El mercado, eje de la segunda parada de ‘El Viaje del Emprendedor’ impulsado por el COIIAS y El Camaleón de Rubik
La segunda parada de ‘El Viaje del Emprendedor’, iniciativa impulsada por la Oficina Acelera Pyme del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Asturias (COIIAS) junto a El Camaleón de Rubik, puso el foco el pasado viernes 20 de marzo en una de las cuestiones más determinantes y también una de las más complejas del proceso que se sigue al emprender: el mercado.
Tras una primera sesión centrada en la incertidumbre, el programa avanzó hacia un terreno más concreto, abordando la validación, la segmentación y la necesidad de encontrar foco.
El programa se enmarca dentro de un itinerario diseñado como un recorrido completo por el proceso emprendedor que se estructura en varias sesiones que abordan, de forma progresiva, los principales retos a los que se enfrentan quienes desarrollan un proyecto: desde la mentalidad inicial hasta el mercado, el modelo de negocio o el crecimiento.
La iniciativa busca acompañar a los participantes en el aprendizaje, combinando contenido práctico, trabajo conjunto y espacios de intercambio, en los que cada parada conecta con la anterior y prepara la siguiente.
La jornada, celebrada en la sede de El Camaleón de Rubik, contó con Miguel Linera como ponente de referencia, emprendedor en serie con experiencia en proyectos tecnológicos, que planteó su intervención desde la experiencia real, los errores y los aprendizajes acumulados a lo largo de su trayectoria. “La manera de empezar en mi compañía no fue la mejor”, reconoció, al repasar unos inicios marcados más por la intuición y la motivación que por un conocimiento profundo del sector.
Del reconocimiento al encaje real
Su intervención giró en torno a una idea central: no basta con construir un buen producto si no existe un encaje claro con el mercado. En este sentido, explicó cómo en sus primeras etapas recibieron validaciones externas relevantes por parte de personas del sector que, sin embargo, no siempre se tradujeron en una adopción real. “La búsqueda del mercado óptimo no la llegamos a hacer”, admitió, señalando que uno de los errores más habituales es no dedicar suficiente tiempo a identificar correctamente el cliente y la necesidad que se pretende cubrir.
Desde esa experiencia, Linera insistió en diferenciar entre el interés aparente y el interés real. Que una idea guste o genere conversación no implica necesariamente que vaya a utilizarse o a sostenerse en el tiempo. “La forma más rápida de validar es testar”, apuntó, defendiendo la necesidad de contrastar hipótesis directamente con el mercado, hablar con clientes y analizar el comportamiento real más allá de las percepciones iniciales.
En esa línea, subrayó la importancia de acotar el enfoque. Frente a planteamientos amplios, defendió la necesidad de encontrar un punto de entrada concreto. “Muchas veces lo que necesitas es encontrar ese encaje en un nicho suficientemente pequeño”, explicó, destacando que intentar abarcar demasiado desde el inicio suele dificultar la adopción del producto.
Validar, ajustar y avanzar
Ese proceso de validación implica, en muchos casos, ajustar el rumbo. A lo largo de su intervención, el ponente abordó el pivote como una herramienta habitual dentro del emprendimiento, vinculada al aprendizaje y a la adaptación al mercado. “Si el producto no funciona, no te enamores de él”, señaló, defendiendo la importancia de replantear la estrategia cuando los resultados no acompañan.
Parte de ese aprendizaje pasa también por la capacidad de testar rápido, especialmente en entornos más dinámicos. “Lo que tengas que intentar, inténtalo rápido”, resumió, en referencia a la necesidad de reducir el tiempo entre la idea y su contraste con usuarios reales, evitando así invertir recursos en hipótesis no validadas.
Durante la sesión, Linera compartió también cómo su experiencia le ha llevado a reformular proyectos, reutilizar desarrollos tecnológicos y moverse entre distintos enfoques, desde modelos más orientados a empresa hasta planteamientos dirigidos al usuario final. En ese recorrido, conceptos como el user research, la escalabilidad o la capacidad de distribución aparecieron como elementos importantes para el desarrollo de productos con recorrido.
En este sentido, apuntó a la necesidad de equilibrar diferentes dimensiones del proyecto. “Puedes tener un gran producto, pero sin distribución no llega; y con distribución y mal producto, no se sostiene”, explicó, incidiendo en la importancia de alinear producto, marca y llegada al mercado.
Más allá de los aspectos técnicos, su charla dejó también una reflexión sobre los equipos y la coherencia interna de los proyectos. “Lo importante es que todos estemos alineados en que el producto tiene sentido”, afirmó, subrayando que la convicción interna es también un indicador relevante en el desarrollo de cualquier iniciativa.
La jornada se completó con espacios de diálogo, trabajo en grupo y networking, reforzando uno de los pilares del programa: la construcción de comunidad entre emprendedores. Una comunidad que, como se evidenció en esta segunda parada, no solo comparte ideas, sino también errores, aprendizajes y decisiones en torno a un objetivo común: comprobar si lo que se está construyendo encaja de verdad en el mercado.
“Las Oficinas Acelera pyme puestas en marcha en toda España por Red.es, entidad pública adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, cuentan en su convocatoria 2025 con un importe de ayuda concedida de más de 29 millones de euros para impulsar la digitalización de pymes, autónomos y emprendedores. El importe de la ayuda máxima es del 80% del presupuesto subvencionable y está financiada por la Unión Europea, Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER) del periodo 21-27.”