MÉTODO INDUSTRIAL

Josep Maria Recasens y el método industrial que Indra vuelve a buscar

Josep Maria Recasens - Consejero delegado de Indra
El nuevo consejero delegado de Indra llega desde Renault y Ampere justo cuando la compañía quiere hacer algo que no formaba parte de su identidad clásica: ganar músculo propio en defensa terrestre, fabricar e integrar plataformas y demostrar que la soberanía tecnológica también necesita método, talleres y entregas.

Indra no ha cambiado solo de consejero delegado. Ha vuelto a señalar un origen. Renault otra vez.

Primero fue José Vicente de los Mozos. Ahora será Josep Maria Recasens, hasta ahora responsable global de Estrategia, Producto y Gestión de Programas de Renault Group, CEO de Ampere y presidente de Renault Group Iberia. Indra ha comunicado su nombramiento como nuevo consejero delegado en sustitución de De los Mozos, con efectos desde el 17 de junio de 2026, tras la aprobación unánime del consejo.

La coincidencia no parece un capricho curricular. Si una empresa que quiere crecer en defensa, espacio, sistemas críticos y plataformas terrestres vuelve a buscar en la automoción, quizá está diciendo algo sobre sí misma: que no le basta con ser buena en tecnología; necesita aprender a convertir tecnología en capacidad industrial.

Y ahí Recasens no llega como un “hombre de fábrica” en sentido clásico. Llega de otro punto de la automoción: estrategia, producto, programas, electrificación y transformación de una industria que lleva años preguntándose cómo seguir fabricando cuando el coche ya no es solo motor, chapa y volante.

Una Indra menos abstracta

Hasta hace no tanto, cuando se hablaba de Indra en defensa, lo natural era pensar en sistemas, sensores, radares, simulación, electrónica, mando y control, ciberseguridad o integración tecnológica. Esa parte sigue siendo central. Pero la compañía está intentando añadir otra capa: fabricación, montaje e integración de plataformas terrestres.

El ejemplo más claro está en Gijón. En julio de 2025, Indra cerró la compra de la planta de Duro Felguera conocida como El Tallerón, con el objetivo de transformarla en una de las fábricas de vehículos militares y carros de combate más avanzadas de Europa. La compañía habló de producción, montaje e integración de plataformas terrestres, de líneas para vehículos de cadenas y ruedas y de la incorporación de 156 profesionales con experiencia en piezas industriales complejas de gran tonelaje.

Ese movimiento cambia la conversación.

Indra no está simplemente diciendo “somos estratégicos”. Está intentando tener más manos, más suelo, más proceso y más capacidad propia. Y eso la acerca a un terreno donde la automoción sabe mucho: programas largos, proveedores, calidad, costes, calendario, ingeniería, integración y presión por entregar.

El fichaje de Recasens se entiende mejor ahí. No como una rareza —otro directivo de Renault en Indra—, sino como síntoma de una compañía que quiere ser menos abstracta.

El coche eléctrico como escuela

Recasens trae una biografía que no se queda en el automóvil tradicional. Empezó en SEAT en 2002, pasó por I+D, planificación de producto y proyectos internacionales, y después ocupó puestos de estrategia, asuntos públicos y dirección corporativa. En 2021 se incorporó a Renault Group como responsable de Estrategia y Desarrollo de Negocio, participó en el despliegue de Renaulution y en 2023 asumió la dirección de Renault Group Iberia y funciones de operaciones en Ampere, la división eléctrica del grupo.

Ampere añade un matiz importante. No hablamos solo de coches. Hablamos de software, electrificación, arquitectura de producto, ciclos de desarrollo, plataformas, baterías, regulación y competencia global. En abril de 2025, Recasens pasó a ser CEO de Ampere, además de responsable de estrategia, producto y gestión de programas de Renault Group.

Ese bagaje puede ser útil para Indra porque defensa también se está llenando de integración compleja. Un vehículo militar moderno no es solo una plataforma blindada. Es electrónica, comunicaciones, sensores, software, protección, interoperabilidad, datos, mantenimiento, actualizaciones y capacidad de operar dentro de un sistema mayor.

La automoción eléctrica y la defensa terrestre no son lo mismo, claro. Pero comparten una lección: cuando el hardware se llena de software, fabricar ya no consiste solo en fabricar.

La casa no está en silencio

Recasens no llega a una compañía tranquila.

Indra viene de una etapa de ruido en la cúpula, cambios de presidencia, salida de Ángel Escribano, marcha de De los Mozos y una discusión constante sobre su papel en la nueva defensa española y europea. El relevo se produce en una empresa que quiere liderar capacidades estratégicas, pero que también tiene que ordenar relaciones industriales, alianzas, perímetros de negocio y gobernanza.

Ahí la palabra “estrategia” se queda corta si no se traduce en método.

El nuevo CEO tendrá que moverse entre varias Indras al mismo tiempo: la de los sistemas críticos, la de Minsait, la de defensa y aeroespacial, la de tráfico aéreo, la de nuevas capacidades terrestres y la de una planta asturiana que simboliza el intento de la compañía por entrar con más fuerza en fabricación e integración de plataformas.

No es una mudanza menor. Una empresa puede comprar una fábrica; otra cosa es construir una cultura industrial alrededor de ella.

Lo que puede traer de Renault

La tentación será decir que Recasens llega para “poner orden”. Suena bien, pero se queda corto.

Lo interesante es si puede traer una forma de trabajar: producto, programa, coste, calendario, proveedor, prioridad. Palabras poco brillantes, pero decisivas cuando una compañía quiere pasar de prometer soberanía tecnológica a entregar capacidades reales.

En ANFAC, Recasens defendió que España debía dejar de ser “un mero fabricante” para convertirse en una potencia tecnológica, en un contexto de electrificación, puntos de recarga y demanda de vehículo eléctrico. Esa frase, trasladada a Indra, tiene una lectura curiosa: la empresa viene del lado tecnológico y ahora quiere ganar fabricación. La automoción quería subir hacia tecnología; Indra quiere bajar también hacia industria.

Ese cruce es precisamente lo atractivo del perfil.

Recasens no llega a Indra para convertirla en Renault. Llega a una empresa que está intentando juntar piezas que no siempre se juntan bien: soberanía, defensa, software, fábricas, programas públicos, socios industriales, accionistas, talento técnico y plazos.

Dónde poner la mirada

La mirada debería estar en si esta vez Indra consigue que el relevo no se coma la estrategia.

El nombramiento de Recasens llega demasiado cerca de otros cambios como para que el ruido desaparezca por decreto. Habrá que ver cómo se reparte el terreno con Ángel Simón, cómo se estabiliza la primera línea ejecutiva y si la compañía logra que la gobernanza deje de parecer una noticia permanente.

Pero la parte más importante estará fuera del organigrama. Estará en Gijón, en TESS Defence, en los programas terrestres, en Minsait, en las alianzas de defensa y en la capacidad de Indra para demostrar que puede integrar tecnología crítica y fabricar plataformas sin perder foco.

También conviene mirar qué hace con su experiencia en producto y programa. Si se queda en biografía, no cambiará mucho. Si se convierte en método, puede ayudar a que Indra ordene una ambición muy grande: ser empresa tecnológica, actor de defensa, integrador industrial y pieza de autonomía estratégica europea sin romperse por dentro.

Indra ha vuelto a Renault. Esta vez la pregunta no es solo quién llega, sino qué disciplina trae consigo.