DÍA MUNDIAL DE LA CUÁNTICA

La cuántica deja de ser promesa y Asturias ya está situada en la primera línea

El ecosistema regional reivindica su papel como uno de los cinco polos emergentes por el Día Mundial de la Cuántica.
El ecosistema regional reivindica su papel como uno de los cinco polos emergentes por el Día Mundial de la Cuántica.

La computación cuántica sigue siendo, para muchos, un concepto difícil de aterrizar: ¿Qué va a cambiar? ¿Cuándo se verán resultados? ¿Qué la diferencia de la tecnología que hoy tenemos? Un paradigma nuevo que todavía cuesta explicar y, sobre todo, imaginar en su aplicación real. Pero ayer, en la sede de CTIC Centro Tecnológico, el ecosistema asturiano volvió a insistir en que ese futuro empieza a construirse ya. Cada vez queda menos para poder obtener las respuestas a todas las dudas al respecto y para dejar de verla como ciencia ficción. 

La jornada, celebrada en vísperas del Día Mundial de la Cuántica que se conmemora hoy, reunió a representantes del ámbito científico, tecnológico e institucional para analizar el posicionamiento de Asturias en una carrera global que acaba de arrancar aunque ya se lleve años investigando sobre ello.

El director general de CTIC, Pablo Coca, defendió que España vive una “situación positiva” en este ámbito y que Asturias ha logrado un posicionamiento claro dentro del mapa nacional. Un avance que, según explicó, se sustenta en el talento disponible, pero también en la necesidad de anticiparse con formación específica. En ese sentido, destacó la microcredencial impulsada junto a la Universidad de Oviedo con el apoyo del Principado, orientada a preparar profesionales para un sector que todavía está construyendo sus bases.

Coca subrayó además que Asturias se ha consolidado como uno de los cinco polos emergentes en tecnologías cuánticas, con un elemento diferencial: la capacidad para cubrir toda la cadena de valor. “Tenemos capacidad de desarrollo tanto hardware como software”, apuntó, destacando que el ecosistema regional combina investigación, infraestructuras y transferencia tecnológica. Entre ellas, mencionó el emulador de ordenador cuántico disponible en la región, concretamente en El Entrego, y el desarrollo de algoritmos que combinan Inteligencia Artificial y computación cuántica, con aplicaciones ya en estudio para distintos sectores.

Ese avance se apoya, según explicó, en tres pilares: las capacidades humanas, las infraestructuras con tecnología propia y el desarrollo de soluciones orientadas a generar valor en el tejido económico. En este contexto, recordó también la participación en redes nacionales vinculadas al programa CERVERA y la colaboración con otros centros tecnológicos para impulsar casos de uso reales, algunos vinculados a ámbitos estratégicos como la defensa.

Desde el ámbito académico, José Ranilla, catedrático de la Universidad de Oviedo y director del grupo Quantum & High Performance Computing, insistió en el carácter disruptivo del nuevo paradigma. “Va a costarnos explicarlo y entenderlo”, señaló, al tiempo que defendió que el futuro será híbrido: “habrá problemas que seguirán resolviéndose con computación clásica, otros que lo harán con sistemas cuánticos y algunos que requerirán la combinación de ambos”.

El trabajo del grupo, explicó, se centra en el desarrollo de algoritmia específica para identificar aquellos problemas donde la computación cuántica puede aportar ventajas reales. Entre los casos de uso mencionó aplicaciones de machine learning orientadas a mejorar la detección de patologías cardiovasculares, además de la participación en proyectos nacionales e internacionales como Quantum Spain.

También desde el ámbito investigador, Miguel Alonso, del Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN), apuntó que “el camino todavía es largo”, pero que “ya se están sentando las bases tecnológicas”. El centro cuenta con infraestructuras vinculadas a la computación cuántica y trabaja en desarrollos que permitirán avanzar hacia sistemas propios en el futuro.

Por su parte, Luis Meijueiro, líder de la Unidad de Especialización de Tecnologías de Computación Cuántica de CTIC, puso el foco en el trabajo que se está realizando para transformar la investigación en aplicaciones reales. El equipo trabaja en el desarrollo de instrumentos y soluciones que permitan evaluar qué problemas pueden resolverse mediante computación cuántica. “Se trata también de afianzar el talento, actuar como antena de lo que está ocurriendo a nivel internacional y participar en proyectos que permitan a Asturias mantenerse en la carrera”, apuntó, subrayando además la fuerte competencia existente en este ámbito.

Una estrategia dotada con 808 millones de euros

Desde la administración, Javier Fernández, director general de Sector Público, Seguridad y Estrategia Digital del Gobierno del Principado, defendió el papel tractor de las instituciones para facilitar la puesta en marcha de proyectos y reforzar la colaboración entre agentes. La computación cuántica, señaló, “tiene implicaciones directas en competitividad, seguridad y desarrollo tecnológico, y requiere avanzar en capacidades científicas, infraestructuras y talento”.

Fernández advirtió además de la importancia de no perder de vista esta tecnología en un momento en el que la IA concentra la mayor parte del debate. Desde su punto de vista, la cuántica puede abrir nuevos retos, especialmente en ámbitos como la seguridad post-cuántica. Entre las líneas de trabajo mencionó “el fortalecimiento de laboratorios, el desarrollo de redes de comunicaciones cuánticas seguras, la creación de centros de excelencia para la protección de la información y el impulso de programas formativos específicos”.

Por su parte, la directora de la Oficina para la España Digital, Susana del Prado, situó este avance en el marco de la estrategia nacional de tecnologías cuánticas, dotada con 808 millones de euros hasta 2030. Según explicó, la hoja de ruta se diseñó con la participación del ecosistema científico y tecnológico del país y busca reforzar la soberanía digital y el desarrollo industrial. Asturias, afirmó, ha logrado construir una base sólida dentro de ese mapa, con una cadena de valor completa y capacidades propias.

“No es solo una tecnología del futuro, es una oportunidad presente para construir capacidades” aseguró. Una idea compartida por los participantes, que coincidieron en que la carrera cuántica ya está en marcha y que el reto ahora pasa por convertir el potencial científico en proyectos reales con impacto económico e industrial.