El autoconsumo deja atrás la fase experimental y se consolida como pilar energético

Acto de presentación de la segunda edición del InformeSolar elaborado por SotySolar con el apoyo de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), en la sede de esta última entidad, en Madrid.

Durante años, el autoconsumo fotovoltaico se movió entre la promesa y la oportunidad. Se percibía como una tecnología que atraía por su potencial de ahorro, pero que muchos hogares observaban con prudencia, a la espera de que bajaran los costes, llegaran las ayudas o apareciera un momento perfecto para decidirse. En 2025, ese relato empieza a cambiar de forma clara. La energía solar distribuida entra en una etapa distinta, menos marcada por la urgencia y más por la convicción; menos impulsada por picos de mercado y más por un proceso de madurez del consumidor y del propio sector.

Esa es una de las ideas que recorre la segunda edición nacional del ‘InformeSolar. Radiografía del Autoconsumo en España 2025’, elaborado por SotySolar con el apoyo de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) y el patrocinio de compañías del ecosistema energético como Huawei, BayWa r.e., Clevergy y Pontio.

El informe cuenta con el patrocinio de compañías del ecosistema energético como Huawei, BayWa r.e., Clevergy y Pontio.

El documento se presentó en Madrid, en un acto en las oficinas de UNEF que incluyó la exposición de conclusiones por parte del CEO de SotySolar, José Carlos Díaz Lacaci, y una intervención posterior de José Donoso, CEO de UNEF, que aportó contexto y propuestas de desarrollo del autoconsumo en España. Tras la presentación, tuvo lugar la grabación del podcast ‘Energéticamente’, centrado en el análisis de resultados del informe.

En medio de un mercado que se ha ido sofisticando a gran velocidad, el informe no se limita a describir datos, sino que intenta capturar el ‘cambio de fase’ del autoconsumo, combinando información sectorial con analítica digital y encuestas a clientes instalados.

La pregunta de fondo es sencilla y, a la vez, ambiciosa: ¿qué explica que el autoconsumo siga avanzando incluso cuando aquella euforia de los años de crisis energética se ha enfriado? La respuesta del informe apunta a una combinación de factores que incluye la madurez del mercado, cambio cultural en el consumidor, nuevas tecnologías, modelos de financiación que reducen barreras y un debate creciente sobre resiliencia y autonomía energética.

2025, el año en que el autoconsumo alcanza la madurez

El InformeSolar 2025 sitúa este ejercicio como un punto de inflexión. Tras el crecimiento excepcional de 2022 y 2023 (en plena tensión de precios y con el impulso de ayudas) el sector entra en una fase de estabilización. En palabras del informe, la desaceleración no debe interpretarse como estancamiento, sino como un signo de madurez del mercado, con demanda estabilizada a niveles elevados y de mayor calidad.

Algunos datos del InformeSolar de 2024 ayudan a entender el contexto: el 22% de los propietarios de vivienda tiene o se plantea instalar placas solares, mientras que el 78% no se lo plantea ‘en ese momento’, un recordatorio de que el potencial de crecimiento sigue siendo enorme, pero no automático. Además, se menciona que el ritmo de instalación del autoconsumo en España se ralentiza un 26% según UNEF, y se cree que la causa era que con precios eléctricos más contenidos y la retirada gradual de ciertas ayudas europeas, parte de la demanda más oportunista se enfría.

José Carlos Díaz Lacaci, CEO de SotySolar.

La lectura, sin embargo, no es pesimista. Plantea que el mercado ha ido consolidando un equilibrio entre volumen, rentabilidad y propósito, y que el autoconsumo se ha instalado en el imaginario colectivo y en el tejido económico. En otras palabras, aunque ya no se instale al ritmo de los picos recientes, el autoconsumo ha pasado a ser una decisión normalizada y estratégica, no una respuesta puntual al miedo a la factura.

En paralelo, el informe describe la evolución del ecosistema tecnológico, donde las soluciones híbridas (fotovoltaica + baterías + aerotermia) aparecen como el formato preferido para quienes buscan eficiencia global y autosuficiencia. Este es un matiz importante que denota cómo la historia de 2025 no va solo de ‘más placas’, sino de sistemas mejor integrados.

Del ahorro a la autonomía: un cambio profundo en la mentalidad del consumidor

Si hay un hilo conductor claro es el cambio de mentalidad: el ahorro sigue siendo el gran motor, pero el autoconsumo empieza a entenderse cada vez más como autonomía, control y resiliencia. En la encuesta de SotySolar incluida en el informe, el ahorro económico aparece como principal motivo (en torno a 60–65% de respuestas), seguido por el componente medioambiental, y ya después la independencia energética y otros factores. Así pues, el ahorro manda, pero ya no es el único relato con fuerza.

El informe aporta otro elemento que ayuda a explicar el giro, y es que la demanda se está digitalizando. La forma de comprar autoconsumo hoy se parece menos a una compra por intuición y más a un proceso de comparación, validación y aprendizaje. Se habla de plataformas comparadoras, simuladores, asistentes virtuales e incluso del uso de IA generativa como herramienta de consulta. Esa digitalización eleva el listón ya que el cliente llega más informado, pregunta más y, sobre todo, exige claridad.

Hay un momento clave que el informe identifica como “punto de inflexión inesperado”. El apagón generalizado de la pasada primavera que reactivó el debate sobre autonomía y seguridad energéticas y disparó temporalmente el interés por la energía solar y el almacenamiento doméstico. Aunque el pico fue puntual, el informe sostiene que el efecto psicológico permanece, pues para muchos usuarios el autoconsumo deja de ser solo ahorro y pasa a ser también una forma de ‘blindaje’ frente a la inestabilidad.

Ese cambio se ve con claridad en el tipo de soluciones que empiezan a demandarse. El informe remarca el creciente interés por baterías y por sistemas de respaldo (backup), no solo como opción ‘premium’, sino como parte del paquete de autonomía.

José Donoso, CEO de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF).

En resumen: la fotovoltaica reduce factura; el almacenamiento añade control sobre cuándo se usa la energía propia; y el backup introduce una dimensión de seguridad ante cortes.

La evolución del consumidor se refleja también en cómo elige el instalador. En los resultados de SotySolar, el precio sigue siendo el factor más citado (en torno a 45%), pero aparecen con fuerza las recomendaciones y, sobre todo, el acompañamiento y la gestión de trámites. Es decir, el cliente ya no busca solo quién instala, sino quién acompaña, quién le ayuda a entender, a tramitar, a mantener y a optimizar. Ese es un salto cualitativo en madurez del mercado.

Otro aspecto que el informe explica es que la mayoría de consumidores está en mercado libre, frente a la tarifa regulada PVPC. Esto importa porque la percepción de ahorro del autoconsumo se mide contra lo que el cliente paga realmente.

Autoconsumo frente a grandes plantas solares

El informe dedica un bloque relevante a diferenciar el autoconsumo de las grandes plantas solares conectadas a red (utility scale), dos formas de energía solar, pero con reglas económicas distintas. Las grandes plantas venden su energía al mercado mayorista y dependen de los precios horarios. En 2025, el informe señala retos significativos para este segmento: precios negativos en ciertas horas, curtailment (limitaciones técnicas que obligan a reducir o parar producción) y canibalización de producción en picos solares. Todo ello presiona márgenes en un entorno donde la financiación también se ha encarecido.

El autoconsumo, en cambio, se evalúa frente a la factura final del consumidor. El informe subraya que el ahorro real para el usuario puede ser mayor que lo que refleja el mercado mayorista, porque incluye impuestos, peajes y cargos que el usuario deja de pagar al autoconsumir.

Esta diferencia hace que el autoconsumo sea más resiliente dado que incluso en un contexto de precios bajos en ciertas horas, la rentabilidad del autoconsumo se apoya en un ‘precio evitado’ que el consumidor sigue pagando en su recibo, especialmente si está en mercado libre.

La comparación no pretende enfrentar modelos, sino explicar por qué el autoconsumo mantiene una trayectoria robusta. De hecho, el informe lo plantea como un pilar estratégico de un sistema más descentralizado y sostenible, mientras las grandes plantas -necesarias para la descarbonización- requieren ajustes como almacenamiento a gran escala para estabilizar su rentabilidad.

En cuanto a la proyección, el informe incorpora una previsión (basada en un estudio para SotySolar) que apunta a un ritmo sostenido de en torno a 1 GW/año hasta alcanzar 14-16 GW instalados en 2030, por debajo de los objetivos del PNIEC, que es el plan oficial que marca objetivos nacionales de energía y clima (una ‘hoja de ruta’ de descarbonización). Esto es, que el autoconsumo crecería de forma sólida, pero no al ritmo que los objetivos oficiales necesitarían.

Este matiz es importante porque evita lecturas erróneas. Estar por debajo' no implica que el autoconsumo falle, sino que hay margen y necesidad de acelerar con condiciones adecuadas: menos fricción administrativa, marcos de autoconsumo colectivo más ágiles y políticas que incentiven proyectos de calidad. En ese sentido, el informe recoge propuestas de UNEF en la línea de fomentar autoconsumo colectivo, impulsar almacenamiento distribuido y revisar cargos/peajes e incentivos fiscales selectivos.

Integración tecnológica, financiación y el papel de las políticas públicas

Si el autoconsumo madura, lo hace también porque cambia el ‘pack’ tecnológico. El informe insiste en la idea de vivienda como ecosistema energético con la fotovoltaica, la aerotermia, las baterías y, cada vez más, los cargadores de vehículo eléctrico. La energía deja de ser un gasto inevitable y pasa a gestionarse al pensar en cuándo produzco, cuándo consumo, qué guardo, qué electrifico.

La aerotermia aparece como una de las sinergias más sólidas. El informe describe una demanda que no depende tanto de crisis coyunturales, sino de estacionalidad climática y conciencia de eficiencia. Y aporta un dato especialmente útil para contar la historia: entre clientes con placas solares, una mayoría declara que consideraría incorporar aerotermia en los próximos años (la encuesta muestra un 66% de ‘sí’), lo que refuerza la idea de integración progresiva.

La otra gran palanca es la financiación. En el mercado residencial, el informe señala que entre 60% y 70% de hogares interesados opta por fórmulas de financiación o pago flexible, y que ese porcentaje puede subir hasta el 80% cuando hay baterías o inversiones superiores a 10.000 euros.

Esta tendencia cambia la dinámica comercial, pues reduce barreras de entrada y permite que el cliente suba de nivel con cuotas asumibles. En el apartado de tendencias financiadas, el informe también sugiere cómo cambia el mix: la fotovoltaica ‘pura’ sigue siendo mayoritaria, pero crece el peso de instalaciones con almacenamiento, con un repunte asociado al apagón y a la búsqueda de autonomía.

Así pues, se puede entender que cuando el autoconsumo se interpreta como autonomía, el almacenamiento deja de ser accesorio.

En cuanto a políticas públicas, el informe ofrece una mirada crítica pero matizada sobre subvenciones. El diagnóstico es que las ayudas son eficaces para generar volumen de demanda, pero no garantizan por sí solas la calidad o la madurez del interés. El análisis por comunidades ilustra la diferencia: en Cataluña se describe un crecimiento sostenible y eficiente asociado a subvenciones; en la Comunidad Valenciana, un gran aumento de demanda con peor conversión; y en el País Vasco, una influencia limitada en un contexto adverso.

Por tanto lo que se entiende es que no se trata de ‘subvenciones sí o no’, sino de cómo se diseñan y, sobre todo, de si se implementan con procesos simples y tiempos razonables. El informe llega a decir que los incentivos fiscales tangibles suelen convencer más al usuario que la compensación por excedentes, percibida como algo menos claro. En paralelo, insiste en la necesidad de cualificación comercial para distinguir entre interés oportunista y demanda realmente madura.

Un modelo energético que ya no es coyuntural

Las conclusiones del InformeSolar 2025 refuerzan la idea central de que el autoconsumo ha alcanzado madurez y se convierte en opción estructural. 2025 sería recordado como el momento en que el mercado consolida un equilibrio entre volumen, rentabilidad y propósito, con un consumidor que sigue buscando ahorro pero valora cada vez más independencia, sostenibilidad y confianza.

Ese cierre conecta con los vectores que el informe marca como “futuro inmediato”: autoconsumo colectivo, almacenamiento distribuido y gestión inteligente/agregación de consumos.

Se trata de comunidades que comparten energía, baterías para gestionar excedentes y redes/tecnología para que miles de pequeños productores (prosumidores) puedan integrarse en el sistema de forma eficiente. En ese horizonte, el reto deja de ser ‘convencer’ y pasa a ser ‘acompañar’; ayudar a elegir, dimensionar, financiar, tramitar e integrar tecnologías para crecer con calidad.

Justo ahí, el informe sugiere que la segunda fase del autoconsumo no será la de la euforia, sino la de la profesionalización con menos ruido, más soluciones completas; menos promesa y más gestión inteligente de la energía.