Indra elige As Pontes para la segunda fábrica de su corredor norte de vehículos militares
La compañía destinará alrededor de 18 millones de euros a una instalación de más de 50.000 metros cuadrados de terreno —con casi 15.000 construidos— que generará entre 70 y 120 empleos directos de alta cualificación, además de los indirectos de la cadena de suministro.
Primero fue Gijón, el año pasado. Ahora es As Pontes. Y queda una tercera planta, aún sin ubicación decidida. Indra está levantando en el norte peninsular, fábrica a fábrica, una red industrial dedicada a un solo tipo de producto: los vehículos militares terrestres.
El grupo anunció este jueves que pondrá en marcha una nueva fábrica en As Pontes de García Rodríguez, en A Coruña, para la que ha adquirido unos terrenos de más de 50.000 metros cuadrados con casi 15.000 metros cuadrados construidos. La inversión rondará los 18 millones de euros y la instalación generará entre 70 y 120 empleos directos de alta cualificación, a los que se sumarán los indirectos vinculados a proveedores y servicios.
Qué se fabricará allí
El centro no será una planta generalista. Está previsto que asuma la integración de tres familias de sistemas que Indra desarrollará para las Fuerzas Armadas españolas: vehículos anfibios de combate, vehículos lanzapuentes y sistemas de artillería sobre ruedas. Contará con capacidad para integrar, probar, validar y poner en servicio esos sistemas, y dispondrá de pista de pruebas propia, un elemento que resulta determinante para acortar los plazos de validación y entrega.
Esa combinación —integración final más ensayo en el mismo emplazamiento— es lo que diferencia una fábrica de este tipo de un taller de montaje. Permite detectar y corregir problemas sin trasladar los vehículos a otras instalaciones, que es donde suelen acumularse los retrasos en los programas de defensa.
Una comarca que lleva años buscando industria
La ubicación no es un detalle menor. As Pontes fue durante casi medio siglo la sede de la mayor central térmica de carbón de España, propiedad de Endesa, que cesó su producción en octubre de 2023 tras 47 años de actividad. Desde entonces, la comarca vive un proceso de transición energética con un problema recurrente: la dificultad para atraer proyectos industriales que sustituyan al empleo perdido, agravada por la escasez de suelo disponible en el municipio.
El desmantelamiento de la central sigue en marcha —Endesa lo adjudicó a Lezama Demoliciones y prevé prolongarlo hasta finales de esta década— y liberará con el tiempo cientos de miles de metros cuadrados de suelo industrial. Esta misma semana, de hecho, la compañía eléctrica ha derribado mediante voladura controlada las cuatro torres de refrigeración, el elemento más reconocible del paisaje industrial de la zona.
Conviene precisar que la nota de Indra no especifica la ubicación exacta de los terrenos adquiridos ni los vincula al emplazamiento de la antigua central. Lo que sí es un hecho es que una comarca marcada por el cierre de su gran instalación energética suma ahora una fábrica de defensa con empleo cualificado.
El corredor norte: Gijón, As Pontes y una tercera pieza
La planta gallega se entiende dentro de una estrategia mayor. Se suma al centro de producción que Indra creó el año pasado en Gijón, con lo que su división de vehículos terrestres —Indra Land Vehicles— alcanza los 40.000 metros cuadrados de superficie industrial construida. Esa cifra podría llegar a los 55.000 con la incorporación de una tercera planta que, según la compañía, sigue en proceso de selección.
Con esas instalaciones, el grupo calcula disponer de capacidad para integrar y producir alrededor de 500 unidades al año en el conjunto del corredor norte, lo que a su juicio convierte a esa región en uno de los mayores polos industriales especializados en plataformas terrestres de Europa. Es una valoración de la propia empresa, y conviene leer la cifra como lo que es: capacidad instalada prevista, no producción efectiva.
El planteamiento industrial que hay detrás lo resumió el consejero delegado del grupo, Josep María Recasens, al señalar que lo que se está construyendo en el corredor norte va más allá de ampliar capacidad productiva: se trata, dijo, de desarrollar una nueva generación de fábricas diseñadas desde cero para integrar digitalización avanzada, automatización e inteligencia artificial, con el objetivo de situarlas entre las más eficientes de Europa.
Un mapa que sigue la estrategia del Ministerio
La operación encaja en un plan más amplio con lógica geográfica explícita. Indra está distribuyendo su huella industrial siguiendo los tres corredores definidos por el Ministerio de Defensa en su Estrategia Industrial de Defensa. En conjunto, la compañía contempla pasar de unos 36.000 metros cuadrados de superficie productiva a más de 154.000, con una inversión superior a 200 millones de euros y la creación de más de mil empleos industriales directos y otros 1.400 de ingeniería y alta cualificación.
Es, en el fondo, la traducción física de un fenómeno del que se habla mucho en clave presupuestaria y poco en clave de hormigón: el aumento del gasto europeo en defensa no se queda en contratos, acaba convirtiéndose en naves, pistas de pruebas y contrataciones en municipios concretos. Que dos de esas naves estén en Gijón y As Pontes coloca al noroeste peninsular en el centro de una industria que, hasta hace poco, se concentraba en otros puntos del país.