“Por mucha IA de la que hablemos, el talento humano es el motor de las empresas”
Desde la forma en que consumimos información hasta la manera en que las organizaciones toman decisiones, la IA está redefiniendo sectores enteros a gran velocidad. En ese contexto, Cinfo, una compañía tecnológica gallega especializada en inteligencia artificial, vídeo, datos y automatización, lleva años explorando la convergencia entre inteligencia artificial, vídeo, datos y automatización para desarrollar soluciones tecnológicas aplicadas a ámbitos tan diversos como el audiovisual, el deporte, la cultura o la administración pública. Conversamos con Antonio del Corral, CEO de la compañía, sobre el papel de la IA en las organizaciones, la evolución de los medios audiovisuales y los retos que plantea esta nueva etapa tecnológica.
Cinfo lleva años trabajando en un territorio donde se cruzan IA, vídeo, automatización y tecnología audiovisual. ¿Qué tipo de compañía sois y qué problemas resolvéis?
El origen de Cinfo es un laboratorio de innovación digital que se independizó en 2018 con el empuje de algunos de sus directivos y empleados apoyados por fondos de inversión y Business Angels. En su primera etapa trabajaba para operadores de cable del norte de España: R, Telecable y Euskaltel. De ahí pasamos a trabajar también con radiodifusores, plataformas audiovisuales o gobiernos, así como con el sector de la cultura y el deporte. En Asturias acabamos de abrir actividad y tenemos ya más de 60 clientes.
El plan de negocio que elaboramos se basaba en integrar la IA con la producción audiovisual, tanto de vídeo como en plataformas de gestión y emisión multimedia, apps audiovisuales, metadatos, subtítulos, doblaje, lengua de signos... Pero, además, hemos diversificado: desde 2024 apostamos por la IA agéntica, tanto en individual como en la gestión de agentes de IA, que me parece la línea más importante para Cinfo próximamente.
En 2018 Cinfo tenía 30 empleados y una facturación de unos 2 millones de euros; este año cerraremos por encima de 8 millones con 103 empleados.
¿Qué cambia cuando el vídeo deja de ser solo una herramienta de visualización para convertirse también en fuente de inteligencia?
El contenido audiovisual tiene un impacto muy grande. Te han podido describir la ‘Casita’ de Bad Bunny, pero cuando ves la imagen todo se aclara. El lenguaje de la generación actual es el vídeo, no sé si cambiará en el futuro.
Por ello se usa cada vez más para conocer al mercado y al consumidor. Para eso hay que emitir millones de vídeos y recoger las interacciones con cualquier fotograma, duración, intensidad, reacciones… El procesamiento de esos datos genera mucho valor. Además, hay que generar ese contenido de la forma más atractiva y automática posible.
Por la vertiente industrial (o en la defensa), cada vez más sensores están siendo sustituidos por cámaras multipropósito que funcionan como sensor y registro. Los chips que hoy usa la IA, las GPUS, se crearon para procesar vídeo, por eso la IA y el vídeo están muy relacionados.
A veces hablamos de IA desde conceptos abstractos, pero vosotros trabajáis con aplicaciones tangibles. ¿Cuáles tienen más impacto?
Ahora mismo son los agentes para empresas. Creemos que todas las organizaciones se van a dotar de una plataforma de gestión de IA que mejore su productividad, en la que se sepa qué hace cada empleado con ella, registre interacciones, el uso de cada dato de la empresa, el coste, que permita cambiar de modelo de IA de forma dinámica y en donde se vayan publicando los agentes ‘oficiales’: los que han sido hechos a medida para ella o a los que se haya suscrito. Esa es nuestra nueva línea de negocio y somos el primer cliente.
¿Crees que el futuro del audiovisual pasa por tecnologías capaces de seleccionar, interpretar y contextualizar por nosotros?
Pasa por contar buenas historias, encontrar la realidad oculta de las cosas o dejarte ver lo que es remoto y no puedes acceder. La IA debe ser una ayuda, no el creador.
Es cierto que debido a esta explosión de contenido, todos esperamos IAs que nos ayuden a encontrar lo que es más interesante para ver. Ahí hay una lucha entre servirte a ti o al emisor. Habrá IAs de los dos tipos y tenemos que aprender a discernir.
¿Estamos asistiendo a una redefinición completa de lo que entendíamos por ‘medio audiovisual’?
Eso está ocurriendo, aunque más lento de lo que se pensaba. En breve la escaleta del canal lineal pasará a ser un expositor de lo que pasa en su almacén digital. Yo, por ejemplo, voy a ver el mundial 2026 sólo en digital, incluso directos, y algún partido en multiview.
Compañías como la vuestra demuestran que desde Galicia también se desarrollan soluciones con impacto internacional. ¿Cómo vivís esa realidad?
Una de las claves de Cinfo es que creamos cosas nuevas. No sólo en nuestros labs de Galicia, sino en Asturias y España. Competimos con empresas más grandes y de vez en cuando les ganamos, lo que nos sorprende y anima.
La IA genera un debate polarizado: fascinación o miedo. ¿Qué parte estamos entendiendo mal?
El miedo suele venir por la vía de pensar que ‘puedo ser sustituido’ y es lógico. Pero hay que entender que su uso es imparable y que la única postura es ponerse a usarla. Tiene todavía muchos fallos, el humano sigue siendo clave y el que es diestro en su manejo tiene mucho valor. Me preocupa cómo formar a jóvenes cuando la IA no sabe hacer las cosas como sénior pero sí como junior.
¿Qué cosas no puede replicar una máquina cuando hablamos de comunicación, relato o interpretación de la realidad?
Los humanos seremos imprescindibles siempre, nuestra capacidad de juicio y de valorar es lo que da sentido a la IA. Esta puede analizar currículums, datos o crear historias falsas, pero no se va a hacer responsable de nada. Solo tenemos que adoptar nuevos roles.
¿Qué os gustaría que se entendiera sobre Cinfo dentro de unos años? ¿Qué retos tenéis por delante?
Cinfo quiere ser un actor en el ecosistema tecnológico español construyendo además una comunidad profesional rentable que se preocupe de las personas y el entorno. Por mucha IA de la que hablemos, el talento humano es el motor de las empresas.