Mariana Medina: "No importa el tamaño de tus aspiraciones, sino cómo las persigues: con compromiso, ética, constancia y pasión"
Las revoluciones a veces llegan de puntillas para luego brotar y hacerse gigantes. Algunas suceden a una escala tan pequeña que resultan invisibles al ojo humano. Eso ocurre en los laboratorios. Allí, entre células, moléculas y materiales diseñados con precisión, se están desarrollando tecnologías capaces de abrir nuevas posibilidades para la medicina y mejorar la vida de millones de personas.
Detrás de muchos de los avances que transforman nuestro día a día hay personas que investigan, innovan, emprenden y buscan respuestas a problemas complejos. Con esta iniciativa queremos acercar algunas de esas historias, visibilizando trayectorias que demuestran cómo el conocimiento, la tecnología y la creatividad pueden convertirse en herramientas para generar un impacto positivo en la sociedad.
En esta ocasión conversamos con Mariana Medina, profesora de investigación Ikerbasque en CIC nanoGUNE y responsable del grupo NanoBiosistemas. Su trabajo se sitúa en la intersección entre la ingeniería, la biomedicina y la nanotecnología, donde lidera proyectos centrados en el desarrollo de microrrobots, dispositivos inteligentes y herramientas de diagnóstico capaces de abrir nuevas posibilidades en ámbitos como la infertilidad o el cáncer. A través de la investigación y la innovación aplicada, trabaja para trasladar los avances científicos al desarrollo de soluciones que permitan mejorar la calidad de vida de las personas.
¿A qué se dedica actualmente y cuál es el foco principal de su trabajo?
Soy profesora de investigación Ikerbasque en CIC nanoGUNE, donde dirijo/lidero el grupo de investigación en NanoBiosistemas. Mi equipo se dedica al desarrollo de herramientas a la micro y nanoscala con el objetivo de comprender las interacciones de células y moléculas con nuevos materiales micro-nanoestructurados. Además, buscamos aplicar estos conocimientos en el desarrollo de dispositivos médicos innovadores.
Nuestro trabajo se centra en mejorar los límites de detección para diagnósticos tempranos y personalizados, especialmente en el ámbito de la infertilidad y el cáncer. También estamos desarrollando micro robots y micro catéteres inteligentes, que nos permiten transportar fármacos y células hacia áreas de difícil acceso en organismos vivos, sin necesidad de recurrir a intervenciones quirúrgicas. De esta manera, trabajamos para hacer estos tratamientos menos invasivos y reducir los posibles efectos secundarios.
¿Cómo es su día a día profesional?
En mi día a día, tengo la responsabilidad de supervisar y coordinar un grupo de investigadores, estudiantes de doctorado y personal postdoctoral, así como de gestionar colaboraciones internacionales. Esto incluye la organización de reuniones periódicas para discutir los avances de los proyectos, identificar retos y dificultades, y orientar el trabajo del equipo, resolviendo problemas a medida que surgen. Asimismo, me encargo de asegurar el cumplimiento de plazos y de que la asignación de recursos y tiempos sea adecuada para alcanzar los objetivos del grupo.
También lidero y superviso la preparación de publicaciones científicas derivadas de nuestras investigaciones, garantizando que cumplan con altos estándares de calidad y sean reconocidas por la comunidad científica internacional. Paralelamente, trabajo en el establecimiento de colaboraciones con el ámbito clínico y la industria, con el objetivo de trasladar nuestras tecnologías hacia su implementación práctica, incluyendo la protección de resultados mediante patentes.
Actualmente, estamos en el proceso de creación de la primera spin-off del grupo, centrada en el desarrollo de dispositivos para el diagnóstico de la infertilidad. Además, una parte importante de mi labor consiste en la redacción de propuestas de investigación para programas locales, nacionales e internacionales, con el fin de asegurar la financiación necesaria para la continuidad de nuestros proyectos y del equipo investigador.
Por último, participo activamente en actividades de divulgación y formación, a través de iniciativas como escuelas de invierno, programas de prácticas de verano y otras acciones educativas, así como en la mentoría de jóvenes investigadores.
¿Qué proyecto relevante está desarrollando en estos momentos y qué impacto tiene?
Tenemos varios proyectos en el ámbito de la reproducción asistida. Por ejemplo, desarrollamos microtransportadores y microcatéteres robotizados para el transporte de espermatozoides en casos de infertilidad masculina, ya sea por baja concentración o por motilidad reducida. Además, estas tecnologías se aplican al transporte de embriones con el objetivo de proporcionarles un entorno más natural desde etapas tempranas de desarrollo, mejorando así las tasas de implantación y de embarazo, especialmente en parejas con pérdida gestacional recurrente.
Otros proyectos relevantes incluyen el uso de células, tanto espermatozoides como células del sistema inmunológico, en combinación con micro y nanoestructuras funcionales, empleándolas como vehículos para el transporte localizado de fármacos o para asistir terapias combinatorias en el tratamiento del cáncer, actualmente centradas en cáncer ginecológico y de pulmón.
Otra línea en la que trabajamos activamente se centra en el desarrollo de sistemas microfluídicos y plataformas de biosensado para monitorizar el desarrollo embrionario, la calidad espermática y distintos biomarcadores y hormonas, con el fin de apoyar y optimizar los tratamientos de infertilidad y cáncer.
¿Cuáles considera que son hoy los principales retos en su ámbito STEM, tanto a nivel técnico como estructural?
A nivel técnico, en nuestra investigación, uno de los principales retos es lograr un control preciso de los microrobots en entornos biológicos complejos. Esto está estrechamente ligado a la necesidad de mejorar las técnicas de imagen biomédica y su seguimiento en tiempo real. Para avanzar en esta dirección, es fundamental escalar los sistemas actuales de control e imagen a escala humana, ya que hasta ahora su validación se ha limitado principalmente a modelos pequeños, con resoluciones espaciales y temporales aún restringidas.
Otro aspecto clave es la implicación temprana del ámbito clínico. Es esencial trabajar de forma estrecha con médicos y especialistas para asegurar que el desarrollo tecnológico responda a necesidades reales, especialmente en aquellos casos donde los tratamientos existentes no han demostrado ser eficaces.
Asimismo, uno de los grandes desafíos es la integración de estas plataformas con herramientas avanzadas como inteligencia artificial, realidad aumentada y sistemas de control inteligente. Estas tecnologías permitirán no solo optimizar el diseño de los microrobots, sino también mejorar su navegación, control e imagen en entornos complejos. En este contexto, el desarrollo de gemelos digitales (digital twins) será clave para validar y entrenar estos sistemas en entornos virtuales, predecir su comportamiento y adaptar su funcionamiento en tiempo real, para reducir el uso de modelos animales.
Además, desde el punto de vista diagnóstico, es fundamental avanzar hacia el análisis simultáneo de múltiples parámetros y biomarcadores, lo que permitirá un diagnóstico mucho más preciso y personalizado, tanto antes como durante la aplicación de los tratamientos.
A nivel estructural, uno de los principales retos es la interacción con los marcos regulatorios necesarios para la traslación clínica de estas tecnologías. Aún es necesario fortalecer el diálogo con los organismos reguladores para definir vías claras que faciliten su implementación en la práctica médica.
Por otra parte, estas tecnologías requieren una fuerte colaboración interdisciplinar entre ingenieros, médicos, biólogos y otros especialistas. Sin embargo, esta diversidad también plantea desafíos en términos de comunicación, alineación de objetivos y priorización tanto a nivel institucional como en el acceso a financiación.
Finalmente, es crucial abordar la aceptación social y clínica de estas nuevas terapias basadas en micro- y nanorrobótica. Será necesario trabajar en demostrar de forma clara su seguridad, eficacia y ventajas frente a los métodos convencionales, así como en entender mejor la percepción y confianza de pacientes y profesionales sanitarios hacia este tipo de innovaciones.
Desde su experiencia, ¿qué mensaje daría a niñas y jóvenes que quieren estudiar una carrera STEM pero no tienen claro qué caminos profesionales pueden abrirse después?
Lo más importante es tener convicción y no tener miedo a arriesgarse para perseguir tus sueños, aunque para muchos puedan parecer ideas poco realistas o incluso alocadas. Es fundamental confiar en esas convicciones y trabajar con determinación para hacerlas realidad.
No importa el tamaño de tus aspiraciones, sino la forma en que las persigues: con compromiso, ética, constancia y pasión. En el ámbito biomédico, además, es esencial recordar que nuestro trabajo va más allá del beneficio personal o del currículum. Debe existir una motivación más profunda: contribuir, de alguna manera, a mejorar la calidad de vida de las personas. Aunque pueda sonar idealista, el verdadero motor debería ser el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan terapias más precisas o diagnósticos más eficaces. No se trata de acumular publicaciones o reconocimiento académico, sino de generar un impacto real.
Ese reconocimiento, si llega, será una consecuencia natural de un trabajo guiado por una motivación auténtica, tanto humana como científica.