Asturias concentra en IDONIAL conocimiento y tecnología al servicio de la industria
"¿Cómo en un sitio tan pequeño como Asturias tenéis un centro tan potente como IDONIAL?". La pregunta se la hacen a menudo, fuera de la región, a Iván Aitor Lucas del Amo, director general de Innovación, Investigación y Transformación Digital del Principado de Asturias. Parece encerrar una contradicción, peroen verdad contiene parte de la respuesta. Porque ser pequeños permite estar cerca y, cuando el conocimiento, la industria y las infraestructuras adecuadas coinciden en un mismo territorio, esa proximidad puede convertirse en una ventaja.
"A veces, la innovación comienza de una manera tan sencilla como sentando a dos personas alrededor de un café", dijo también Lucas del Amo durante la jornada celebrada por IDONIAL en el pabellón del Principado de la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA). Una plantea un problema que no sabe cómo resolver y la otra aporta conocimiento, equipamiento o el contacto de alguien que ya se enfrentó a algo parecido. No siempre surge una solución inmediata, pero se abre un camino. Y es que, resumió, "cuando juntas a dos personas con cercanía y con posibilidades de verse a diario, siempre suceden cosas", resumió Lucas del Amo.
Ese fue también el hilo que conectó las experiencias de HUNOSA, Cerámica del Nalón, TSK, IDESA y ArcelorMittal. Cinco empresas de dimensiones y actividades muy diferentes que han encontrado en el centro tecnológico algo más que un lugar al que encargar un ensayo. En unos casos necesitaban caracterizar un residuo; en otros, reproducir condiciones industriales difíciles de alcanzar dentro de sus instalaciones, acceder a especialistas en disciplinas ajenas a su actividad o avanzar desde una idea hasta una planta piloto.
La directora general de IDONIAL, Patricia López, abrió el encuentro proponiendo "dar un paso hacia atrás, mirar al pasado para impulsarnos hacia el futuro". No como un ejercicio de nostalgia, sino para entender cómo se ha construido un centro capaz de acompañar a las empresas ante los nuevos desafíos. "Creemos que es importante recordar todos los trabajos que se han hecho, ver cómo posicionar el centro y, sobre todo, afrontar los retos tecnológicos que estamos viviendo", afirmó.
Elena Mielgo, responsable de Comunicación y Marketing, fue enlazando después esas experiencias alrededor de tres grandes ámbitos: la sostenibilidad, la innovación y la capacidad de trasladar el conocimiento a la realidad industrial.
Cuando un residuo encuentra otro destino
Una carretera puede empezar en las cenizas de una central térmica. No literalmente, claro, pero sí cuando un residuo que ha perdido su salida habitual encuentra una nueva aplicación y sustituye a materiales que, de otra forma, se tendrían que extraer de la naturaleza.
HUNOSA comenzó a colaborar con IDONIAL en la valorización de residuos y en el estudio de su comportamiento dentro de instalaciones térmicas. Más adelante, cuando la caída de la construcción redujo la demanda de cenizas para cemento y hormigón, fue necesario buscar alternativas.
De esa necesidad surgió 'RECYBLOCK SOSTENIBLE', un proyecto liderado por COGERSA que combinaba las cenizas de la Central de La Pereda con residuos de construcción y demolición. El objetivo era estudiar su incorporación a piezas prefabricadas de hormigón y a mezclas para estabilizar zonas clausuradas de vertedero.
En 'TECNOCIR', otra iniciativa, en este caso de alcance nacional y en la que también participa la empresa asturiana ALPOSA, la mirada se ha trasladado hacia las carreteras y la posibilidad de integrar distintos residuos en sus capas y materiales.
No basta, sin embargo, con reunir componentes. Hay que caracterizarlos, comprobar su compatibilidad, diseñar las mezclas, ensayarlas y saber hasta qué punto pueden sustituir a una materia prima sin comprometer el resultado final. Ahí entra el conocimiento de IDONIAL y también su capacidad para conectar necesidades que, en principio, pertenecen a empresas o sectores distintos.
Eduardo de la Llera, jefe de la Central de La Pereda de HUNOSA, lo condensó en una frase dirigida a cualquier compañía que esté dudando si llamar a la puerta del centro: "Siempre va a haber una solución a ese problema". Tal vez no aparezca en el primer ensayo, pues parte de la investigación consiste precisamente en descubrir qué no funciona, pero la colaboración permite seguir buscando.
Algo parecido ocurre con los materiales refractarios que Cerámica del Nalón fabrica para instalaciones sometidas a condiciones extremas. La empresa asturiana compite en mercados internacionales frente a grandes grupos con una capacidad de compra de materias primas difícil de igualar. El reciclaje se convierte así en una apuesta ambiental, pero también en una herramienta de competitividad.
Junto con IDONIAL, la compañía ha trabajado en el aprovechamiento de refractarios de magnesia-carbono procedentes de las instalaciones de ArcelorMittal. Son materiales de gran calidad que, después de cumplir una primera función, pueden descender un escalón dentro del proceso siderúrgico y utilizarse en otras zonas de las cucharas de acero.
Los primeros desarrollos incorporaron porcentajes de reciclado del 35% y el 55%. A partir de ellos, la investigación continuó hasta alcanzar un material compuesto en un 97% por materia reciclada y reducir de forma muy significativa su huella de carbono.
El verdadero reto aparece al intentar anticipar qué sucederá en condiciones de uso reales. Una pequeña probeta ofrece información, pero no reproduce por completo lo que ocurrirá cuando un ladrillo del tamaño de la palma de una mano soporte 300 toneladas de acero. Las plantas piloto y los equipos del centro permiten acercar los ensayos a ese escenario antes de dar el salto a la industria.
Para David Castaño, responsable de I+D de Cerámica del Nalón y antiguo trabajador del centro tecnológico, disponer de esas capacidades a pocos kilómetros "es un lujo". Equipos para los que, de otro modo, habría que desplazarse a Alemania, están disponibles en Asturias junto con la posibilidad de "hablar directamente con el técnico, compartir dudas y ajustar las pruebas a medida que avanza el proyecto".
Investigar aquello que no cabe en una nave convencional
Existe esa clase de experimentos que una empresa no puede realizar dentro de sus propias instalaciones aunque disponga de espacio, pues las elevadas temperaturas, el tamaño de los equipos o el uso de hidrógeno exigen entornos preparados y condiciones de seguridad específicas.
TSK se topó con ese límite al investigar sistemas de almacenamiento energético mediante sales fundidas. A medida que aumentaba la temperatura, la tecnología se acercaba también a los márgenes que podían soportar las sales y los distintos tipos de acero. Había que analizar la corrosión, estudiar la degradación de los materiales y comprobar si las simulaciones coincidían con el comportamiento real.
Las primeras pruebas en hornos fueron creciendo hasta necesitar una instalación con un depósito de diez metros cúbicos. IDONIAL encontró el lugar adecuado en una de sus naves de Llanera, con altura y condiciones suficientes para albergar un montaje que difícilmente habría encajado en una instalación industrial convencional.
Después llegó el hidrógeno. En la Manzana del Acero de Avilés, TSK estudia la degradación de las celdas de electrolizadores y el comportamiento de una microrred formada por generación fotovoltaica y electrólisis. El centro puede limitarse a facilitar el espacio o participar también en la ingeniería, el montaje, la preparación de muestras, el análisis químico e incluso el desmontaje de un equipo para averiguar por qué ha fallado.
"Ellos llegan hasta donde nosotros queramos", señaló Rogelio Peón, director de Tecnología de Centrales de Energía de TSK. Por eso, su recomendación no consiste en recorrer un catálogo de servicios, sino en llamar, explicar la necesidad y encontrar a la persona adecuada. Las capacidades de un centro tecnológico no siempre se comprenden observando una lista de máquinas porque, detrás de cada una, hay especialistas capaces de decidir cómo utilizarlas.
Un conocimiento que cruza disciplinas
La industria rara vez presenta problemas que pertenezcan a una sola disciplina. Un material condiciona un proceso de fabricación; ese proceso genera datos que pueden medirse; los datos permiten construir modelos y esos modelos ayudan a anticipar fallos o mejorar el funcionamiento de un equipo.
Los cerca de veinte años de colaboración entre IDESA e IDONIAL muestran esa evolución. "Llevamos veinte años colaborando. Es una relación de confianza, de homologación continua", resumió Víctor J. Martínez, director de Operaciones e I+D de IDESA. Durante este tiempo, el trabajo conjunto se ha extendido desde los materiales y los procesos de fabricación hasta proyectos de sensorización, control y gemelo digital. Otra de sus líneas investiga cómo mitigar determinados problemas que afectan al acero inoxidable empleado en equipos sometidos a altas temperaturas, con el propósito de espaciar las paradas y alargar su tiempo de funcionamiento.
"IDONIAL nos proporciona apoyo en muchas disciplinas y, además, nos acompaña en la preparación de las memorias y las solicitudes para poder acceder a esas ayudas", explicó Martínez. Una aportación que combina campos complementarios, equipamiento avanzado y profesionales con una extensa trayectoria.
La misma idea alcanza una escala mayor en la relación con ArcelorMittal. A lo largo de los años, ambas organizaciones han dejado atrás el esquema tradicional de cliente y proveedor para construir un ecosistema compartido. La Manzana del Acero, situada junto a la planta de Avilés, representa físicamente esa alianza: investigadores de la compañía y de IDONIAL trabajan junto con otras empresas en tecnologías relacionadas con la descarbonización, el hidrógeno, las nuevas aleaciones, los procesos térmicos o la economía circular.
Entre las capacidades de ArcelorMittal e IDONIAL reúnen una especie de acería a pequeña escala en la que es posible recorrer buena parte del desarrollo de un nuevo material. Se puede diseñar su composición química, realizar la colada, aplicar tratamientos térmicos y analizar después su resistencia, su comportamiento frente a la corrosión o su soldabilidad. Lo que en una planta industrial exigiría demasiado tiempo, recursos y riesgo puede estudiarse aquí de forma controlada antes de escalarlo.
José A. Arancón, director de Tecnologías de Proceso y Producto de ArcelorMittal, definió a IDONIAL como un "compañero de viaje a largo plazo". Ninguna empresa puede reunir por sí sola todas las competencias que demandan los grandes retos actuales. Necesita relacionarse, compartir conocimiento y construir redes capaces de combinar la excelencia científica con la visión del mercado y la capacidad de industrialización.
La respuesta estaba en las personas
Las instalaciones explican una parte de la potencia de IDONIAL, pero no toda. La otra se encuentra en las personas que conocen los equipos, entienden el lenguaje de la industria y son capaces de transformar una necesidad en un proyecto.
Para Iván Aitor Lucas del Amo, esa es la principal ventaja que debe aprovechar Asturias. El centro mantiene, además, vínculos con la red española de centros tecnológicos y puede abrir la puerta a consorcios nacionales e internacionales, ampliando fuera de la región las oportunidades que nacen dentro de ella.
Su invitación final fue a acercarse, conocer las instalaciones y participar en el crecimiento de IDONIAL, ya sea como empresa usuaria, socio colaborador o miembro de su patronato. "Que IDONIAL sea fuerte hace fuerte a la región y hace fuertes a nuestras empresas", defendió.
Entonces, volviendo a la pregunta inicial, ¿cómo puede un territorio como Asturias tener un centro tecnológico tan potente? Quizá precisamente porque aquí las distancias permiten que un residuo de una empresa se convierta en la materia prima de otra; que una compañía pruebe a pocos kilómetros una tecnología que después desplegará en cualquier lugar del mundo; o que una duda planteada alrededor de un café termine convertida en una solución industrial.