FERIA INTERNACIONAL DE MUESTRAS DE ASTURIAS

Caja Rural de Asturias convierte sus valores en arquitectura para mostrar su mejor versión

El nuevo pabellón permanente de la entidad en el recinto ferial Luis Adaro combina transparencia, cercanía, arraigo y vocación de futuro, y se estrena con un jardín asturiano contemporáneo concebido para la FIDMA.

El nuevo pabellón permanente de Caja Rural de Asturias en el recinto ferial Luis Adaro de Gijón nace como un edificio que, más allá de mostrar lo que contiene, cuenta mucho sobre quién lo habita. Antes incluso de recorrer sus tres plantas, su arquitectura habla por sí sola con el vidrio que deja ver el interior; la estructura que se muestra sin revestimientos; el volumen principal se eleva sobre el suelo para ganar presencia y una linterna verde a modo de faro sirve de referencia dentro y fuera de la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA).

Y es que nada responde a una simple decisión estética. De hecho, pretende ser la traducción física de los valores con los que Caja Rural de Asturias se identifica y también de la forma en la que quiere relacionarse con el territorio. Transparencia, honestidad, cercanía, confianza, arraigo, fortaleza y vocación de futuro encuentran aquí una representación material bajo una idea que atraviesa tanto el continente como su primer contenido: ‘Nuestra mejor versión’.

La entidad abrirá las puertas del pabellón coincidiendo con la 69ª edición de la FIDMA, que se celebrará entre el 1 y el 16 de agosto. Sin embargo, el proyecto no se ha concebido como un espacio para permanecer activo durante dos semanas y cerrado el resto del año. Su vocación es albergar exposiciones, encuentros empresariales, conferencias, actividades de la Fundación Caja Rural de Asturias y programas de formación interna de manera estable.

“Este pabellón simboliza la manera de entender nuestra relación con Asturias. Somos una entidad cooperativa profundamente vinculada al territorio y el edificio refleja nuestros valores de transparencia, cercanía y confianza”, resumió Fernando Martínez, presidente de Caja Rural de Asturias, durante la presentación a los medios.

Una arquitectura que se muestra como es

Proyectado por el estudio de la arquitecta Verónica Durán, el pabellón ocupa una parcela cercana a los 1.300 metros cuadrados y suma 1.576 metros cuadrados construidos distribuidos en tres plantas. Su ejecución se ha completado en apenas nueve meses, adaptando los trabajos al calendario de actividad del recinto ferial. En la obra han participado más de un centenar de profesionales de diferentes empresas, bajo el liderazgo de Construcciones Emilio Cueto, y todo el proceso ha concluido sin accidentes.

El proyecto se ordena a partir de dos gestos esenciales: un prisma horizontal elevado sobre el suelo y otro vertical, de catorce metros de altura, que funciona como una linterna verde. “Nos parecía muy importante que Caja Rural se viera, que sirviera de referencia incluso desde fuera del recinto”, explicó Durán. “Con un prisma horizontal elevado y un prisma vertical a modo de faro representamos presencia, transparencia, compromiso con Asturias y visión de futuro”.

La estructura, formada por más de 100.000 kilos de acero, no se oculta. Columnas, vigas y elementos constructivos permanecen a la vista como una expresión de esa honestidad que la entidad quería trasladar al edificio. La decisión contribuye, además, a crear una acústica sorprendente.

La envolvente está compuesta por 270 piezas de vidrio de gran formato. A su alrededor, 72 lamas o costillas también de vidrio funcionan como parasoles, modulan la entrada de luz y reducen la radiación directa. Esta solución se combina con placas solares en la cubierta y un sistema de aerotermia para atender los distintos usos del inmueble. La transparencia, por tanto, no se limita al relato visual: ha tenido que conciliarse con el confort térmico y la eficiencia energética.

También debía ser cercano. Uno de los retos, reconoció Durán, consistía en evitar que una construcción tecnológica, prismática y de aristas marcadas resultara fría o ajena a la escala humana. “Queríamos que la gente entrase y viese un sitio cercano, accesible y alegre”, afirmó.

Tres plantas para un edificio que quiere mantenerse vivo

La distribución responde a la voluntad de dotar al inmueble de flexibilidad. La planta baja, diáfana y libre de pilares, se reserva para exposiciones y eventos de mayor capacidad. Será aquí donde durante la FIDMA tome forma el primer montaje de Caja Rural de Asturias, concebido por Monognomo.

La primera planta abarca una zona institucional y ejecutiva, con despachos y sala de juntas, y otra preparada para conferencias, encuentros, formación y diferentes actividades profesionales. En estos espacios también estarán presentes obras pertenecientes a la pinacoteca de la entidad, incorporando el patrimonio artístico al uso cotidiano del edificio.

La segunda planta ofrece espacios para reuniones reducidas, grupos de trabajo y acciones formativas. Desde ella se accede a una terraza perimetral que conecta el interior con el exterior y permite contemplar el conjunto del recinto, la torre de la Universidad Laboral y el entorno de Gijón.

El pabellón se convertirá, además, en el segundo gran centro interno de formación de Caja Rural de Asturias, complementando las instalaciones de su centro logístico de Foncillón. De este modo, el proyecto incorpora una función vinculada al desarrollo del talento y al trabajo de los equipos de la entidad.

Antonio Romero, director general de Caja Rural de Asturias, incidió en que la voluntad no es circunscribir su actividad a los días de la Feria: “Queríamos contribuir al desarrollo de Asturias y del Consorcio del Recinto Ferial con una infraestructura permanente que generara actividad durante todo el año”, señaló.

La apertura del edificio consolida también la incorporación de Caja Rural de Asturias al Consorcio del Recinto de Ferias y Exposiciones de Asturias, un proceso iniciado años atrás. Pedro López, presidente de la Cámara de Comercio de Gijón, definió el pabellón como la primera consecuencia tangible de ese compromiso y como “una decidida apuesta por el futuro, no solo del entorno, sino por Gijón y por Asturias”.

López destacó además que la construcción llega en un momento en el que el recinto necesita abordar inversiones relacionadas con la innovación, la calidad de los servicios y la sostenibilidad. Así, consideró que el nuevo espacio contribuye a poner en valor tanto el recinto Luis Adaro como la propia FIDMA y refuerza la colaboración entre la Cámara de Comercio y una entidad “por y para los asturianos”.

Un jardín para contar de dónde se viene

La exposición inaugural introduce una capa efímera que permitirá a los visitantes descubrir quién es Caja Rural de Asturias y qué la diferencia dentro del sistema financiero. Así, la planta baja se transformará durante la FIDMA en un jardín asturiano contemporáneo inspirado en el imaginario del jardín inglés.

La propuesta parte de la idea central de que la tradición y la contemporaneidad no tienen por qué enfrentarse, sino que pueden convivir como distintas capas de una misma identidad. Su reinterpretación da lugar aquí a un ‘Jardín Asturiano 2.0’, luminoso, tecnológico y participativo, en el que patrimonio, arte, innovación y educación financiera se entrelazan.

El espacio cuenta con esculturas clásicas y referencias al imaginario asturiano, desde Covadonga hasta Pelayo. Lo antiguo no se presenta como nostalgia y lo contemporáneo tampoco como ruptura: el primero aporta raíz y el segundo, evolución.

El recorrido comenzará con una línea cronológica que mostrará los principales hitos vividos por Caja Rural de Asturias desde su fundación, en 1963, hasta la apertura del pabellón en 2026. Esa historia ascenderá simbólicamente por una cordillera hasta alcanzar la cumbre del momento actual.

A partir de ahí, cinco unidades expositivas profundizarán en los principales rasgos de la entidad. Una de ellas explicará de forma sencilla qué es la banca cooperativa, todavía desconocida para buena parte de la sociedad. Otra mostrará su capilaridad territorial mediante un mapa interactivo de Asturias en el que será posible consultar las oficinas y actividades desarrolladas en cada concejo. En la actualidad, la red de Caja Rural permite prestar cobertura con oficina al 90% de la población asturiana.

Las personas ocuparán otro de los grandes espacios del recorrido. El relato no se limitará a los clientes, sino que incorporará a quienes trabajan en la entidad y al sentimiento de pertenencia construido entre profesionales que acaban de incorporarse y otros que acumulan más de cuatro décadas de trayectoria.

También se explicará el retorno a la sociedad de una parte de los beneficios de Caja Rural de Asturias. La entidad destina un 10% de su beneficio a distintas acciones desarrolladas directamente o a través de la Fundación Caja Rural de Asturias y de su fondo de educación y promoción.

La educación financiera aparecerá de manera transversal mediante cuatro experiencias gamificadas dirigidas a las familias. Los visitantes podrán aprender a elaborar y ajustar un presupuesto para un viaje, aproximarse a conceptos relacionados con la inversión o recorrer la evolución de los medios de pago, desde el trueque hasta Bizum. El arte completará la experiencia a través de la música asturiana y de obras de creadores vinculados al territorio.

La mejor versión de una Asturias plural

Durante la FIDMA se celebrarán ocho jornadas destinadas a mostrar distintas expresiones del lema del pabellón, reuniendo a empresas, instituciones, asociaciones, colegios profesionales, centros tecnológicos, clústeres, fundaciones, emprendedores y representantes de sectores estratégicos. Rafael González, subdirector general de Caja Rural de Asturias, explicó que la programación pretende “sumar valores, ideas, visiones y conocimiento”.

La actividad comenzará el 3 de agosto con la jornada ‘Nuestra mejor versión: Empresa e Industria'. El encuentro abordará el futuro de la empresa asturiana, los retos de la economía regional y el papel de las asociaciones empresariales mediante representantes de FADE, la Cámara de Comercio de Gijón, APD Asturias, FEMETAL, AEFAS, CAC-Asprocon y AJE.

El día 4, señalado como Día de Caja Rural de Asturias en la Feria y fecha de presentación institucional del pabellón, el protagonismo recaerá también sobre los alimentos asturianos de calidad diferenciada. Representantes de la Administración regional y de las denominaciones e indicaciones protegidas del Chosco de Tineo, el Gamonéu y la Sidra de Asturias analizarán el valor y el recorrido de estos productos.

A lo largo de los días siguientes, el programa se abrirá a los jóvenes vinculados al voluntariado y a proyectos de transformación social, al desarrollo de un territorio sostenible, a la transferencia tecnológica y al papel que desempeñan los centros tecnológicos y los clústeres industriales. También habrá espacio para los colegios profesionales, el emprendimiento ligado al territorio, una nueva exposición y una conversación con profesionales de diferentes procedencias que han elegido Asturias para desarrollar su actividad y que aportarán nuevas miradas sobre la región.