Las empresas gastan en IA sin preparar a las personas que tienen que usarla, el mayor error estratégico de 2026
El 40% de los responsables de RRHH cita la inversión en IA sin formación adecuada como su principal preocupación. Y uno de cada cinco empleados ya usa chatbots de IA para gestionar ansiedad o problemas personales, una señal de que el bienestar emocional se está convirtiendo en riesgo operativo.
Las organizaciones llevan años invirtiendo en inteligencia artificial. Más herramientas, más modelos, más presupuesto destinado a automatización y digitalización. Y sin embargo, la mayoría todavía no está viendo beneficios significativos. El informe People Risk 2026 de Mercer, basado en una encuesta a 4.517 profesionales de RRHH y Riesgos en 26 países, ofrece una explicación que incomoda: el problema no es la tecnología. Son las personas y los procesos que la rodean.
"La mayoría de las organizaciones siguen esperando que los empleados integren la IA en sus flujos de trabajo actuales en lugar de reimaginar el trabajo en sí", señala el informe. Sin una visión estratégica clara, un rediseño real del trabajo y una plantilla preparada para operar con IA, la tecnología "permanecerá en la periferia: mejorando partes individuales de la organización sin transformar el conjunto."
Es una paradoja que está costando dinero, talento y competitividad a empresas de todo el mundo. Y que tiene nombre concreto en el informe: riesgo de personas.
El riesgo número 1 no es tecnológico, es humano
El hallazgo más llamativo del informe es el que encabeza el ranking global de riesgos: la falta de conocimientos sobre ciberamenazas es el principal riesgo de personas en todo el mundo en 2026. No el ransomware en sí, no la sofisticación de los atacantes, no la obsolescencia de los sistemas. El comportamiento humano: empleados que no saben identificar un correo de phishing, que reutilizan contraseñas, que hacen clic donde no deben.
"El riesgo cibernético se presenta a menudo como un problema tecnológico, pero el comportamiento humano sigue siendo el motor más constante de las pérdidas cibernéticas", advierte el informe. Más del 70% de las organizaciones sufrieron al menos un incidente cibernético importante con terceros el año pasado. Y los datos de inicio de sesión comprometidos siguen siendo una de las principales causas de ransomware y violaciones de datos. A medida que la IA mejora el realismo de los deepfakes y la ingeniería social, ese vector de ataque no va a reducirse. Va a crecer.
La escasez de competencias tecnológicas, incluidas las cibernéticas, ocupa el tercer puesto del ranking global. Los grandes usuarios de IA eran tres veces más propensos que los no usuarios a buscar activamente talento con esas capacidades, en un mercado donde ese talento es cada vez más escaso y más caro.
La paradoja de la IA: gasto sin retorno
El 40% de los responsables de RRHH y Riesgos cita la inversión en IA sin formación y capacitación adecuadas como su principal preocupación a la hora de adoptar una cultura de IA en sus organizaciones. Es el síntoma más claro de un patrón que el informe documenta con detalle: las empresas compran la tecnología antes de preparar a las personas que van a usarla.
Los obstáculos mentales para la adopción de la IA ocupan el sexto puesto en el ranking global de riesgos, escalando posiciones respecto a años anteriores. No se trata de resistencia irracional al cambio: se trata de miedo real, falta de formación y ausencia de una comunicación clara por parte de las organizaciones sobre cómo van a integrar la IA en su estrategia.
El informe es directo sobre la solución: "La capacitación por sí sola no liberará todo el potencial de la IA. Las organizaciones no solo deben invertir en la mejora de las cualificaciones, sino también rediseñar el propio trabajo." Aplicar IA a procesos existentes sin cuestionarlos es, en el mejor de los casos, una mejora incremental. En el peor, es digitalizar la ineficiencia.
Hay un dato que resume bien la magnitud del desajuste: el 63% de los empleados cambiaría un aumento salarial del 10% por mejores oportunidades de formación en IA y digital, según el estudio Tendencias Mundiales del Talento 2026 de Mercer. Los empleados quieren aprender. Las organizaciones, en demasiados casos, siguen contratando talento externo cuando aparecen carencias en lugar de desarrollar el que ya tienen.
La ansiedad por la IA: un riesgo que nadie estaba midiendo
Uno de los hallazgos más sorprendentes del informe es también uno de los más reveladores sobre el estado emocional de las plantillas en 2026. Uno de cada cinco empleados afirma que los chatbots de IA son útiles para tratar la ansiedad, la tristeza o los problemas personales. Y el 67% de las personas dice que interactúa con la IA de forma similar a la humana.
No es un dato anecdótico. Es una señal de que el bienestar emocional de los empleados está deteriorándose en paralelo a la aceleración tecnológica, y de que una parte de esos empleados está buscando apoyo donde puede encontrarlo, incluso si ese apoyo viene de una máquina. El 26% de los empleados están insatisfechos en su trabajo, pero creen que no pueden marcharse. Una combinación que genera lo que el informe llama "lealtad desgastada": personas que se quedan, pero que han dejado de estar comprometidas.
La brecha entre la magnitud del problema y la respuesta organizativa es llamativa: el 61% de los profesionales de Riesgos y RRHH afirman que sus organizaciones no ofrecen una asistencia de bienestar emocional altamente eficaz y patrocinada por la empresa. Una carencia que tiene consecuencias directas sobre la productividad, la retención y el comportamiento en el trabajo.
El liderazgo como multiplicador de todos los riesgos
Hay un riesgo en el informe que tiene una característica única: actúa como detonante y amplificador de todos los demás. Una capacidad de liderazgo inadecuada desencadena o agrava más riesgos que cualquier otro factor analizado: desde condiciones de trabajo inseguras y deterioro del bienestar emocional hasta decisiones de inversión erróneas y pérdida de talento crítico.
Los modelos de liderazgo tradicionales, diseñados para entornos estables con jerarquías claras, están quedando obsoletos. Más de tres cuartas partes de los ejecutivos coinciden en que el perfil del liderazgo eficaz está evolucionando: la conciencia del riesgo, la resistencia, la ejecución estratégica y la responsabilidad son hoy las capacidades que definen el éxito. Y a ellas se suma una nueva: el dominio de la IA y la comodidad con la tecnología emergente.
El mensaje de fondo del informe es coherente en todos sus capítulos: las organizaciones que van a competir en los próximos años no serán las que tengan la tecnología más avanzada. Serán las que hayan invertido en las personas que la operan, en los líderes que la dirigen y en la cultura que la hace funcionar.