España busca ganar peso en la nueva carrera espacial: más industria, más inversión y un nuevo MIURA 9
España ha concentrado en apenas unas horas dos imágenes de una misma ambición espacial. En Elche, PLD Space ha presentado los avances de MIURA 5 y ha dado a conocer el nuevo MIURA 9 durante la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En París, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha reivindicado el salto del país hasta convertirse por primera vez en el cuarto mayor contribuyente a los programas de la Agencia Espacial Europea (ESA).
La coincidencia permite mirar más allá de ambos actos institucionales. España está aumentando su inversión en espacio al mismo tiempo que algunas de sus empresas empiezan a asumir posiciones de mayor responsabilidad en lanzadores, comunicaciones, observación terrestre y grandes programas europeos. El objetivo que atraviesa ambas citas es convertir ese crecimiento en capacidad industrial y tecnológica propia dentro de una Europa que busca reducir dependencias estratégicas.
Los números muestran ya un cambio de escala. Entre 2022 y 2024, la facturación del sector espacial español aumentó un 21,4%, hasta los 1.293 millones de euros, mientras el empleo directo creció un 38%, desde 5.533 hasta 7.636 trabajadores. A ello se suman cerca de 2.500 millones de euros movilizados a través del PERTE Aeroespacial, entre recursos europeos, nacionales y programas estatales.
Un nuevo MIURA aparece en la hoja de ruta
La principal novedad industrial de la jornada se ha producido en Elche. PLD Space ha mostrado el estado de desarrollo de MIURA 5 y ha presentado públicamente MIURA 9, un nuevo vehículo dentro de su familia de lanzadores.
La compañía ha aclarado ya el origen de una denominación que hasta ahora no formaba parte de su hoja de ruta pública con ese nombre. MIURA 9 es la evolución en diseño y prestaciones del vehículo presentado por PLD en octubre de 2024 como MIURA 5 Block 1.2 y adquiere ahora nombre comercial y entidad propia dentro de la familia MIURA. Su desarrollo se encuadra, además, dentro del contrato firmado recientemente con la ESA en el European Launcher Challenge.
Ese acuerdo tiene un valor de 158,9 millones de euros y llega apenas unas semanas después de que en Conecta analizásemos cómo PLD Space había asegurado ese respaldo europeo para escalar MIURA 5 y preparar el salto hacia MIURA Next. La propia compañía explicó entonces que el programa debía consolidar su servicio comercial de lanzamiento orbital y desarrollar capacidades superiores como paso hacia su futura familia de lanzadores pesados.
MIURA 5 sigue, por tanto, siendo el siguiente gran examen operativo para la empresa. MIURA 9 no implica abandonar ese vehículo, sino ampliar la familia mientras PLD avanza hacia mayores capacidades.
Cerca de 267 millones en apenas unos días
El nuevo lanzador aparece además después de una sucesión poco habitual de movimientos financieros.
Al contrato europeo se añadió el 1 de septiembre una nueva ampliación de capital: PLD Space sumó otros 108 millones y elevó su serie C hasta los 288 millones de euros. La operación elevó hasta los 488 millones de euros la financiación acumulada por la compañía desde su fundación y proporcionó recursos para industrializar MIURA 5, ampliar la capacidad de producción y ensayo y desarrollar las infraestructuras necesarias para sus operaciones comerciales.
La secuencia importa tanto como las cifras. En apenas unos días, PLD ha combinado el respaldo de un gran programa institucional europeo con nuevo capital para ejecutar su escalado industrial.
El Gobierno cifra además en más de 170 millones de euros los recursos públicos que se han destinado a la compañía mediante inversión, ayudas a la I+D y compra pública precomercial. PLD supera ya los 500 profesionales y, según los datos aportados durante la visita de Sánchez, ha articulado alrededor de su actividad una cadena de valor de unas 500 empresas españolas, el 95% pymes.
PLD es probablemente el caso más visible del momento que atraviesa el sector español porque aborda una de las capacidades más difíciles de desarrollar: el acceso al espacio. Pero la fotografía industrial empieza a ser bastante más amplia.
España eleva su apuesta por la ESA
Mientras Sánchez visitaba Elche, Jordi Hereu participaba en París en la Cumbre Internacional sobre el Espacio, celebrada los días 9 y 10 de septiembre.
España se ha situado por primera vez como cuarto mayor contribuyente a los programas de la ESA, después de comprometer 1.854 millones de euros para el periodo 2026-2030, equivalentes al 8,46% de la inversión de sus Estados miembros.
El dato procede de los compromisos acordados por los países de la agencia y no constituye un anuncio nuevo de la cumbre de París. La ESA cerró en noviembre de 2025 su mayor paquete de contribuciones hasta la fecha, con 22.300 millones de euros comprometidos por sus Estados miembros y asociados.
Lo que Hereu ha hecho ahora es situar esa mayor aportación española dentro de una estrategia industrial. El incremento debe permitir una mayor participación en programas de exploración, observación de la Tierra, comunicaciones seguras y desarrollo de nuevas tecnologías espaciales.
Y el propio ministro ha señalado a PLD Space y MIURA 5 como ejemplo de las capacidades que están apareciendo en España, destacando precisamente el contrato obtenido dentro del European Launcher Challenge.
De aportar tecnología a controlar partes del sistema
El cambio, sin embargo, no se limita a los lanzadores.
Uno de los movimientos más relevantes de los últimos meses está en las comunicaciones seguras. Hispasat dirigirá el segmento terreno de IRIS², una infraestructura con un presupuesto superior a los 1.600 millones de euros. La operadora española será contratista principal de las antenas, sistemas de control y conexiones terrestres necesarias para gestionar la futura constelación europea.
La diferencia no es menor. La industria española lleva décadas aportando estructuras, electrónica, instrumentos y software a las grandes misiones internacionales; asumir la dirección de un segmento completo significa ocupar también posiciones desde las que se coordina el sistema y su cadena de proveedores.
La fortaleza como suministrador tecnológico continúa al mismo tiempo ampliándose. El próximo 14 de septiembre despegarán conjuntamente desde Kourou FLEX y Sentinel-3C, dos misiones en las que ocho empresas españolas aportan electrónica, instrumentación, software, procesamiento científico y sistemas de soporte y control.
Son piezas distintas de una misma cadena: lanzar, fabricar, comunicar, observar y controlar.
La siguiente carrera es industrial
La nueva carrera espacial europea se está jugando en un escenario diferente al de hace apenas unos años. El espacio ya no se observa únicamente desde la ciencia y la exploración. Comunicaciones seguras, observación terrestre, navegación, defensa o acceso autónomo a órbita han convertido sus infraestructuras en activos cada vez más ligados a la competitividad y la soberanía tecnológica.
Por eso el reto español no termina en aportar más dinero a la ESA ni en multiplicar el número de empresas que participan en sus programas. La cuestión es cuánto de esa inversión termina convirtiéndose en propiedad intelectual, producción, empleo cualificado, capacidad de decisión y empresas capaces de controlar partes críticas del sistema.
La jornada del 10 de septiembre deja varias señales en esa dirección. España dispone de un sector que crece en facturación y empleo, ha elevado su aportación a la ESA, participa en algunas de las principales infraestructuras europeas y cuenta ya con una compañía que intenta convertir el acceso al espacio en una actividad industrial propia.
MIURA 9 es la última pieza en incorporarse a ese mapa. El examen, a partir de ahora, será comprobar si España consigue transformar esa acumulación de inversión, tecnología y proyectos en una posición sostenida dentro de la nueva industria espacial europea.