ArcelorMittal invierte 200 millones en Sestao para convertirla en referente europeo del acero verde
La planta de ArcelorMittal Sestao lleva décadas siendo un símbolo de la industria vasca, con todo lo que eso implica: los años de gloria, la crisis profunda —su producción llegó a desplomarse hasta las 174.000 toneladas en 2013 y la actividad llegó a paralizarse durante nueve meses en 2016— y la recuperación lenta y decidida que la ha traído hasta el presente. Hoy, esa instalación histórica ubicada sobre los terrenos de los antiguos Altos Hornos no solo está en funcionamiento: aspira a convertirse en uno de los referentes europeos de la producción de acero con bajas emisiones de carbono.
El Gobierno Vasco y ArcelorMittal reafirmaron ayer ese compromiso conjunto durante la visita del consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, a las instalaciones de Sestao. La ocasión sirvió para presentar una hoja de ruta con un plan de inversiones de 200 millones de euros orientado a alcanzar una capacidad de producción de 1,6 millones de toneladas anuales, el doble del límite técnico actual. La planta ya estará preparada técnicamente para alcanzar esa cifra a lo largo de 2026.
150 millones invertidos, un desgasificador y la puerta a la automoción
En los últimos cuatro años, ArcelorMittal ha materializado una inversión de 150 millones de euros en la planta vizcaína. Una parte relevante de ese capital se ha destinado a la instalación de un desgasificador, un equipo que mejora la calidad metalúrgica del acero producido y abre la puerta a mercados de alto valor añadido como el de la automoción, un sector que exige estándares muy precisos y que hasta ahora era inaccesible para la planta.
Los últimos datos disponibles indican que en 2024, la planta operó con un objetivo de producción de 600.000 toneladas de acero y un límite técnico provisional de 800.000 toneladas anuales que esperan duplicar con estas inversiones. Los 50 millones restantes del plan de inversiones están condicionados a la evolución del mercado del acero verde, una cautela razonable en un sector que atraviesa un momento de incertidumbre significativa a escala europea. medrxiv
El impacto en el empleo es uno de los datos más elocuentes de la transformación de la planta. La plantilla ha pasado de 200 a cerca de 380 profesionales directos, a los que se suman más de 220 trabajadores de empresas auxiliares, generando un impacto estimado de alrededor de 3.000 empleos indirectos. Un crecimiento del 72% en cinco años que tiene una lectura industrial clara: la apuesta por el acero verde no es un ejercicio de comunicación, sino un plan que está generando empleo real en el territorio. medrxiv
El acero más verde de Europa, fabricado en Vizcaya
La ventaja competitiva de Sestao en el nuevo paradigma del acero bajo en carbono tiene una base tecnológica concreta. La planta opera con un horno de arco eléctrico (EAF) alimentado con energía 100% de origen renovable y una proporción elevada de chatarra reciclada como materia prima. El resultado es un acero de alta calidad con una huella de carbono de 600 kg CO₂ equivalente por tonelada, un 65% inferior respecto a la ruta de producción convencional basada en altos hornos de coque.
Ese acero se comercializa bajo la etiqueta XCarb RRP (Recycled and Renewably Produced) de ArcelorMittal, un sello que certifica su bajo contenido en carbono y que tiene una demanda creciente entre fabricantes de automoción, construcción y bienes de equipo que necesitan reducir el alcance 3 de sus emisiones —es decir, las que provienen de su cadena de suministro— para cumplir sus propios compromisos climáticos.
"Este proyecto representa un ejemplo claro de cómo la industria vasca puede liderar la transición hacia un modelo bajo en carbono, combinando competitividad, innovación y generación de empleo de calidad", afirmó el consejero Jauregi durante su visita. Y añadió: "A pesar de la incertidumbre que pesa sobre el sector siderúrgico europeo, nos alegra ver que las inversiones de ArcelorMittal para crecer su producción en Sestao van a buen ritmo."
Una apuesta estratégica en un contexto de presión sectorial
El contexto en el que se enmarca esta noticia no es menor. La siderurgia europea atraviesa uno de sus momentos más complejos en décadas: la presión de las importaciones asiáticas de acero barato, el coste de la energía, la amenaza de aranceles cruzados en el marco de la guerra comercial global y las exigencias crecientes del CBAM —el mecanismo de ajuste en frontera por carbono de la UE— están redefiniendo qué plantas tienen futuro y cuáles no.
En ese contexto, Sestao tiene una posición diferencial. Su huella de carbono extraordinariamente baja la convierte en una instalación bien posicionada para el mercado europeo del acero verde, cuya demanda se anticipa creciente a medida que la regulación climática se endurece y los compradores industriales incorporan criterios de descarbonización en sus decisiones de compra. El crecimiento de Sestao, como reconocen tanto ArcelorMittal como el Gobierno Vasco, "representa una oportunidad para consolidar en Euskadi un modelo industrial competitivo, innovador y sostenible, capaz de liderar la producción de acero con una baja huella de carbono en Europa."