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Patricia Aymà: "Que vuestra credibilidad nunca dependa de vuestro género, sino de vuestro trabajo, curiosidad y capacidad de aprender"

Entrevista a Patricia Aymà, emprendedora científica y cofundadora de Benviro.

Si alguien dijera que trabaja entrenando bacterias, probablemente pensaríamos que está bromeando. Sin embargo, detrás de esa expresión hay años de investigación, innovación y una forma diferente de entender la biotecnología. Porque algunas de las soluciones que marcarán el futuro de la industria no llegarán necesariamente de grandes máquinas o complejos procesos, sino de organismos microscópicos capaces de transformar residuos en nuevos materiales.

Nos interesa contar historias como esta. Las de personas que investigan, emprenden e innovan para convertir el conocimiento científico en soluciones capaces de transformar sectores enteros. En esta ocasión conversamos con Patricia Aymà, emprendedora científica y cofundadora de Benviro, una empresa de biotecnología industrial que trabaja con bacterias capaces de transformar residuos orgánicos en bioplástico biodegradable. Una tecnología con el potencial de abrir nuevas oportunidades para la economía circular y demostrar que la innovación también puede nacer de aquello que muchas veces pasa desapercibido.

¿A qué se dedica actualmente y cuál es el foco principal de su trabajo?

Soy emprendedora científica y cofundadora de una empresa de biotecnología industrial. Trabajamos con bacterias capaces de transformar residuos orgánicos en bioplástico biodegradable. Por eso digo que soy 'entrenadora de bacterias'.

En este momento nos encontramos en una fase clave. Ya hemos validado la tecnología a escala industrial y ahora el foco está en optimizar procesos, escalar la solución y construir el mercado. Mi trabajo consiste en consolidar las bases tecnológicas del proyecto y, al mismo tiempo, generar las alianzas e inversiones necesarias para que esta tecnología llegue realmente a la industria.

¿Cómo es su día a día profesional?

Mi día a día combina ciencia, estrategia y desarrollo de negocio.

Sigo muy vinculada a la parte tecnológica, trabajando para mejorar nuestro conocimiento sobre las bacterias y definir cuál debe ser la evolución estratégica de la tecnología. Al mismo tiempo, dedico una parte muy importante de mi tiempo a construir el ecosistema que rodea al proyecto: cerrar acuerdos con clientes industriales, generar relaciones institucionales y trabajar con inversores para asegurar el crecimiento de la compañía.

Al final, emprender en ciencia significa estar constantemente conectando el laboratorio con el mercado.

¿Qué proyecto relevante está desarrollando en estos momentos y qué impacto tiene?

Actualmente estamos trabajando en validar y hacer crecer el mercado de los bioplásticos. Aunque cada vez se habla más de ellos, la realidad es que todavía estamos en una fase muy inicial de adopción industrial.

Emprender en ciencia significa estar constantemente conectando el laboratorio con el mercado.

Esto implica no solo seguir desarrollando la tecnología, sino también generar cultura dentro de la industria: explicar qué son estos materiales, cómo pueden integrarse en los procesos existentes y qué valor aportan frente a los materiales convencionales.

El reto es enorme porque hablamos de acceder a un mercado muy consolidado y con dinámicas muy establecidas. Pero precisamente por eso el impacto potencial también es muy alto: abrir camino a materiales más sostenibles en industrias que mueven millones de toneladas cada año.

¿Cuáles considera que son hoy los principales retos en su ámbito STEM, tanto a nivel técnico como estructural?

A nivel técnico, uno de los mayores retos es el escalado. Muchas tecnologías funcionan muy bien en laboratorio, pero convertirlas en procesos industriales robustos requiere años de trabajo, inversión y una estrecha colaboración con la industria.

Desde el punto de vista estructural, todavía necesitamos tender más puentes entre ciencia, industria e inversión. Para que la innovación científica llegue realmente al mercado hacen falta ecosistemas capaces de comprender los tiempos y los riesgos que implica desarrollar tecnología.

Además, sigue siendo necesario aumentar la diversidad entre quienes lideran estos proyectos. Aún hay muy pocas mujeres al frente de empresas científicas y tecnológicas.

¿Qué mensaje le daría a niñas y jóvenes que estén planteándose una carrera científica o tecnológica?

Que vuestra credibilidad nunca dependa de vuestro género, sino de vuestro trabajo, vuestra curiosidad y vuestra capacidad de aprender.

Sigue siendo necesario aumentar la diversidad entre quienes lideran estos proyectos. Aún hay muy pocas mujeres al frente de empresas científicas y tecnológicas.

Emprender o dedicarse a la ciencia implica asumir riesgos y enfrentarse muchas veces a la incertidumbre. Pero también es un camino que te hace crecer muchísimo como persona.

Vale la pena por todo lo que aprendes, por las preguntas que puedes explorar y por la oportunidad de construir cosas que antes no existían.