INDUSTRIA DE DEFENSA

Asturias gana peso en la nueva industria de defensa: Indra enseña músculo en Gijón y moviliza a más de 300 empresas en Oviedo

Asturias gana peso en la nueva industria de defensa: Indra enseña músculo en Gijón y moviliza a más de 300 empresas en Oviedo / Cedida
La compañía acelera su despliegue industrial en Asturias y refuerza un ecosistema que conecta defensa, tecnología, pymes y empleo cualificado.

Asturias se está consolidando como una de las piezas más visibles del nuevo mapa industrial de la defensa en España. En apenas dos días, Indra Group ha escenificado ese movimiento con dos hitos consecutivos: primero, la visita del director general de Armamento y Material del Ministerio de Defensa (DIGAM) a la planta de Gijón; después, la celebración en Oviedo del III Encuentro del Ecosistema de la Industria Nacional de Defensa, centrado en el corredor norte y concebido para sumar a pymes, startups, centros tecnológicos y grandes compañías a los programas de modernización militar.

La foto de Gijón tiene valor simbólico y práctico. La fábrica ya cuenta con talleres para la integración de vehículos blindados y una pista de pruebas internas con rampas del 60%, desniveles laterales del 40%, foso e instalaciones de vadeo, es decir, los elementos necesarios para verificar en condiciones reales los vehículos que salgan de línea. La planta está llamada a asumir trabajos de fabricación, mantenimiento y modernización de carros de combate de cadenas y ruedas, así como de vehículos lanzapuentes, y a jugar un papel relevante en los Programas Especiales de Modernización y en futuros programas europeos de plataformas terrestres.

Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra Group, defendió durante la visita que la compañía se está dotando de las capacidades necesarias para cumplir “en tiempo y forma” con los compromisos de entrega, mientras que el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, puso el acento en un aspecto que Asturias escucha con atención: el grupo ha encontrado en la región el talento industrial que necesita para afrontar el reto de reforzar la soberanía industrial española y europea en vehículos terrestres.

Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra Group / Cedida

Del taller a la cadena de valor

El segundo movimiento se produjo en la Fábrica de Armas de La Vega, en Oviedo. Allí, Indra reunió a 326 empresas y entidades de nueve comunidades autónomas del corredor norte -de Galicia a Cataluña, pasando por Asturias, Cantabria, Castilla y León, País Vasco, Navarra, La Rioja y Aragón- con el objetivo de intensificar su incorporación a los planes industriales ligados a los PEM. La lógica es clara: si Indra quiere multiplicar su huella industrial, necesita hacerlo con una red sólida de proveedores, aliados tecnológicos y socios capaces de aportar piezas, electrónica, sistemas de fabricación y conocimiento especializado.

La compañía explicó que ya ha concretado 140 alianzas desde 2025 y que cuenta con una cadena de suministro en defensa formada por más de 1.000 aliados, además de haber identificado otros 320 potenciales colaboradores. La dimensión del encuentro no fue, por tanto, decorativa: durante la jornada se preveía la firma de acuerdos y contratos de colaboración con empresas del corredor norte, muchos de ellos con prefinanciación concedida, para reforzar una cadena de suministro cada vez más amplia y más especializada.

La compañía acelera su despliegue industrial en Asturias y refuerza un ecosistema que conecta defensa, tecnología, pymes y empleo cualificado / Cedida

En ese contexto, Asturias juega con ventaja por una razón sencilla: ya no aparece solo como territorio de acogida, sino como nodo productivo. Indra celebró el encuentro en Oviedo precisamente para visibilizar que el anuncio realizado en 2025 sobre la creación de Indra Land Vehicles y el papel de Asturias como motor de su transformación industrial empieza a traducirse en hechos. El propio Escribano recordó que, cuando hizo aquel anuncio, hubo escepticismo, pero defendió que hoy esa apuesta “empieza a ser una realidad”.

El consejero de Ciencia, Industria y Empleo del Principado, Borja Sánchez, insistió en esa idea desde la óptica regional. Según trasladó, la celebración en Oviedo de este tercer encuentro del ecosistema de defensa supone un reconocimiento al papel que Asturias puede jugar en dos de los grandes corredores de esta industria, el del Norte y la Vía de la Plata, y confirma el potencial del sector para generar empleo de calidad y arrastre económico sobre el conjunto del tejido productivo. También subrayó la importancia de que las inversiones de una gran empresa tractora como Indra permeen hacia otras compañías de la región, precisamente a través de memorandos, acuerdos y colaboraciones empresariales como los que se activaron durante la jornada.

Más allá del discurso, la operación tiene una lectura industrial nítida. Indra quiere multiplicar por cuatro su huella industrial antes de 2027, pasando de 35.000 metros cuadrados en 2024 a más de 140.000 en 2027, y dentro de ese mapa Asturias aparece ya como una de sus bases más visibles. Eso implica más actividad de integración y pruebas, pero también más oportunidades para fabricantes, tecnológicas, ingenierías y centros de conocimiento que quieran entrar en la nueva cadena de valor de defensa.

La conclusión, hoy, es difícil de discutir: Asturias ya no está llamando a la puerta de la industria de defensa; está empezando a estar dentro. Con una planta en Gijón preparada para blindados y un encuentro en Oviedo que ha conectado a cientos de empresas con los programas de modernización, la región gana visibilidad, densidad industrial y opciones reales de captar inversión y talento en uno de los sectores con mayor capacidad de tracción de los próximos años.