de dólares, de los que entre 1.700 y 1.900 corresponden a proyectos estratégicos, y calcula que su cartera de crecimiento añadirá unos 1.800 millones de EBITDA a partir de este año.

Lo que no dice la presentación

Un aviso necesario para el lector español: se trata de resultados globales, presentados en dólares y sin desglose por países. La presentación no detalla en ningún momento la situación de las plantas españolas ni qué instalaciones concretas están detrás de esas reactivaciones de capacidad en Europa. Cualquier lectura sobre el efecto en Asturias o en el conjunto de la actividad en España sería, por tanto, una inferencia y no un dato.

Lo que sí queda establecido es el marco: si la protección comercial europea funciona como el sector espera, la siderurgia del continente entra en un ciclo distinto al de los últimos años, con más utilización de capacidad y márgenes reconstruidos. La prueba llegará en la segunda mitad del año, cuando se vea si las reactivaciones anunciadas se materializan y en qué plantas. Para una industria que llevaba tiempo compitiendo contra importaciones más baratas y una demanda débil, ese es el dato que de verdad importa.