Orkli invertirá 54 millones en una nueva gama para evitar incendios en baterías de coches eléctricos

Sede de Orkli en Ordizia
La cooperativa guipuzcoana, integrada en el Grupo Mondragón, ha sido preseleccionada para recibir 8 millones de euros del PERTE VEC para desarrollar Belcor, una gama de soluciones de seguridad entre celdas de baterías que prevén eventos térmicos adversos y prolongan la vida útil de las celdas.

Los incendios en baterías de litio se han convertido en uno de los riesgos más estudiados de la electromovilidad. No son frecuentes en términos relativos, pero cuando ocurren son extraordinariamente difíciles de extinguir, ponen en cuestión la confianza del consumidor en el coche eléctrico y son objeto de investigaciones regulatorias cada vez más exigentes a escala europea. Resolver ese problema con tecnología industrial fabricada en Europa es exactamente el tipo de capacidad estratégica que la UE quiere impulsar. Y una cooperativa guipuzcoana de 50 años de historia acaba de recibir un respaldo significativo para hacerlo.

Orkli, integrada en el Grupo Mondragón y con sede en Ordizia, ha sido preseleccionada como beneficiaria de una subvención de 8 millones de euros del PERTE VEC (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica del Vehículo Eléctrico y Conectado), respaldo que sustenta un plan de inversiones de 54 millones de euros durante los próximos cinco años. El destino: desarrollar la gama Belcor, una línea de soluciones de seguridad entre celdas de baterías diseñadas para prevenir eventos térmicos adversos y contribuir a la prolongación de la vida útil de las celdas.

El problema técnico que resuelve Belcor

La seguridad de las baterías de vehículo eléctrico tiene un punto crítico bien identificado: la propagación térmica entre celdas. Cuando una celda individual falla y entra en fuga térmica —el llamado thermal runaway—, el calor y los gases generados pueden activar la fuga térmica en las celdas adyacentes, propagando el incidente a todo el paquete de baterías en cuestión de segundos. La diferencia entre un incidente local controlable y un fuego incontrolado en todo el vehículo se mide en milímetros y milisegundos.

Belcor está orientada exactamente a ese problema: aportar elementos de seguridad entre celdas que impidan o ralenticen esa propagación. La solución se desarrollará conjuntamente con la empresa alemana Belchem GmbH, con la que Orkli ya mantenía colaboración previa y que aporta capacidad complementaria en el ámbito de los materiales avanzados para sistemas basados en baterías.

El interés del mercado es real. Belcor ya cuenta con nominaciones por parte de fabricantes de automoción de referencia con base en Europa y, según ha trasladado la propia cooperativa, está despertando "una creciente atención por parte de marcas asiáticas con planes de implantación en el mercado europeo". Un detalle relevante en un contexto donde los fabricantes chinos están desplegando aceleradamente plantas y operaciones en territorio europeo, llevando consigo demanda de proveedores locales que cumplan estándares europeos de seguridad y calidad.

El PERTE VEC como palanca de capacidad industrial europea

El respaldo público a Orkli no es un caso aislado. Forma parte de la lógica más amplia del PERTE VEC, aprobado por el Consejo de Ministros el 13 de julio de 2021 como uno de los proyectos estratégicos más ambiciosos de la transformación industrial española. Su objetivo declarado: situar a España como hub europeo de electromovilidad, reforzando toda la cadena de valor del vehículo eléctrico y conectado, desde la fabricación de componentes hasta el ensamblaje final.

En ese marco, el desarrollo local de tecnologías de seguridad para baterías tiene un valor estratégico que va más allá del proyecto concreto. La cadena de valor de la batería eléctrica está hoy fuertemente concentrada en Asia, y especialmente en China, que controla buena parte de la producción de celdas, materiales activos y procesos de ensamblaje. Construir capacidad europea en cualquier eslabón de esa cadena —especialmente en los más críticos en términos de seguridad y calidad— es una prioridad declarada de la política industrial comunitaria.

50 años de historia industrial y un nuevo capítulo

Orkli nació el 26 de agosto de 1974, promovida por padres de familia de la comarca del Goierri con un objetivo muy concreto: crear puestos de trabajo para mujeres. Ocho años después, en 1982, se integraba en la entonces Cooperativa Mondragón. Hoy forma parte de Mondragón Componentes, división del Grupo Industrial de la corporación cooperativa, y cuenta con filiales internacionales como Orkli Kunshan en China (abierta en 2000) y Orkli do Brasil (2006), además de su sede central en Ordizia.

La inversión prevista exigirá adaptar las instalaciones de Ordizia a la fabricación de las nuevas soluciones, lo que se traducirá en la creación de al menos 100 puestos de trabajo en el quinquenio. Un impacto que la cooperativa califica como significativo para el entorno socioeconómico de la comarca y que se enmarca, según ha subrayado la propia organización, en su apuesta por "la innovación industrial, la sostenibilidad y la generación de empleo de calidad".

Cinco décadas después de su fundación con un propósito muy local, Orkli se posiciona como uno de los proveedores europeos que están construyendo, pieza a pieza, la infraestructura industrial sobre la que se sostendrá el coche eléctrico europeo de la próxima década.