Quantum Iberia: 17 organismos de España y Portugal se alían para convertir la Península en referente europeo de tecnologías cuánticas
Quantum Iberia acaba de presentarse en Santiago de Compostela. Diecisiete organismos de España y Portugal. Casi 9 millones de euros de presupuesto. Tres años de horizonte. Y un objetivo concreto: que la Península Ibérica deje de ser espectadora del desarrollo cuántico europeo y se convierta en uno de sus polos de referencia, no solo en investigación sino en transferencia real a empresas y administraciones.
El proyecto, liderado por la Axencia Galega de Innovación (GAIN) y seleccionado como operación estratégica dentro del programa POCTEP de cooperación transfronteriza España-Portugal, no es un consorcio académico más. Es una infraestructura compartida de capacidades cuánticas, inteligencia artificial y talento especializado que conecta territorios del oeste peninsular que, por separado, no tendrían masa crítica para competir en esta carrera, pero que juntos configuran un ecosistema con recursos muy significativos.
Quién está dentro y qué aporta cada uno
El consorcio reúne a 17 entidades distribuidas en cinco regiones: Galicia, Castilla y León, Extremadura, Andalucía y el norte y centro de Portugal. Del lado gallego —que concentra 4,9 millones de los 8,9 del presupuesto total— participan la Axencia Galega de Innovación, el CESGA (Centro de Supercomputación de Galicia), las tres universidades gallegas (Santiago, Vigo y A Coruña), FEUGA y el International Quantum Center FSAS Technologies (Fujitsu). Del lado portugués, el Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología (INL), el INESC TEC, la Universidad do Minho, la Universidad de Aveiro, la Universidad de Évora y la CCDR-Norte. Completan el mapa la Universidad de Extremadura, COMPUTAEX, el centro de supercomputación SCAYLE de Castilla y León y la Agencia Digital de Andalucía.
No es una lista aleatoria. Cada socio aporta una capacidad específica: supercomputación, nanotecnología, comunicaciones cuánticas, IA, formación de talento o conexión con el tejido empresarial de su territorio. La lógica es la misma que está funcionando en otros consorcios europeos: compartir infraestructuras caras y escasas para que más investigadores y más empresas puedan acceder a ellas.
Galicia como epicentro: 150 millones en infraestructura cuántica
Que Galicia lidere Quantum Iberia no es una casualidad institucional. La comunidad lleva años construyendo una posición en tecnologías cuánticas que empieza a tener un peso difícil de ignorar.
La autopista gallega de comunicaciones cuánticas ultraseguras entre Santiago y Vigo, de 120 kilómetros, ya está operativa, y se extenderá 30 kilómetros más hasta Valença do Minho (Portugal) a través del proyecto Iberian QCI. La estación óptica terrestre para comunicaciones cuánticas espaciales Antonia Ferrín, la mayor de España, ya permite conectar con misiones europeas e internacionales en el espacio. Y la inversión acumulada en el ecosistema es contundente: 82 millones para la Fábrica Europea de IA 1HealthAI, 56 millones para las nuevas infraestructuras del CESGA, 3 millones para el Val europeo de innovación cuántica Equivalemt y 12,7 millones adicionales en convocatorias que el Gobierno gallego publicará próximamente.
A todo ello se suma un hito anunciado en el mismo acto: la incorporación de Telefónica a la Red gallega de tecnologías cuánticas, como adjudicataria del nuevo ordenador cuántico del CESGA. La entrada de la mayor teleco española en el ecosistema cuántico gallego no es un detalle menor: aporta capacidad de despliegue comercial y conexión con el mercado que la investigación pura por sí sola no puede generar.
Un mapa cuántico español que se completa pieza a pieza
Quantum Iberia no opera en el vacío. Se suma a un mapa de iniciativas cuánticas en España que en los últimos meses se ha densificado de forma notable. En Asturias, el CTIC Centro Tecnológico y la Universidad de Oviedo lanzaron recientemente Quantum Asturias, una alianza para acercar las tecnologías cuánticas al tejido empresarial. En Cataluña, Eurecat ha desplegado el QuantIA Lab, la primera infraestructura de emulación cuántica abierta a empresas, con una inversión de más de 7 millones de euros. Y la red ARQADE, impulsada por el Ministerio de Ciencia e Innovación, conecta a centros tecnológicos de Galicia, Asturias, Cataluña, Castilla y León y la Comunidad Valenciana en una hoja de ruta común orientada a la computación cuántica aplicada.
Lo que está ocurriendo es un cambio de fase. España está pasando de tener investigadores individuales y grupos de excelencia dispersos a construir infraestructura compartida, redes formalizadas y proyectos transfronterizos con presupuestos reales. Quantum Iberia es la pieza ibérica de ese puzzle. Y el hecho de que Galicia —no Madrid ni Barcelona— lo lidere dice algo interesante sobre cómo se está distribuyendo la capacidad cuántica en España: no por tamaño de ecosistema, sino por visión estratégica y velocidad de ejecución.