Fabricación avanzada

Carmen Pinto y las máquinas que no salen en titulares ni en fotos

Carmen Pinto - Directora Grupo Correa y Presidenta AFM

Carmen Pinto dirige Grupo Correa y desde mayo preside AFM, la organización que representa a la industria española de máquina-herramienta. Mientras defensa, aeronáutica y semiconductores disparan la demanda de equipos cada vez más complejos, su trayectoria coloca el foco en una capacidad menos visible: fabricar las máquinas de las que depende buena parte de la industria que Europa quiere reforzar.

Un avión, cuando está terminado, se enseña ante la prensa en una pista. Una turbina, instalada en una central. Un tren, circulando sobre unas vías. Un vehículo militar, saliendo de una línea de montaje.

Sin embargo, mucho antes de las grandes presentaciones y titulares ha ocurrido algo bastante menos visible.

Una pieza estructural de vuelo, el bogie de un tren o la carcasa de una turbina han tenido que pasar por máquinas capaces de retirar material, trabajar grandes dimensiones y conservar tolerancias de precisión durante procesos que pueden prolongarse durante horas. Nicolás Correa fabrica en Burgos fresadoras destinadas precisamente a aplicaciones como esas.

Es una industria que desaparece dentro de las industrias a las que abastece. El consumidor conoce Airbus, Siemens, CAF o cualquier fabricante de automóviles. Rara vez conoce quién construyó la máquina que permitió fabricar sus componentes.

Carmen Pinto lleva más de dos décadas en ese escalón de la cadena. Ahora lo observa desde dos posiciones. Como primera ejecutiva del Grupo Correa dirige uno de los principales fabricantes españoles de grandes fresadoras. Desde mayo preside además AFM Advanced Manufacturing Technologies, la asociación que representa alrededor del 90% de las empresas españolas de máquina-herramienta y tecnologías avanzadas de fabricación.

Y justo cuando asume esa segunda responsabilidad, algunas de las industrias que más preocupan a Europa vuelven a necesitar máquinas.

La cartera cuenta lo que está pasando después

Los últimos resultados de Correa ofrecen una fotografía bastante clara.

Durante el primer semestre de 2026, el grupo captó pedidos por 93,8 millones de euros, un 57% más que un año antes, y elevó su cartera hasta 126,5 millones. Incluso eliminando el efecto de la incorporación de Correa Kunming al perímetro del grupo, los pedidos crecieron un 44%.

La parte más interesante aparece unas líneas después del balance financiero. Defensa y aeronáutica son actualmente los principales motores de actividad y los semiconductores comienzan a generar nuevas oportunidades. Además, Correa señala que esos clientes demandan máquinas de mayor valor, configuraciones más complejas y requisitos de precisión cada vez más exigentes.

La cartera de un fabricante de máquina-herramienta funciona así como una especie de indicador adelantado. Antes de producir más aviones hay que ampliar capacidad para fabricar componentes aeronáuticos. Antes de aumentar determinadas capacidades de defensa hacen falta procesos, utillajes y equipos capaces de producir sus piezas. Incluso la expansión de una industria tan asociada a salas limpias como la de los semiconductores termina generando demanda aguas arriba para fabricantes de bienes de equipo.

Correa lleva desde 1947 en ese negocio. Diseña y fabrica en España su gama de fresadoras y actualmente exporta alrededor del 90% de la producción a más de veinte países. Pinto ha crecido profesionalmente dentro de esa fábrica.

Conocer una empresa desde el mecanizado

Es ingeniera industrial, especializada en Mecánica por la Universidad de Valladolid. Antes de llegar a Nicolás Correa pasó brevemente por la propia universidad y por Renfe realizando tareas de ingeniería.

Después recorrió prácticamente todas las áreas técnicas que hoy dirige desde arriba: calidad, producción por mecanizado, montaje y producción. Asumió la dirección general a finales de 2013, entró en el consejo en 2015 y fue nombrada consejera delegada en 2017. Desde 2019 ejerce como máxima responsable ejecutiva del conjunto del grupo. Ese itinerario resulta especialmente pertinente en máquina-herramienta.

Una fresadora industrial puede pesar decenas de toneladas y trabajar durante años dentro de la planta de un cliente. Su precisión depende de mecánica, electrónica, software, sensórica, control térmico, cabezales, automatización y de cómo se comporta todo el conjunto cuando comienza realmente a arrancar material.

La dirección de Pinto ha coincidido además con un cambio gradual de ese producto. Correa ha incorporado automatización de herramientas, sistemas automáticos de pallets y más capacidad para que las máquinas trabajen durante periodos prolongados con menor intervención. Lo que antes se entendía principalmente como una gran máquina mecánica incorpora cada vez más electrónica, datos y software.

Desde AFM, Pinto lleva esa evolución un paso más lejos. Considera ya superada la etiqueta de Industria 4.0 y sitúa la siguiente frontera en la combinación de máquinas conectadas, datos e inteligencia artificial. Habla de IA física: sistemas capaces de interpretar lo que ocurre durante el proceso y avanzar hacia ajustes automáticos del mecanizado, mantenimiento predictivo, programación asistida o control mediante visión artificial.

En su caso, la inteligencia artificial termina teniendo viruta alrededor.

España tiene algo que muchos países no tienen

La presidencia de AFM permite ampliar el plano más allá de Burgos. España es actualmente el tercer productor y exportador de máquina-herramienta de la Unión Europea y el noveno del mundo. El sector exporta de media más del 80% de su producción y dedica alrededor del 5% de su facturación a I+D+i.

En 2025, las tecnologías avanzadas de fabricación y máquina-herramienta facturaron 2.247,6 millones de euros. El dato cayó un 3,27%, pero esconde dos situaciones muy diferentes: el arranque de material, donde trabaja Correa, creció; la deformación sufrió especialmente por la debilidad de la automoción europea y la competencia china. Esa diferencia es importante.

La industria española se ha especializado en buena medida en máquinas complejas, personalizadas y destinadas a procesos donde precisión, conocimiento de aplicación y fiabilidad permiten competir más allá del precio.

Justo ahí están creciendo ahora aeronáutica, defensa, energía o determinados proyectos ferroviarios. Pinto ve en ellos una oportunidad, pero también una advertencia: disponer de clientes que quieren fabricar más sirve de poco si Europa pierde progresivamente la tecnología necesaria para equipar sus fábricas.

La autonomía industrial tiene una parte mucho menos visible que inaugurar una nueva planta. Consiste en conservar la capacidad de construir aquello con lo que esa planta produce.

China cambia de posición

Pinto conoce además una contradicción que atraviesa buena parte de la industria europea. China ha sido durante años uno de los grandes mercados para la máquina-herramienta occidental. Ahora también fabrica equipos con prestaciones crecientes y precios muy agresivos.

Desde AFM, Pinto habla abiertamente de ese cambio. Considera que China ha dejado de ocupar únicamente la posición de cliente para convertirse en competidor tecnológico directo, obligando a la industria europea a revisar productividad, inversión y velocidad de innovación.

Grupo Correa vive esa relación desde dentro. Lleva dos décadas participando en Correa Kunming y este año ha pasado a controlar el 55% de la sociedad china, después de adquirir diez puntos porcentuales adicionales. La filial ha comenzado además a integrarse íntegramente en las cuentas del grupo.

No hay una respuesta sencilla en esa geografía industrial. China es mercado, lugar de producción, socio y competidor al mismo tiempo.

Mientras tanto, Europa pierde peso global. CECIMO estima que la producción europea de máquina-herramienta cayó un 6,6% en 2025 y que su cuota mundial descendió hasta aproximadamente el 30,8%. Ese es probablemente el problema más amplio que Pinto recibe al asumir AFM.

Qué habrá que seguir

Grupo Correa entra en la última parte de 2026 con una cartera récord, más exposición a China y una demanda que se desplaza hacia proyectos de elevada complejidad en aeronáutica, defensa y nuevos sectores como semiconductores.

AFM afronta otra cuestión: conseguir que esa fortaleza exportadora conviva con una industria española que también renueve sus propios equipos. Pinto advierte de que muchas pymes manufactureras necesitan modernizar maquinaria y automatizar procesos para recuperar productividad, mientras resulta cada vez más difícil encontrar determinados perfiles de mecanizado.

Y queda la transformación de la propia máquina. La próxima generación tendrá que combinar la mecánica de precisión que ha definido históricamente al sector con automatización, software, sensórica y una inteligencia artificial capaz de intervenir cada vez más sobre el proceso físico.

Pinto llegó a la presidencia de AFM después de haber pasado por mecanizado, montaje, producción y dirección dentro de una empresa que lleva casi ochenta años fabricando fresadoras. Ahora le toca representar una industria que suele aparecer muy poco cuando Europa habla de recuperar capacidad productiva. Hasta que alguien intenta fabricar algo y descubre que primero necesita la máquina.

Cómo se ha hecho esta noticia: la elección del tema y el criterio de interés son de la redacción de Conecta. La investigación y el enfoque, también. La redacción del borrador se apoya parcialmente en IA generativa. La revisión, la validación de los datos y la decisión de publicar vuelven a ser humanas. La responsabilidad editorial es nuestra, de Conecta.