Industria en reestructuración

980 millones y una pregunta incómoda: ¿puede Duro Felguera volver a ser un socio industrial elegible?

Sede Duro Felguera

Duro Felguera ha conseguido la homologación judicial de un plan que afecta a más de 980 millones de euros y despeja parte de las contingencias que arrastraba por proyectos como Djelfa e Iernut. La pregunta industrial empieza ahora: si la compañía podrá transformar ese oxígeno jurídico en contratos, avales, caja y confianza suficiente para volver a ser una contraparte elegible.

Hay una forma cómoda de contar lo que le pasó a Duro Felguera el 15 de junio. Una compañía centenaria gana en los tribunales, ordena su deuda, abre una nueva etapa. Todo eso es cierto. Y todo eso lo cuenta ya la propia empresa.

Hay otra lectura, menos amable. Duro Felguera no ha recuperado la confianza del mercado industrial. Ha recuperado el derecho a pelear por ella. La homologación despeja el juzgado. El cliente, el banco y el proveedor todavía no han firmado nada.

El Juzgado de lo Mercantil nº 3 de Gijón homologó ese día el plan de reestructuración de la ingeniería asturiana y sus filiales. La cifra que define el perímetro afectado supera los 980 millones de euros. La pregunta que abre, en cambio, no aparece en ninguna nota: si una empresa así puede volver a ser una contraparte elegible para quien tiene que decidir si le compra, le financia o le subcontrata.

La homologación compra tiempo. La confianza habrá que ganarla proyecto a proyecto.

La homologación despeja el juzgado, no todavía el mercado

Lo que la sentencia resuelve es real. Según la comunicación a la CNMV, el tribunal desestimó íntegramente las demandas incidentales de oposición. También acordó extender los efectos del plan a los créditos afectados, incluidos los acreedores y clases disidentes. Sin esa extensión, la reestructuración seguía expuesta a litigios, bloqueos e incertidumbre operativa.

Importa entender de dónde venía la compañía. En octubre de 2025, el juzgado había denegado la cuarta prórroga extraordinaria del preconcurso, según informó entonces el Poder Judicial, por falta de información suficiente sobre la negociación. Duro Felguera llegó al plan con el reloj judicial encima.

Por eso la sentencia del 15 de junio no es un trámite más. Es la diferencia entre una reestructuración ejecutable y una empresa que seguía atrapada en la amenaza concursal.

Conviene una cautela. La CNMV confirma la homologación, pero el detalle de fundamentos, firmeza y demandantes está en el texto íntegro de la resolución, todavía pendiente de lectura directa. Como fuente secundaria, elDiario.es Asturias enumera entre los opositores a Romgaz, Aerzen Ibérica, Scafom España, RSB Advisors o sociedades del Grupo General Electric, entre otros. Sostiene además que la sentencia es firme. Es un dato útil de contexto, no una afirmación cerrada.

El dato de los 980 millones importa por lo que arrastra

Según Duro Felguera, el plan afecta a deuda ordinaria y financiera, obligaciones convertibles, créditos de proveedores no estratégicos, pasivos contingentes. El perímetro supera los 980 millones, e incluye las reclamaciones del proyecto Djelfa, que la compañía sitúa en 408 millones. En el propio plan figura una cifra próxima por ese frente: la eléctrica argelina SPE reclamaba en el arbitraje, entre otros conceptos, 413 millones. Dos cifras, una misma losa.

La lectura no es solo financiera. Para una ingeniería que trabaja por proyectos, la deuda pesa. Pesan igual o más las contingencias, los avales ejecutados y la percepción de riesgo cuando se vuelve al mercado a pedir contratos.

El plano financiero respira algo. El plan incorpora una novación de la deuda vinculada al FASEE a tipos de mercado, con calendario de amortización hasta 2035. Esa deuda nace del rescate público de 2021, articulado con 20 millones de préstamo participativo, 20 de préstamo ordinario y otros 80 en préstamo participativo. A eso se suman una reducción de capital para absorber pérdidas, una ampliación de 10 millones suscrita por Grupo Prodi y liquidez de la venta de la sede, hasta alcanzar 23 millones.

Veintitrés millones dan oxígeno. No dan músculo ilimitado. En una ingeniería de proyectos, la pregunta no es solo si hay caja hoy. Es si habrá capacidad para financiar circulante, anticipos, compras, subcontratación y avales cuando entren contratos nuevos.

Duro Felguera quiere volver más pequeña, pero menos expuesta

Aquí está el corazón industrial de la noticia. La reestructuración operativa pasa por redimensionar plantilla, simplificar la estructura y reorganizar el gobierno corporativo. Pero el cambio de fondo es otro: el apetito de riesgo.

El plan abandona la lógica de los grandes proyectos a cualquier precio. Prioriza negocios de mayor valor añadido, contratos de menor importe, menor riesgo de ejecución no rentable. En Energía dibuja proyectos medianos de 50 a 60 millones, con control de riesgo y márgenes positivos, lejos de la exposición de Djelfa o Iernut. El documento señala Mining & Handling como la unidad más rentable, con márgenes normalizados por encima del 8,5%. Propone trasladar sus parámetros de control a Energía y a Energy Storage.

Esos dos nombres, Djelfa e Iernut, explican el giro. Su presidente ejecutivo, Eduardo Espinosa, expuso ante el juez en abril que con Iernut no hubo acuerdo con Romgaz, y que en Djelfa tampoco fue posible una salida, en parte por el esquema del cliente Sonelgaz de trabajar con subcontratistas de su propiedad, algo que la empresa considera inviable.

El problema no era solo financiero. Era de elegibilidad industrial. Y la nueva Duro Felguera tendrá que demostrar que sabe decir no.

La radiografía contable recuerda de dónde se parte. A 31 de diciembre de 2025 el grupo declaraba 130,8 millones de activo total, frente a 215,9 un año antes; 11,7 millones de efectivo, frente a 25,5; y un patrimonio neto negativo de 337,7 millones. La cifra de negocio cayó a 161,1 millones desde los 286,0 de 2024, con un resultado de explotación negativo de 57,4 y unas pérdidas de 71,0 millones. La homologación cambia el marco. Las últimas cuentas describen todavía una compañía muy deteriorada.

Los avales serán el verdadero test de confianza

En la ingeniería de proyectos, los avales pesan casi tanto como la propia ingeniería. Sin garantías bancarias no se entra en muchas licitaciones. La elegibilidad se decide en bancos, clientes y departamentos de riesgo antes que en obra.

El plan crea un marco para recuperar esa capacidad. Prevé que, si se logra la liberación efectiva de las contragarantías de Djelfa, Banco Santander y Banco Sabadell se comprometan a otorgar nuevos avales para proyectos nacionales, por un máximo equivalente al 50% del importe liberado.

La palabra que sostiene todo es condicional. No es correcto decir que Duro Felguera ya tiene resuelto el problema de los avales. Lo correcto es decir que ha abierto la puerta a recuperarlos, sujeto a hitos que aún no se han cumplido.

México es la primera prueba, no todavía la recuperación

La compañía presenta dos proyectos en México como señal de nueva actividad. Escolín, una planta de fertilizantes, y Tula, una central de ciclo combinado junto a Mota-Engil México. Habla de cartas de intención por 300 millones de dólares para ambos desarrollos.

El matiz es decisivo. Escolín se apoya en ingeniería ya ejecutada y en una carta de intención firmada en enero. Tula está más avanzado, con contrato para Mota-Engil México y preadjudicación para Duro Felguera, con General Electric México como cliente principal. Cartas de intención y preadjudicación no son contratos cerrados. El propio informe de viabilidad considera materializable únicamente Escolín dentro del pipeline de nuevo negocio, por falta de visibilidad real del resto.

En el accionariado, Grupo Prodi se consolida como socio de referencia tras suscribir la ampliación. Antes de esta operación, Prodi y Mota-Engil México sumaban el 54,66% del capital, con un pacto de sindicación. El porcentaje exacto tras la ampliación todavía no está cerrado.

Qué debe mirar una empresa antes de moverse

Aquí es donde la noticia deja de ser financiera y se vuelve útil. Una ingeniería de proyectos no se recupera solo con balance. Se recupera con avales, referencias, caja de proyecto y clientes dispuestos a firmar.

Para quien tenga que decidir, las señales a vigilar son concretas. Si es cliente o socio de proyecto: capacidad real de avalar y caja para circulante antes de comprometer un contrato grande. Si es proveedor: condiciones de pago y peso en el grupo, porque el plan distingue entre proveedores estratégicos y no estratégicos. Si es banco o competidor: el ritmo al que la compañía convierte cartas de intención en contratos firmados.

Tras el ERE, Duro Felguera afirma conservar más de 500 profesionales, después de haber superado los 1.500 en el pico de 2021 a 2024. Para Asturias y para la cadena del metal, la pregunta ya no es si se salva una marca histórica. Es qué capacidad industrial queda dentro de esa marca, y en qué nichos puede seguir siendo tractora.

La homologación compra tiempo. La confianza se gana proyecto a proyecto. La próxima vez que Duro Felguera anuncie una carta de intención, la pregunta industrial no será cuánto promete. Será cuánto de eso acaba en acero, en obra y en una cuenta de resultados que aguante.

Qué pasó El Juzgado de lo Mercantil nº 3 de Gijón homologó el plan de reestructuración el 15/06/2026 y desestimó las oposiciones
Perímetro afectado Más de 980 millones de euros (deuda, convertibles, proveedores no estratégicos, contingencias)
Frente Djelfa 408 M€ según la compañía; 413 M€ reclamados por SPE en el arbitraje según el plan
Liquidez Hasta 23 M€ (ampliación de 10 M€ suscrita por Grupo Prodi más venta de la sede)
Avales Santander y Sabadell, nuevos avales nacionales hasta el 50% del importe liberado, condicionado a liberar las contragarantías de Djelfa
Nuevos proyectos México: Escolín (fertilizantes) y Tula (ciclo combinado). Cartas de intención y preadjudicación, no contratos cerrados
Plantilla Más de 500 profesionales tras el ERE (superó los 1.500 en 2021-2024)
Decisión que habilita Si volver a considerar a Duro Felguera como proveedor, socio, cliente o competidor, y qué señales vigilar antes