Galicia, el ecosistema que crece lejos del ruido
Un ecosistema startup no se construye siguiendo una única receta. Esa fue una de las primeras conclusiones del artículo que abrió esta serie, en el que analizamos cómo España ha ganado masa crítica, inversión y capacidad para generar empresas tecnológicas, pero todavía afronta una pregunta decisiva: si será capaz de escalar todo aquello que crea.
La primera parada territorial nos llevó a Madrid, uno de los grandes centros de gravedad del emprendimiento español y uno de los lugares donde esa capacidad de escalado se pone especialmente a prueba. La concentración de capital, talento, corporaciones, universidades y acceso a mercado ha convertido a la región en una plataforma desde la que muchas startups buscan crecer y competir internacionalmente.
El País Vasco mostró después un modelo distinto. Allí, la fortaleza del ecosistema no reside tanto en el volumen como en la combinación de industria, conocimiento y transferencia tecnológica, capaz de generar compañías altamente especializadas en ámbitos como la energía, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la ciberseguridad o las tecnologías médicas.
Galicia incorpora ahora una tercera perspectiva a este recorrido. Su ecosistema no se explica principalmente por la concentración de recursos ni por una especialización tecnológica única, sino por la capacidad para aplicar innovación a sectores que llevan décadas formando parte de su estructura económica.
Huyendo de los focos mediáticos y de las cifras que habitualmente protagonizan los titulares, la comunidad ha ido desarrollando un modelo propio, conectado con la industria y con actividades como la biotecnología, la automoción, el textil, la alimentación, la economía azul o el sector aeroespacial. Una combinación desde la que está surgiendo una nueva generación de empresas tecnológicas con ambición internacional.
La imagen de una Galicia vinculada casi en exclusiva al sector primario oculta, de hecho, una realidad económica bastante más compleja. Carmen Pumariño, presidenta de Startup Galicia, recuerda que el peso industrial y manufacturero de la comunidad supera la media española y que existen dos grandes polos tractores: la automoción en el sur y el textil en el norte. La presencia de compañías globales en ambos ámbitos estimula la aparición de proveedores, servicios especializados y soluciones tecnológicas capaces de operar en economías internacionalizadas.
A ellos se suman tres universidades y una red de empresas familiares vinculadas a sectores como la madera, el metal o la alimentación, alrededor de las cuales se ha desarrollado una amplia constelación de compañías auxiliares. Es precisamente en ese tejido donde Galicia empieza a transformar actividades tradicionales mediante tecnología y, al mismo tiempo, a generar startups con proyección exterior.
Como explica Pumariño, la comunidad cuenta con “un caldo de cultivo tan bueno a nivel industrial”, unido al talento universitario y al capital existente en la región, que desde hace más de una década permite que surjan nuevas empresas y casos de éxito que han ido sentando las bases del ecosistema actual.
Del mar al espacio
Cuando se analiza el ecosistema startup gallego, resulta difícil encontrar un único sector dominante, y ahí es donde reside una de sus principales fortalezas.
La innovación surge tanto en ámbitos que siempre estuvieron ligados al territorio -el mar, la alimentación, el textil o la automoción- como en actividades emergentes relacionadas con la biotecnología, la inteligencia artificial, la sostenibilidad o la nueva economía espacial. Esa diversidad permite que muchas startups nazcan muy cerca de problemas concretos y desarrollen soluciones aplicables a industrias que ya cuentan con mercado, conocimiento acumulado y capacidad exportadora.
Pumariño resume esa forma de innovar con una expresión muy gráfica: en Galicia se hace tecnología “con los pies en la tierra”. Es decir, destinada a “resolver problemas reales de industrias que compiten en todo el globo”, más que proyectos desconectados de las necesidades de la economía productiva.
La economía azul constituye uno de los ejemplos más claros. Galicia concentra una parte muy relevante de la actividad pesquera y acuícola española y dispone, además, de un entorno natural que favorece la investigación vinculada a los recursos marinos. Sus rías y el Atlántico funcionan como un laboratorio para empresas centradas en monitorización, trazabilidad, nutrición avanzada, sostenibilidad o aprovechamiento farmacológico de compuestos procedentes del mar.
La biotecnología representa otra de las grandes áreas de crecimiento. Según señala la presidenta de Startup Galicia, la comunidad se ha consolidado como “el segundo polo biotecnológico de España, solo por detrás de Cataluña en algunos indicadores de creación de spin-offs”. La combinación de iniciativas públicas y privadas ha permitido articular un ecosistema de ciencias de la vida especialmente conectado, con Santiago de Compostela como uno de sus principales focos.
“El sector biotecnológico gallego ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad tractora”, sostiene Pumariño, que destaca la aparición de casos de éxito internacional en desarrollo de software médico, investigación de nuevos fármacos y ciencias de la salud. A ello se suma el potencial de empresas que investigan las propiedades de los recursos marinos, la nutrición avanzada o la farmacología médica.
Algo similar ocurre con la automoción, donde la presencia de un tejido industrial consolidado ha favorecido el desarrollo de compañías vinculadas a movilidad, digitalización, sensores, automatización y tecnologías avanzadas para los procesos de fabricación.
En paralelo, Galicia ha ido construyendo un polo aeroespacial relacionado con sistemas de control, software y sensores para drones y vehículos no tripulados, así como con el diseño de hardware y software para satélites de órbita baja. Del océano al espacio, la comunidad ha conseguido desarrollar capacidades tecnológicas en ámbitos muy diferentes sin desligarse de las fortalezas productivas y científicas del territorio.
Un ecosistema construido desde la colaboración
Detrás de esta evolución existe una red de agentes que durante los últimos años ha contribuido a generar las condiciones necesarias para que nuevas empresas tecnológicas puedan nacer y desarrollarse.
Uno de los rasgos más característicos del ecosistema gallego es su naturaleza distribuida. A diferencia de otros territorios donde buena parte de la actividad se concentra en una única ciudad, Galicia ha articulado distintos polos de innovación alrededor de Vigo, A Coruña y Santiago de Compostela, conectados a su vez con universidades, centros tecnológicos, empresas tractoras, clústeres e instituciones públicas.
En Vigo destacan las iniciativas impulsadas por la Zona Franca y programas orientados a atraer talento tecnológico, promover nuevos proyectos empresariales y reforzar la colaboración con sectores como la automoción, la logística o la industria. Santiago ha desarrollado una posición especialmente relevante en biotecnología, salud y transferencia científica, mientras que A Coruña concentra también actividad vinculada a ámbitos digitales, empresariales y tecnológicos.
Esta colaboración se ha traducido también en una red de aceleradoras especializadas vinculadas a sectores como la automoción, la alimentación, el aeroespacio, la biotecnología o la sostenibilidad. Según información publicada por la Xunta de Galicia en enero de 2025, el conjunto de aceleradoras con participación autonómica había apoyado ya a más de 830 proyectos innovadores. De ellos, 270 recibieron financiación para crear nuevas empresas o poner en marcha proyectos dentro de compañías existentes, mientras que la red había contribuido a generar alrededor de 1.400 puestos de trabajo cualificados directos.
Entre estas iniciativas figuran programas como BFAuto, especializada en automoción; BFAero, orientada al ámbito aeroespacial; BFFood, vinculada a la alimentación; BFClimaTech, centrada en sostenibilidad y economía circular; o VíaGalicia, dirigida a proyectos de diferentes sectores. Su configuración permite conectar a las startups con empresas tractoras, conocimiento especializado y espacios donde validar sus propuestas en condiciones próximas al mercado.
A esta estructura se suman entidades como Startup Galicia, que trabaja para conectar emprendedores, inversores, compañías y agentes de apoyo, o eventos como The Way Startup Summit, convertido en un punto de encuentro del emprendimiento y la inversión en el noroeste peninsular.
Desde el ámbito tecnológico, centros como Gradiant, CTAG o CESGA contribuyen al desarrollo y transferencia de nuevas soluciones aplicadas a sectores estratégicos. Por su parte, organizaciones como Bioga han ayudado a articular el ecosistema de ciencias de la vida, mientras que distintas iniciativas empresariales e institucionales han ampliado las posibilidades de incubación, acompañamiento y financiación.
Pero la colaboración no se limita a las estructuras formales. También necesita referentes próximos. Para Pumariño, el contacto entre personas vinculadas al emprendimiento y la existencia de un número creciente de casos de éxito transmiten un mensaje especialmente poderoso: “desde aquí podemos impactar en el mundo”.
Esa idea resulta importante en un territorio que todavía arrastra cierta percepción de periferia. “En el globo terráqueo Galicia puede ser el finisterre o el centro del mundo, depende de cómo queramos verlo”, apunta la presidenta de Startup Galicia.
En la era del trabajo remoto, además, el factor geográfico ha cambiado. La calidad de vida, el menor coste frente a grandes capitales europeas y la posibilidad de desarrollar proyectos globales desde la comunidad pueden favorecer el retorno de profesionales sénior que han construido su carrera fuera.
Galicia cuenta con una amplia cantera de profesionales repartidos por grandes centros económicos internacionales. Recuperar parte de ese conocimiento, generar vínculos con el talento exterior y facilitar que quienes regresan encuentren oportunidades empresariales puede convertirse en otra de las palancas de crecimiento del ecosistema.
Diez startups que reflejan el momento del ecosistema gallego
Más allá de las cifras, las instituciones o los programas de apoyo al emprendimiento, la mejor forma de comprender un ecosistema es observar las empresas que es capaz de generar. En Galicia, muchas de las startups más destacadas comparten un rasgo común: nacen muy cerca de la economía real y desarrollan tecnología para transformar industrias que forman parte de la identidad productiva de la comunidad.
Las siguientes compañías no constituyen un ranking, sino una selección editorial de proyectos que ayudan a entender algunas de las tendencias que están definiendo actualmente el ecosistema gallego: desde la biotecnología y la salud hasta la economía azul, la industria, la logística, la digitalización o el sector aeroespacial.
Nanogap - Nanotecnología para impulsar la industria del futuro
Fundada por Tatiana López, actual presidenta de la compañía, Nanogap nació en 2006 como una spin-off de la Universidade de Santiago de Compostela. La empresa desarrolla nanomateriales avanzados con aplicaciones en sectores como la salud, la energía, la química o la industria. Su tecnología propia basada en moléculas metálicas permite diseñar materiales con propiedades específicas para procesos industriales y biomédicos.
La compañía representa uno de los mejores ejemplos de transferencia tecnológica del ecosistema gallego. Su evolución demuestra cómo la investigación universitaria puede transformarse en una empresa con presencia internacional y aplicaciones de alto valor añadido.
Health in Code - Genética para personalizar la medicina
Con Chema Fernández como CEO, Health in Code desarrolla soluciones de diagnóstico genético y medicina personalizada para ayudar a los profesionales sanitarios a tomar decisiones clínicas basadas en información genómica. La compañía actual surge de la integración de Health in Code, Imegen y Genycell y cuenta con una de sus principales sedes en A Coruña.
Su crecimiento ha contribuido a consolidar a Galicia como uno de los principales polos biotecnológicos del país y refleja el creciente peso de las ciencias de la vida dentro del ecosistema empresarial gallego.
Marine Instruments - Tecnología gallega para una economía azul más inteligente
Dirigida por Gabriel Gómez, Marine Instruments desarrolla dispositivos electrónicos, sistemas satelitales y soluciones tecnológicas para la pesca profesional, la acuicultura, la monitorización marina y la vigilancia marítima. Sus tecnologías permiten optimizar la actividad pesquera, recopilar información sobre los océanos y mejorar la sostenibilidad y seguridad de las operaciones en el mar.
La compañía se ha convertido en uno de los principales referentes internacionales de la economía azul y demuestra cómo Galicia ha sabido transformar uno de sus sectores históricos mediante innovación tecnológica con alcance global.
Alén Space - Galicia también mira al espacio
Dirigida por Guillermo Lamelas, Alén Space nació como una spin-off de la Universidade de Vigo y diseña, fabrica y opera pequeños satélites y plataformas para misiones de observación terrestre y comunicaciones. Desde 2023 forma parte del grupo tecnológico GMV, aunque mantiene su marca y su equipo directivo.
Su trayectoria refleja la diversificación tecnológica que está experimentando Galicia y la consolidación de un polo aeroespacial capaz de competir en uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento de la próxima década.
UARX Space - La nueva carrera espacial también despega desde Galicia
Fundada por Yanina Hallak, CEO de la compañía, y Andrés Villa, actual CTO, UARX Space desarrolla sistemas de despliegue, vehículos de transferencia orbital y soluciones de logística en órbita para transportar pequeños satélites desde la órbita terrestre baja hasta la Luna y el espacio profundo.
Con instalaciones en Nigrán, la compañía se ha convertido en uno de los proyectos más prometedores del New Space español y refuerza la posición de Galicia dentro de una industria tecnológica con creciente proyección internacional.
Teimas - Tecnología para impulsar la economía circular
Dirigida por Cristina Vázquez y fundada por Miguel Varela, Teimas desarrolla plataformas digitales para la gestión integral de residuos y la trazabilidad de materiales, ayudando a empresas y administraciones a digitalizar sus procesos ambientales y adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias. Vázquez, socia de la compañía y anteriormente directora de Operaciones, asumió el cargo de CEO para liderar su estrategia de crecimiento.
La compañía representa el auge de las tecnologías vinculadas a la sostenibilidad y la economía circular, un ámbito que gana cada vez más peso dentro del ecosistema gallego gracias a la combinación de innovación, industria y compromiso ambiental.
Docuten - Digitalizar los procesos para hacer más competitivas a las empresas
Cofundada por Brais Méndez, actual CEO, y Ángel Aparicio, responsable de Producto, Docuten desarrolla soluciones de firma electrónica, facturación digital y automatización documental que permiten simplificar los procesos administrativos y acelerar la transformación digital de organizaciones de distintos sectores.
Con presencia internacional y una amplia cartera de clientes, la compañía se ha consolidado como uno de los grandes referentes gallegos del software empresarial y demuestra la capacidad del ecosistema para desarrollar soluciones SaaS con alcance global.
Inverbis Analytics - Inteligencia artificial aplicada a la industria
Dirigida por Gonzalo Martín, Inverbis Analytics nació como una iniciativa de incubación y transferencia tecnológica del CiTIUS, el Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes de la Universidade de Santiago de Compostela. Su equipo directivo incluye también a Alejandro “Jano” Ramos como director científico y a Álvaro Porto como director de Tecnología.
La compañía desarrolla una plataforma de minería de procesos que utiliza inteligencia artificial y análisis avanzado de datos para mostrar cómo funcionan realmente las operaciones de una organización, detectar ineficiencias y facilitar la toma de decisiones.
Su actividad representa una de las tendencias más interesantes del ecosistema gallego: aplicar tecnologías surgidas de la investigación para hacer más competitivos sectores empresariales e industriales ya consolidados.
Cargoffer - La logística también se transforma desde Galicia
Dirigida por Ricardo Soares, Cargoffer nació en Vigo en 2021 y ha desarrollado una plataforma tecnológica que conecta a cargadores y transportistas, digitaliza la gestión del transporte y optimiza rutas mediante inteligencia artificial. Su equipo directivo incluye también a Jorge Parada como CTO y a Alexandre García como CMO.
Su propuesta refleja la capacidad del ecosistema gallego para innovar en torno a un sector estratégico para la comunidad, combinando digitalización, eficiencia operativa y conocimiento del tejido empresarial.
Mestrelab Research - El software científico gallego que utilizan laboratorios de todo el mundo
Fundada por Carlos Cobas, Santiago Domínguez y Javier Sardina, Mestrelab Research nació como una spin-off del Departamento de Química Orgánica de la Universidade de Santiago de Compostela. La empresa desarrolla software especializado para analizar y gestionar datos obtenidos mediante resonancia magnética nuclear, espectrometría de masas y otras técnicas utilizadas en investigación química y farmacéutica.
Su plataforma Mnova se emplea en universidades, centros científicos y compañías de numerosos países. La empresa demuestra que Galicia también ha sabido construir compañías de base científica con fuerte proyección internacional, convirtiéndose en uno de los grandes referentes del software para investigación y reforzando el papel del conocimiento como motor del ecosistema gallego.
Aunque este apartado se presenta como una selección de startups, algunas de las compañías incluidas, como Marine Instruments o Mestrelab Research, han superado ya esa etapa y hoy son empresas plenamente consolidadas. Su presencia responde a una decisión editorial deliberada.
Igual que ocurre en el reportaje dedicado al ecosistema madrileño con casos como Job&Talent o Clarity AI, estas empresas ayudan a explicar la evolución natural del ecosistema: proyectos que comenzaron como iniciativas innovadoras y que, con el tiempo, han logrado crecer, internacionalizarse y convertirse en referentes dentro de sus respectivos sectores.
Galicia ante el reto de escalar sin perder su identidad
Galicia probablemente no sea el ecosistema startup más mediático de España. Tampoco es el territorio que concentra las mayores rondas de financiación. Sin embargo, ha conseguido construir una propuesta de valor propia basada en algo especialmente difícil de replicar: la conexión entre tecnología, conocimiento y sectores productivos con presencia internacional.
Su reto no consiste solo en atraer más capital o generar un mayor número de startups, sino en conseguir que cada vez más de ellas recorran el camino completo: crecer, internacionalizarse y consolidarse sin perder el vínculo con el territorio donde nacieron.
Pumariño considera que uno de los desafíos pasa también por cambiar la forma en que la propia comunidad se percibe. “Hace décadas los gallegos tenían que emigrar para buscar fortuna; ahora es posible construir productos globales desde esta esquina atlántica sin tapujos y sin complejos”, explica.
Para lograrlo, la conexión vuelve a desempeñar un papel esencial. No basta con mirar a Silicon Valley como un referente lejano: quienes están planteándose emprender necesitan conocer a personas con un origen parecido que hayan conseguido construir empresas desde Galicia. Como resume la presidenta de Startup Galicia, el mensaje debe ser tan sencillo como inspirador: “Si yo lo hice, ¿por qué no vas a hacerlo tú?”.
La comunidad dispone de industria, universidades, capacidades científicas y sectores estratégicos en plena transformación. El siguiente paso consistirá en convertir esa base en un número cada vez mayor de empresas capaces de competir en los mercados internacionales y, al mismo tiempo, inspirar a la generación que vendrá después.
Metodología y fuentes
Este artículo se ha elaborado a partir del análisis del Spain Tech Ecosystem Report 2026 de Dealroom, utilizado como marco para contextualizar la evolución del ecosistema tecnológico español, y del informe Entrepreneurial Ecosystem Diagnostics de la OCDE.
El reportaje incorpora también información y declaraciones facilitadas por la Asociación Startup Galicia y por Carmen Pumariño, presidenta de la entidad; datos publicados por la Xunta de Galicia en enero de 2025 sobre la red autonómica de aceleradoras; y documentación pública de las empresas incluidas en la selección editorial.