Biotecnología industrial

408 millones, 1.460 en I+D y una pregunta incómoda: ¿puede la biotech española convertirse en industria?

Prensa - Asebio

La biotecnología española ha captado 408 millones de euros en 2025, más del doble que el año anterior, y ha elevado su inversión interna en I+D hasta 1.460 millones, según el Informe AseBio 2025. El dato no habla solo de ciencia. Habla de capital, patentes, plantas, talento y una pregunta industrial: si España sabrá convertir conocimiento biotecnológico en fabricación, empleo cualificado y soberanía productiva.

Cuatrocientos ocho millones de euros en financiación. Mil cuatrocientos sesenta en I+D interna. Más de mil cien empresas. Vista en frío, la última foto de la biotecnología española es la de un sector que por fin levanta dinero. Pero esa es la puerta de entrada, no la noticia.

La lectura útil para una empresa es otra: según el Informe AseBio 2025, presentado el 10 de junio en Madrid, la biotech española empieza a comportarse como una industria, no solo como un laboratorio. Y una industria se mide por otras cosas: capacidad de fabricar, patentes que llegan a producto, plantas, empleo cualificado y la capacidad de retener el valor en casa en lugar de exportarlo en cuanto escala.

El dinero llega, pero llega concentrado

El titular financiero es real: 408 millones captados en 2025 frente a 181 en 2024, un 125% más, en 59 operaciones. El detalle, para quien busca un ecosistema sano, está en el reparto. Las rondas superiores a 20 millones concentran el 67% del volumen y crecen un 361%; los tramos pequeños, de uno a diez millones, caen. Hay más capital, pero se está yendo a las pocas compañías capaces de jugar en la liga internacional.

Lo confirman las operaciones que explican el récord: SpliceBio levantó 119 millones con fondos como EQT Life Sciences y Sanofi Ventures; DeepUll y Quibim rondaron los 51 millones cada una; Arthex Biotech sumó 32,6. Es el mismo patrón que Conecta ya señaló en el ecosistema tecnológico español: el país sabe crear compañías, la duda es si sabe escalarlas sin perderlas por el camino. El capital público actúa de catalizador, no de sustituto: CDTI Innovación, vía Innvierte, entró en 10 operaciones por 47,2 millones.

La I+D ya no cabe solo en el laboratorio

Aquí está el dato que convierte el tema en industrial. El sector ejecutó 1.460 millones en I+D interna en 2024, un 13,9% más, alrededor del 6% de toda la I+D nacional. Las biotech puras concentran el 60% (882,7 millones), pero el salto del año lo explican las empresas que usan la biotecnología como herramienta de producción: su inversión creció un 60% hasta 432 millones.

Traducido: la biotecnología ha salido de las startups y los centros de investigación y ha entrado en procesos productivos de empresas que fabrican alimentos, materiales, diagnósticos o terapias. AseBio sitúa al sector como el tercero de España por intensidad de I+D, con un 5,84% sobre su producción. El cuello de botella, por tanto, no es solo de dinero: es de talento, equipamiento y tiempo de maduración. De hecho, ofrece una lectura de talento poco habitual en la industria española, con salarios cerca del doble de la media y mujeres en el 59% del empleo y el 61% del personal de I+D.

El mapa ya no es solo sanitario

La salud humana sigue siendo el ámbito dominante, con el 55,5% de las empresas, pero deja de agotar el sector: la alimentación pesa un 32,6%, la salud animal un 16,1%, la agricultura un 14% y la biotecnología industrial un 9,8%. Y el mapa no es solo Madrid-Barcelona: Cataluña concentra el 23,3% de las empresas y Madrid el 18,7%, pero Andalucía, País Vasco y la Comunidad Valenciana suman otro 30%. Son 1.119 empresas biotech, un 10,4% más, y hasta 4.465 si se cuentan todas las que usan bioherramientas, en su mayoría micro y pequeñas. Un tejido amplio, pero fragmentado.

La transferencia empieza a tener métricas, y plantas

La diferencia entre un sector científico y uno industrial se ve en lo que la ciencia llega a producir. En 2024 el sector protegió innovación con 234 solicitudes europeas, 186 PCT y 70 españolas, y canalizó el 82% por vías internacionales: vocación de mercado, no de cajón. AseBio contabiliza 93 nuevos productos y servicios y 266 alianzas, dos tercios de ellas con hospitales y centros de investigación.

Y hay hierro, no solo artículos científicos. El informe recoge la nueva planta de Grifols en Lliçà de Vall para duplicar su capacidad de fraccionamiento de plasma en Europa, la ampliación de Merck en Tres Cantos para producir hormona del crecimiento dentro de un plan de más de 60 millones, la inversión de Algenex en una instalación de producción y los proyectos de terapia génica de Viralgen con el Broad Institute, el MIT y Harvard. Eso ya es cadena de valor: bioprocesos, equipamiento, plasma, vectores y materiales.

Europa quiere biofabricación; España quiere sitio

El momento ayuda. La Comisión Europea ha metido la biotecnología y la biomanufactura en su agenda de competitividad con la futura Biotech Act, y con un diagnóstico incómodo: Europa tiene ciencia, pero le cuesta convertirla en fabricación y liderazgo de mercado. AseBio saluda la propuesta y, a la vez, pide más ambición, financiación, agilidad regulatoria y un marco que permita biofabricar dentro de Europa. La pregunta para España es si tendrá capital paciente, plantas y regulación para que su biotecnología no acabe escalando fuera. El sector ya representa, según la asociación, un impacto superior a 13.000 millones de euros, equivalente al 1,2% del PIB.

La pregunta incómoda: quién escala

Para una empresa, la lectura no es "la biotech española va bien". Es una pregunta práctica con varias derivadas. Una farmacéutica, una agroalimentaria, una química o una industrial debería decidir si quiere ser tractora de este sector: como cliente, como socio de I+D, como comprador de tecnología o como destino de fabricación. Un territorio con hospitales, universidades, suelo industrial y capacidad química debería decidir si quiere ser polo biotech antes de que el mapa se cierre. Y un director financiero debería mirar dónde está el dinero paciente que falta entre la validación clínica y la planta.

Porque el sector ya ha demostrado que sabe hacer ciencia y levantar capital. Lo que está en juego ahora es más difícil y más rentable: quién fabrica, quién escala y quién se queda con el valor. Y eso, a diferencia de una ronda de financiación, no se decide en un trimestre.

Claves del informe

Fuente Informe AseBio 2025 (Asociación Española de Bioempresas), presentado el 10 de junio
Sector Biotecnología: salud, alimentación, agro, medioambiente e industrial
Dato clave 408 M€ de inversión captada en 2025 (+125%) y 1.460 M€ de I+D interna (+13,9%)
Tamaño del tejido 1.119 empresas biotech (4.465 con actividad biotecnológica); 266 alianzas
Territorio España; Cataluña (23,3%) y Madrid (18,7%) lideran, sin monopolizar
Por qué importa La biotech pasa de ecosistema científico a industria estratégica: fabricación, patentes y soberanía
Decisión que habilita Decidir si entrar como tractora, socio de I+D, inversor o polo territorial antes de que el sector escale fuera