HACER VISIBLE EL TALENTO

Alicia Asín: "Si solo una mitad de la población diseña el futuro, el futuro estará cojo"

Entrevista a Alicia Asín, cofundadora y CEO de Libelium.

Tuvimos una idea, le dimos forma, se hizo realidad. ¿Es necesario ponerle un nombre? ¿Publicarlo en una fecha concreta? ¿Redundar sobre lo mismo todo el tiempo? ¿Seguir el mismo formato? Definitivamente, no. El propósito de esta iniciativa es dar a conocer proyectos liderados por mujeres, y no solo porque sea necesario que cada vez más féminas protagonicen portadas, contenidos y titulares, sino porque son trabajos potentes, jugosos y dignos de ocupar una parte de nuestra web y páginas de la revista que lanzamos de forma trimestral.

Queremos dar visibilidad a perfiles que están contribuyendo a transformar la sociedad desde ámbitos como la ciencia, la tecnología, la industria, la innovación o el emprendimiento. A través de sus experiencias, proyectos y reflexiones, el proyecto pretende acercar referentes diversos y reales que ayuden a ampliar las vocaciones, generar nuevas miradas y demostrar que el talento no entiende de género.

Dentro de esta iniciativa conversamos con Alicia Asín, cofundadora y CEO de Libelium, una de las figuras más reconocidas del ecosistema tecnológico español. Ingeniera de formación y emprendedora por vocación, ha impulsado el desarrollo de soluciones basadas en datos e Internet de las Cosas para afrontar retos relacionados con la sostenibilidad, la digitalización y la gestión inteligente de ciudades y territorios.

¿Cómo ha evolucionado su trayectoria desde la ingeniería hasta el liderazgo de una compañía tecnológica como Libelium?

Esta es la pregunta clásica que busca una narrativa lineal y épica, pero la realidad de la ingeniería y el emprendimiento es mucho más parecida a resolver un sistema de ecuaciones con demasiadas incógnitas por despejar.

Mi trayectoria ha evolucionado de manera natural guiada por la practicidad. Estudié ingeniería porque para mí, más que un título, era una manera de mirar el mundo: ves un problema, analizas los recursos, diseñas una solución y la ejecutas. Cuando fundamos Libelium a partir de un proyecto de fin de carrera, no buscábamos ser 'líderes', sino que las cosas funcionaran.

El salto al liderazgo ocurre cuando te das cuenta de que, para que la tecnología tenga un impacto real, no basta con que el código sea elegante o el hardware robusto. Necesitas una estructura que permita escalar. En Europa tenemos un vicio peligroso: somos excelentes creando prototipos en laboratorios, pero nos cuesta horrores construir gigantes industriales. 

Quizá tampoco nos haga falta y podamos convertir esa supuesta debilidad la podamos en ventaja competitiva.

El salto al liderazgo ocurre cuando te das cuenta de que, para que la tecnología tenga un impacto real, no basta con que el código sea elegante o el hardware robusto. Necesitas una estructura que permita escalar.

He pasado de preocuparme por los protocolos de comunicación de los sensores a preocuparme por la soberanía digital europea y por cómo evitar que los datos de nuestras ciudades acaben en manos de plataformas opacas al otro lado del Atlántico. Liderar Libelium hoy significa asegurar que la tecnología sea un medio para una sociedad más transparente (lo que yo llamo datocracia) y no un fin decorativo para ganar rondas de inversión sin más objetivo que ganar dinero o premios de innovación.

¿En qué consiste hoy su día a día como CEO de una empresa deep tech y cómo se mantiene conectada a la innovación tecnológica?

Mi papel como CEO en Libelium ha pasado de 'picar código' a asegurar que nuestra tecnología tenga un propósito y, sobre todo, que cumpla. En Libelium tenemos una máxima: 'la semana que viene no existe'. Suena drástico, pero en un sector donde el hype de la IA o el IoT quema proyectos cada día, mi labor es mantener el foco en el presente para que las soluciones funcionen hoy, no en un futuro distópico.

Mi agenda es un rompecabezas donde combino mi labor corporativa, centrada en la estrategia de crecimiento (acabamos de presentar el plan Alhambra29 que esperamos que nos permita triplicar facturación para 2029) y el networking. Además de CEO de Libelium soy vicepresidenta de AMETIC (la patronal de las empresas TIC) y formo parte de la Junta de la Fundación Hermes (dedicada a la vigilancia de los derechos digitales).

También paso mucho tiempo en foros institucionales y empresariales explicando que los datos no son el 'nuevo petróleo' (esa analogía es perezosa y extractiva), sino la base de una nueva democracia donde las decisiones se toman por evidencia y no por ideología.

Es cierto que ya no ejerzo como ingeniera, pero mis estudios y mi experiencia previa me ha ayudado mucho a cuestionar constantemente el contexto en el que nos movemos, donde la tecnología está cambiando más cosas de las que creemos. Trato de mantenerme conectada mirando hacia fuera de la burbuja tecnológica: leo sobre ética, sobre derechos digitales y sobre soberanía.

¿Qué proyectos estratégicos está impulsando actualmente la compañía y qué impacto están teniendo en sectores como industria, sostenibilidad o digitalización?

En Libelium usamos los datos para resolver retos medioambientales. Usamos estos datos para diseñar gemelos digitales que nos permitan anticiparnos a eventos climatológicos adversos, cada vez más acuciantes, como por ejemplo islas de calor, inundaciones o sequías. Pero también usamos estos gemelos digitales para otros casos de uso quizá no tan evidentes, como diseñar zonas de bajas emisiones o proteger patrimonio naturales o arquitectónicos de la UNESCO.

Hemos cerrado 2025 con la mejor facturación hasta la fecha (11 millones de euros, un 40% más que en 2024) por lo que queda demostrado que los proyectos y soluciones enfocados en sostenibilidad y resiliencia no son sólo necesarios, sino también rentables.

¿Cuáles son los grandes retos para una empresa tecnológica española que quiere competir globalmente?

Desde luego, competir globalmente desde España no es para pusilánimes; es un ejercicio de resistencia donde el talento sobra, pero el ecosistema a veces asfixia. Si queremos dejar de ser el 'balneario de Europa' para convertirnos en su fábrica de datos, tenemos que mirar de frente a varios elefantes en la habitación.

Para empezar, España es un país de empresas pequeñas que piensan en pequeño. En el sector tecnológico, o escalas o te borran del mapa. El reto no es solo exportar, es crecer lo suficiente para que no venga un fondo americano o un gigante asiático y te compre por cuatro duros cuando empiezas a ser relevante. En Libelium lo tuvimos claro: o crecíamos orgánicamente y con adquisiciones estratégicas (como hicimos con HOPU), o nos convertíamos en una nota al pie de página.

Además, en España tenemos un complejo de inferioridad histórico. Tendemos a vender ingeniería de primer nivel a precios de saldo. El reto es posicionarnos por valor añadido y ética, no por precio. Por eso en Libelium  vendemos confianza, rigor y soberanía sobre los datos. Si compites en precio, siempre habrá alguien más desesperado que tú. Si compites en propósito y fiabilidad, creas un mercado propio.

Y por supuesto, seguimos teniendo una desconexión preocupante entre la universidad y la empresa. Producimos ingenieros brillantes que acaban trabajando para consultoras extranjeras porque aquí nos cuesta horrores financiar el deep tech (el hardware, la infraestructura real). Invertir en software es 'fácil'; invertir en tecnología que toca el mundo físico requiere paciencia, algo que el capital riesgo tradicional a veces no tiene.

Desde su experiencia, ¿qué mensaje daría a niñas y jóvenes que quieren estudiar una carrera STEM pero no tienen claro qué caminos profesionales pueden abrirse después?

A las niñas y jóvenes les diría algo muy claro: olvidaos de las etiquetas y centraos en los problemas.

El error que cometemos a menudo es presentar las carreras STEM como un listado de asignaturas áridas o como un fin en sí mismo. La ingeniería, las matemáticas o la ciencia no son destinos, son cajas de herramientas. Si te gusta entender cómo funciona el mundo y, sobre todo, si te molesta que algo funcione mal, entonces las STEM son para ti.

Si te gusta entender cómo funciona el mundo y, sobre todo, si te molesta que algo funcione mal, entonces las STEM son para ti.

¿Qué caminos se abren? Todos los que impliquen tomar decisiones. Muchas jóvenes temen que estudiar una ingeniería las encierre en un laboratorio o frente a una pantalla picando código. Nada más lejos de la realidad. El abanico es infinito porque el mundo hoy es esencialmente tecnológico. Puedes trabajar en sostenibilidad, usando sensores para salvar los océanos o mejorar la calidad del aire (como hacemos en Libelium). Puedes dedicarte a la ética y el derecho digital, asegurando que la IA no replique los sesgos del pasado. Puedes liderar la gestión urbana convirtiendo ciudades en organismos inteligentes que cuidan de sus ciudadanos. O puedes, simplemente, ser empresaria y diseñar el modelo de negocio que jubile a las industrias contaminantes.

Mi mensaje es que no busquen referentes externos para copiarlos. A menudo me preguntan quién me inspiró a mí y siempre digo lo mismo: el mejor referente que vas a tener eres tú misma en una versión mejorada y auténtica. No intentes ser la próxima Marie Curie ni la próxima CEO de no sé dónde. Aspira a ser la profesional que resuelva ese problema que hoy te indigna.

Si solo una mitad de la población diseña el futuro, el futuro estará cojo.