Telefónica y Würth aplican computación cuántica para reducir cajas, cartón y camiones
El proyecto, impulsado por Telefónica junto a Tecnalia y la startup QCentroid, es uno de los primeros casos de uso industrial salidos del centro de tecnologías cuánticas que la operadora abrió en Bilbao en enero.
Un 7% menos de volumen en el camión y un 6% menos de cartón. Ese es el resultado tangible de un experimento poco habitual: aplicar computación cuántica a un problema tan cotidiano como decidir en qué caja va cada pedido.
El piloto lo han desarrollado Telefónica y Würth España, filial del grupo alemán especializado en distribución de material de fijación y montaje, en el centro logístico que la compañía tiene en Agoncillo (La Rioja). La iniciativa ha contado con la colaboración del centro tecnológico Tecnalia y de la startup QCentroid, especializada en llevar la computación cuántica al mundo empresarial a través de su plataforma QuantumOps.
El problema: un rompecabezas con millones de combinaciones
El reto que aborda el proyecto es lo que en logística se conoce como problema de empaquetado. Cada pedido lleva productos de distintos tamaños y formas, y hay que decidir en cuántas cajas se distribuyen y cómo se colocan dentro. Parece trivial, pero no lo es: el número de combinaciones posibles crece de forma explosiva y encontrar la disposición óptima es un problema de optimización que a los ordenadores convencionales les cuesta resolver bien en tiempo razonable.
Ese tipo de problema es precisamente donde la computación cuántica promete aportar valor. En el proyecto se ha usado una solución híbrida: computación cuántica combinada con computación clásica y algoritmos avanzados de inteligencia artificial, un enfoque que permite aplicar hoy estas tecnologías sin esperar a que los ordenadores cuánticos alcancen su madurez plena.
Los resultados: menos cajas, menos aire transportado
El piloto procesó más de 6.000 pedidos reales, y mejoró el empaquetado en el 14% de ellos. Esa optimización se tradujo en tres efectos encadenados: una reducción del 3% en el número de cajas utilizadas, una disminución de alrededor del 7% del volumen transportado en camión y un ahorro de más del 6% en consumo de cartón.
La lectura empresarial es directa. Menos cajas y mejor aprovechadas significan menos "volumen en calle" —el espacio que ocupan los envíos en el transporte— y, por tanto, menor coste por pedido. Y también menos material de embalaje y menos camiones para mover la misma mercancía, con el ahorro de emisiones asociado. Es uno de esos casos en los que la eficiencia operativa y la sostenibilidad apuntan en la misma dirección sin necesidad de justificarlas por separado.
"Participar en este proyecto pionero nos ha permitido explorar, desde una visión muy práctica y conectada con la operativa, el potencial de tecnologías emergentes como la computación cuántica para dar respuesta a los retos logísticos del futuro", señala Begoña López, directora general de Operaciones de Würth España, que subraya el valor de haber aportado datos reales en un entorno industrial exigente.
Una pieza que encaja en el plan de sostenibilidad de la operadora
El proyecto llega apenas una semana después de que Telefónica aprobara su Plan Global de Sostenibilidad 2026-2030, y no es casualidad que ambos movimientos se toquen. Ese plan fija, entre otros objetivos, reducir un 56% las emisiones de la cadena de valor —el llamado alcance 3, donde entran precisamente el transporte y los materiales— y alcanzar el residuo cero en 2030, además de elevar la ambición climática de la compañía hasta las cero emisiones netas en 2040.
Pero la conexión más directa con este piloto no está en las emisiones propias de la operadora, sino en una de las líneas de negocio que el plan identifica como oportunidad: las soluciones de digitalización y descarbonización para clientes. Dicho de otro modo, quien reduce aquí cartón, cajas y camiones es Würth; Telefónica aporta la tecnología que lo hace posible. Y esa es exactamente la tesis que defiende la compañía en su hoja de ruta: que la sostenibilidad no es solo una obligación regulatoria o un capítulo de reporting, sino una palanca de competitividad y una fuente de negocio.
El caso de Agoncillo funciona, en ese sentido, como demostración práctica de un discurso que suele quedarse en abstracto. Un plan corporativo puede prometer circularidad y reducción de emisiones en la cadena de valor; un almacén que envía la misma mercancía con menos cajas y menos camiones lo enseña en cifras.
Un caso de uso salido del centro cuántico de Bilbao
El proyecto es también una carta de presentación para la infraestructura desde la que se ha desarrollado: el Centro de Tecnología y Talento de Tecnologías Cuánticas Javier Echenique, que Telefónica inauguró en Bilbao en enero de 2026 y que trabaja en casos de uso aplicados a sectores como la industria, la energía, la ciberseguridad, la logística, la banca o el ámbito farmacéutico.
Desde la operadora, Leonor Ostos, directora de Desarrollo de Producto y Servicios de Telefónica España, destaca que el proyecto "demuestra que la computación cuántica, combinada con inteligencia artificial, puede generar más y mejores servicios para el cliente" y responder a necesidades concretas.
Más allá de las cifras, el interés del caso está en su carácter demostrativo. La computación cuántica lleva años instalada en el terreno de la promesa a largo plazo, con aplicaciones que solían situarse en horizontes lejanos. Un piloto que reduce cartón y camiones en un almacén de La Rioja tiene mucho menos glamour que esas grandes expectativas, pero responde a una pregunta más útil para cualquier empresa: qué se puede hacer con esta tecnología hoy, sobre datos reales y con un resultado medible en la cuenta de explotación.