Parece que la inteligencia artificial ha aparecido de repente; que un día no estaba y al siguiente ocupaba portadas, reuniones, estrategias empresariales y conversaciones familiares. Pero la realidad es que las revoluciones tecnológicas no surgen de la nada. Detrás siempre hay personas que investigan, después prueban, se equivocan, vuelven a intentarlo y trabajan para que las herramientas del futuro sirvan para resolver problemas del presente.
A nosotros nos gusta contar esas historias: las de quienes están contribuyendo a transformar la sociedad desde la innovación, la ciencia, la tecnología o el emprendimiento. En esta ocasión charlamos con Natalia Rodríguez, fundadora y CEO de Saturno Labs. Su trabajo se centra en desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial con aplicación en ámbitos como la salud, el bienestar, la accesibilidad o los servicios sociales, siempre con una idea clara: que la tecnología tenga sentido cuando genera un impacto real en la vida de las personas.
¿A qué se dedica actualmente y cuál es el foco principal de su trabajo?
Actualmente soy fundadora y CEO de Saturno Labs, una empresa especializada en inteligencia artificial e innovación tecnológica. Mi trabajo se centra en transformar retos complejos en soluciones reales con impacto social y económico, especialmente en ámbitos como la salud, la accesibilidad, el bienestar, los servicios sociales o la mejora de procesos mediante sistemas inteligentes.
El foco principal de mi trabajo está en conectar tecnología avanzada con necesidades reales de las personas. Me interesa especialmente que la inteligencia artificial no se quede solo en el plano técnico, sino que sirva para mejorar vidas, facilitar decisiones, hacer más eficientes las organizaciones y abrir nuevas oportunidades en sectores donde todavía queda mucho por hacer.
¿Cómo es su día a día profesional?
Mi día a día es muy dinámico y combina visión estratégica, liderazgo de equipos, desarrollo de negocio y supervisión tecnológica. Una parte importante de mi trabajo consiste en definir hacia dónde queremos llevar los proyectos, tomar decisiones clave sobre producto, innovación y posicionamiento, y asegurar que lo que construimos tenga sentido tanto desde el punto de vista técnico como desde el impacto que queremos generar.
También estoy muy involucrada en la conceptualización de nuevas soluciones, en reuniones con clientes, partners e instituciones, en el seguimiento de propuestas y proyectos de I+D, y en la coordinación con perfiles técnicos y de diseño para que la ejecución esté alineada con la visión global. Además, dedico bastante tiempo a investigación, análisis de tendencias y exploración de nuevas aplicaciones de la inteligencia artificial, porque en este sector es imprescindible mantenerse en aprendizaje continuo.
Al final, liderar en tecnología implica tomar decisiones constantemente, priorizar, anticiparse y, al mismo tiempo, cuidar mucho al equipo y la cultura de trabajo.
¿Qué proyecto relevante está desarrollando en estos momentos y qué impacto tiene?
Ahora mismo estoy trabajando en varios proyectos muy relevantes, pero uno de los más significativos está vinculado al desarrollo de sistemas inteligentes aplicados a salud, bienestar y acompañamiento personalizado. Estamos diseñando soluciones que combinan recogida de datos, modelos de inteligencia artificial e interfaces conversacionales para poder detectar patrones, anticipar necesidades y ofrecer intervenciones útiles en tiempo real.
Este tipo de proyectos tiene un impacto muy importante porque permite pasar de un enfoque reactivo a uno mucho más preventivo y personalizado. No solo ayuda a profesionales y organizaciones a tomar mejores decisiones, sino que también mejora la experiencia de las personas usuarias, que reciben una atención más adaptada, más cercana y más útil. Me interesa especialmente trabajar en tecnologías que no solo sean innovadoras, sino que aporten valor tangible y medible.
¿Cuáles considera que son hoy los principales retos en su ámbito STEM, tanto a nivel técnico como estructural?
Creo que los retos son muchos y se dan en varios niveles. Desde el punto de vista técnico, uno de los grandes desafíos es desarrollar tecnología robusta, fiable, ética y realmente útil en entornos complejos. Hoy se habla mucho de inteligencia artificial, pero no basta con que una solución sea avanzada: tiene que ser explicable, segura, sostenible y capaz de integrarse bien en contextos reales.
A nivel estructural, sigue existiendo un reto importante en la conexión entre talento, investigación, empresa y aplicación práctica. En muchas ocasiones hay muchísimo potencial, pero faltan más puentes entre la innovación y su implantación real. También sigue siendo necesario impulsar referentes diversos, reducir barreras de acceso y fomentar una cultura que permita a más mujeres desarrollar carreras STEM con ambición, visibilidad y liderazgo.
Otro reto importante es evitar que la tecnología se diseñe de espaldas a las personas. Necesitamos más mirada humanista, más interdisciplinariedad y más responsabilidad en cómo se decide qué se construye y para quién.
Un mensaje breve dirigido a niñas y jóvenes que estén planteándose una carrera científica o tecnológica.
Les diría que no limiten su ambición. La ciencia y la tecnología necesitan talento, sensibilidad, creatividad y nuevas miradas, y ellas pueden aportar muchísimo. No hace falta encajar en un molde concreto para dedicarse a STEM: hay muchas formas de ser brillante, de liderar y de construir.
Que no tengan miedo a ocupar espacio, a hacer preguntas, a probar, a equivocarse y a confiar en su voz. A veces lo más difícil no es aprender, sino creerse capaz. Y precisamente por eso es tan importante dar el paso.
