Cuando pensamos en carbono, es fácil asociarlo a emisiones, contaminación o cambio climático. Sin embargo, también puede convertirse en parte de la solución. En laboratorios como los del Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono, este elemento se transforma en materiales capaces de almacenar energía, detectar contaminantes o contribuir al desarrollo de tecnologías más sostenibles.
La investigación no termina cuando se obtiene un buen resultado en el laboratorio. El verdadero desafío comienza cuando ese conocimiento consigue salir de él y convertirse en una solución capaz de responder a necesidades reales. En esta ocasión conversamos con Zoraida González, científica titular en el Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono (INCAR-CSIC). Desde hace más de quince años trabaja en el desarrollo de materiales avanzados de carbono aplicados al almacenamiento de energía y al diseño de sensores electroquímicos, con el objetivo de contribuir a la transición energética y a la protección del medioambiente.
¿A qué se dedica actualmente y cuál es el foco principal de su trabajo?
Actualmente soy científica titular en el Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono (INCAR), uno de los centros que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tiene en Asturias, concretamente en Oviedo.
Después de realizar mi tesis doctoral en el Departamento de Química Física y Analítica de la Universidad de Oviedo, donde me especialicé en Electroquímica, y tras un breve periodo en la empresa Methrom Dropsens, me incorporé en 2010 al Grupo de Materiales Compuestos del INCAR.
Desde entonces, mi trabajo se centra fundamentalmente en la síntesis, caracterización y aplicación de distintos materiales de carbono en dispositivos electroquímicos relacionados con la energía, el medioambiente y otros ámbitos con gran impacto para la sociedad.
¿Cómo es su día a día profesional?
Los días trabajando en investigación son, cuando menos, diferentes. Me encanta mi trabajo y agradezco precisamente ese dinamismo que hace que cada jornada sea distinta a la anterior.
Formo parte del Grupo de Materiales Compuestos del INCAR y siempre me gusta recalcar la palabra 'grupo', porque para que la investigación llegue a buen puerto resulta fundamental el trabajo en equipo y la colaboración entre profesionales de distintas disciplinas.
Más que hablar de liderazgo, prefiero hacerlo de desarrollo de líneas de investigación y de supervisión y formación de jóvenes investigadores. Actualmente participo principalmente en dos líneas de investigación con proyectos competitivos asociados y, dentro de ese contexto, he supervisado a varios estudiantes de doctorado y colaboro en la formación de alumnos de los grados de Química e Ingeniería Química, que realizan prácticas con nosotros o disfrutan de becas de introducción a la investigación financiadas por el CSIC.
Y no debemos de estar haciéndolo tan mal, porque a muchos les acaba picando el gusanillo de la investigación y deciden continuar su carrera científica. Eso resulta especialmente gratificante.
¿Qué proyecto relevante está desarrollando en estos momentos y qué impacto tiene?
Hoy en día estoy involucrada en dos líneas de investigación, ambas centradas en combinar materiales de carbono y electroquímica para dar respuesta a problemas globales.
La primera está relacionada con el diseño y desarrollo de sistemas electroquímicos de almacenamiento de energía, como supercondensadores y baterías de flujo redox. Llevo más de quince años trabajando en este ámbito, alineado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. En particular, nos hemos centrado en el desarrollo de baterías de flujo redox, capaces de almacenar energía a gran escala y facilitar una integración más eficiente de las energías renovables en el sistema energético, contribuyendo así a su descarbonización.
Hoy en día estoy involucrada en dos líneas de investigación, ambas centradas en combinar materiales de carbono y electroquímica.
Con el objetivo de trasladar ese conocimiento a la sociedad, hemos creado una empresa de base tecnológica, Vanaflow Energy Systems, dedicada a la fabricación de estos dispositivos. Nadie dijo que fuese a ser fácil y, teniendo en cuenta que muchos investigadores no estamos hechos para ser empresarios, está costando arrancar... Pero no cesaremos en nuestro empeño.
La segunda línea de investigación, en la que trabajamos desde hace aproximadamente nueve años, se centra en el desarrollo de sensores electroquímicos basados en nanomateriales de carbono, especialmente grafeno. Estos sensores permiten detectar sustancias de interés biológico, como dopamina, ácido úrico o ácido ascórbico, así como contaminantes presentes en el agua.
Desde 2023 participamos además en el proyecto InGraSen, cuyo principal objetivo es fabricar sensores innovadores utilizando grafeno como material activo y una sencilla impresora de sobremesa para detectar contaminantes emergentes en el agua. Y los resultados están siendo… Ilusionantes.
¿Cuáles considera que son hoy los principales retos en su ámbito STEM, tanto a nivel técnico como estructural?
Desde mi experiencia, uno de los principales retos consiste en conseguir trasladar lo que hacemos en el laboratorio a entornos reales. Que nuestro trabajo contribuya de verdad a resolver problemas y llegue a la población.
Por eso considero tan importante divulgar y comunicar los resultados de la investigación. Es fundamental que no solo nuestros colegas conozcan lo que hacemos, sino también la sociedad en su conjunto, para que pueda valorar el impacto que tiene la ciencia.
Uno de los principales retos consiste en conseguir trasladar lo que hacemos en el laboratorio a entornos reales.
Además, necesitamos garantizar una financiación estable y fomentar una visión a largo plazo que permita consolidar la investigación, desarrollar prototipos e impulsar infraestructuras avanzadas.
¿Qué mensaje le daría a niñas y jóvenes que estén planteándose una carrera científica o tecnológica?
Me apasiona la divulgación y he participado en numerosas actividades STEAM porque creo firmemente en la necesidad de despertar vocaciones desde edades tempranas. Los niños y las niñas necesitan referentes y motivación más allá de youtubers e influencers.
A todas ellas les diría lo mismo que digo siempre: que sean lo que quieran ser y que luchen por conseguirlo, sin atender a barreras ni sesgos.
Y, pensando especialmente en las futuras investigadoras, les diría que este es un mundo apasionante, que llena y desespera a partes iguales, pero que, sin duda, merece la pena.
