Ingeniería estructural

Ingenieros Asesores escucha al patrimonio industrial para rehabilitar sus estructuras

Ceferino Díaz, director de Ingenieros Asesores / Fotos de Marta Martín

La firma asturiana Ingenieros Asesores, con cerca de cuatro décadas de trayectoria, aplica monitorización con sensores, escáner 3D y gemelos digitales para diagnosticar el estado real de estructuras, infraestructuras y patrimonio industrial, y anticipar problemas antes de que se produzcan.

Existen profesiones que parecen menos tangibles que otras, pero eso no las exime de importancia y responsabilidad, sino todo lo contrario. La ingeniería es una de ellas. Da la sensación de ejercerse entre bambalinas, desde un lugar más silencioso, aunque cualquier mínima modificación en sus procesos puede tener un impacto enorme en el resultado final.

Ceferino Díaz, director de Ingenieros Asesores, lo resume así: “La ingeniería muchas veces no se ve, pero es lo que garantiza que una estructura sea segura, que una instalación funcione de forma eficiente o que un patrimonio industrial pueda conservarse y seguir teniendo utilidad en el futuro”.

Detrás del trabajo que realiza esta empresa hay mucho análisis, conocimiento técnico y capacidad para anticipar problemas antes de que ocurran. Llevan cerca de cuatro décadas trabajando en ese espacio que normalmente pasa desapercibido que tiene que ver con estructuras, infraestructuras y activos industriales que necesitan ser analizados, comprendidos y adaptados para seguir funcionando en el presente y en el futuro. 

Los ámbitos que abarcan tienen que ver con estructuras, industria y patrimonio y el objetivo que persiguen en cada uno de sus proyectos es realizarlos de manera rigurosa, eficiente y adaptada. Es decir, dedicarles tiempo para que el trabajo final adquiera una forma hecha a la medida de lo que el cliente busca. Por tanto, su sello es “la calidad técnica, la cercanía y la visión de aportar valor real y soluciones duraderas”, una visión que permanece intacta a pesar de que la evolución del sector les haya exigido incorporar nuevas tecnologías y metodologías.

Escuchar a las estructuras…

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta Ingenieros Asesores en su día a día tiene que ver con la incertidumbre. Trabajar sobre estructuras ya existentes implica convivir con “materiales y soluciones constructivas que no siempre están documentadas, degradaciones acumuladas con el tiempo y cambios de uso que no fueron previstos en el diseño original”, explica Ceferino Díaz.

Con ese panorama, saber interpretar cada detalle resulta fundamental. Casi como si se tratase de un paciente, la estructura debe pasar por un diagnóstico avanzado basado en “inspección, auscultación y, en muchos casos, monitorización, con una interpretación muy cuidadosa de su comportamiento real”.

Porque las estructuras, aunque parezcan inmóviles, también hablan. Lo hacen a través de pequeñas deformaciones, vibraciones, fisuras o cambios casi imperceptibles que, correctamente analizados, permiten anticipar problemas y entender cómo ha evolucionado un edificio, una instalación o un elemento patrimonial con el paso del tiempo.

Esa labor resulta muy relevante en un territorio como Asturias, donde la herencia industrial forma parte de la propia identidad de la región. “No hablamos solo de estructuras físicas, sino también de paisajes, infraestructuras y de la memoria colectiva de toda una etapa de desarrollo económico y social muy vinculada a la minería y a la industria”, señala el director de Ingenieros Asesores.

En ese sentido, el objetivo de la compañía pasa por dar continuidad a ese patrimonio mediante nuevos usos que permitan mantenerlo vivo, útil y seguro de cara al futuro. “Buscamos siempre un equilibrio entre preservar su valor histórico y cultural y adaptarlo a criterios actuales de seguridad, funcionalidad y sostenibilidad, sin perder su esencia”, apunta.

Precisamente para afrontar ese reto, la empresa ha incorporado en los últimos años herramientas de monitorización y sensórica que les permiten “pasar de diagnósticos puntuales a un seguimiento continuo, mejorando la capacidad de anticipación y la toma de decisiones”. A ello se suma la digitalización, gracias a la que pueden “integrar y analizar grandes volúmenes de información con mayor precisión”.

…Cuando éstas empiezan a hablar

Las estructuras siempre han hablado. La diferencia es que ahora la tecnología permite escucharlas con una precisión impensable hace apenas unos años. Y hacerlo cambia por completo la manera de entender el patrimonio, las infraestructuras y la propia ingeniería.

Porque antes de implantar cualquier tipo de solución no solo es importante observar una construcción, sino también interpretar todo aquello que está ocurriendo en ella. “Una estructura ‘habla’ en el sentido de que su comportamiento deja huellas muy claras si se sabe interpretar”, explica Ceferino Díaz. Pequeñas variaciones que describen “cómo está trabajando, dónde se concentran los esfuerzos o cómo ha evolucionado su estado con el tiempo”.

La diferencia es que hoy la ingeniería dispone de herramientas capaces de transformar toda esa información en conocimiento útil. La toma avanzada de datos mediante escáner 3D y fotogrametría permite “obtener modelos geométricos muy precisos y comparar su evolución en el tiempo”, mientras que la monitorización continua mediante sensores registra el comportamiento real de cada activo prácticamente en tiempo real.

En ese contexto, herramientas como la ingeniería inversa o los gemelos digitales comienzan a ganar cada vez más protagonismo. “Nos permiten reconstruir digitalmente activos existentes, comprender mejor su comportamiento real y simular distintos escenarios de intervención”, explica Ceferino, para así poder comprender con mucha más precisión cómo reaccionará una infraestructura.

Todo ello hace posible detectar señales que hace apenas unos años resultaban invisibles: cambios de rigidez, deformaciones progresivas, redistribución de cargas o indicios tempranos de patologías. “Ya no se trata solo de saber qué ocurre, sino también por qué ocurre y cómo puede evolucionar”, asegura Ceferino.

El resultado es una ingeniería cada vez más predictiva, capaz no solo de intervenir cuando aparece un problema, sino de anticiparse a él antes de que llegue a producirse.

Traducir para rehabilitar el futuro

Entender el patrimonio unido a la aplicación de nuevas tecnologías desencadena nuevas formas de plantearse las estructuras. Ahí aparece la sostenibilidad. “La rehabilitación juega un papel fundamental frente a la construcción desde cero. No solo permite reducir el consumo de recursos y la huella de carbono asociada a nuevas estructuras, sino que también pone en valor lo ya construido, alargando su vida útil y adaptándolo a nuevas necesidades”, explica el director de Ingenieros Asesores.

Esto, desde el punto de vista de la ingeniería, implica poder plantearse un enfoque más inteligente que pasa por hacer un análisis en profundidad de lo que ya existe, trabajar en el entendimiento de su capacidad real y buscar la optimización por su comportamiento mediante intervenciones ajustadas. Así, en muchos casos “rehabilitar no es solo una alternativa más sostenible, sino también la opción más eficiente técnica y económicamente”.

Un ejemplo de cómo aplican todos los ingredientes es un proyecto de monitorización de un gran número de Bienes de Interés Cultural (BIC) para la Junta de Castilla y León. En él están desplegando tecnología propia interconectada con la futura plataforma inteligente de gestión de activos de la administración regional. “Es muy interesante porque nuestros dispositivos sirven para entrenar una IA orientada a predecir tareas de mantenimiento en activos únicos e irrepetibles, como son fortificaciones romanas, iglesias, palacetes e incluso un yacimiento con huellas de dinosaurio”.

Otro es un proyecto de investigación y desarrollo de sistemas robotizados destinados a renovación de fachadas planteado a largo plazo donde están diseñando “metodologías de control, procedimientos operativos y soluciones automatizadas que permitan mejorar la precisión, la seguridad, la productividad y la trazabilidad en obra”, llevando al sector de la construcción hacia un modelo industrial, más eficiente y competitivo.

Más allá de casos concretos, en Ingenieros Asesores tienen claro que “la evolución de la ingeniería estructural y del mantenimiento industrial va a estar muy marcada por el uso intensivo de datos y por una transición clara hacia modelos cada vez más predictivos”, apunta Ceferino.

En esa línea, la monitorización en continuo, los gemelos digitales o la analítica avanzada permitirán no solo diagnosticar el estado de una estructura, sino también anticipar su evolución con mucha mayor precisión. “Esto cambiará también la forma de intervenir: se tenderá a estrategias de mantenimiento más preventivas y optimizadas, donde se actúe en el momento justo y con la solución adecuada, reduciendo incertidumbre, costes y paradas no planificadas”, explica.

Paralelamente, la rehabilitación seguirá ganando peso frente a la obra nueva, impulsando una manera de entender la ingeniería más conectada con la sostenibilidad, la optimización de recursos y la prolongación de la vida útil de lo ya construido.