Macarena Gutiérrez y el cobre que vuelve por otra puerta

Macarena Gutiérrez - CEO Atlantic Copper
La primera mujer al frente de Atlantic Copper encara la puesta en marcha de CirCular, una inversión de 550 millones de euros que permitirá recuperar en Huelva cobre y otros metales de residuos electrónicos. Después de casi tres décadas dentro de la compañía, Gutiérrez dirige ahora su tránsito hacia una metalurgia más circular y diversificada.

El 14 de septiembre es una fecha marcada en el calendario industrial de Huelva.

Atlantic Copper prevé inaugurar CirCular, la instalación con la que su complejo metalúrgico empezará a recibir una materia prima diferente de la que ha alimentado históricamente sus hornos. En lugar de proceder únicamente de concentrados extraídos de minas, parte de los metales llegarán contenidos en fracciones previamente tratadas de teléfonos, ordenadores, tabletas y otros aparatos electrónicos que han terminado su vida útil.

El proyecto llega además mientras la metalurgia europea intenta resolver varias transformaciones al mismo tiempo: avanzar en su descarbonización, reducir la dependencia exterior de determinadas materias primas y recuperar dentro del continente una mayor cantidad de los metales que ya están en circulación.

Para Macarena Gutiérrez, la fecha llega apenas año y medio después de asumir la dirección de Atlantic Copper, pero tras casi tres décadas dentro de la empresa.

CirCular tampoco nació con su nombramiento. El proyecto comenzó a tramitarse años antes, fue declarado inversión empresarial de interés estratégico para Andalucía en 2021 y avanzó durante la última etapa de Javier Targhetta al frente de la compañía. A Gutiérrez le corresponde una fase distinta: ponerlo a trabajar y convertir una inversión que finalmente ha alcanzado los 550 millones de euros en una nueva línea de negocio industrial.

Es una responsabilidad que encaja bastante bien con su trayectoria. Gutiérrez nunca ha construido su carrera alrededor de una ruptura súbita. Ha ido conociendo Atlantic Copper departamento a departamento hasta acabar dirigiéndola justo cuando la empresa intenta cambiar parte de la materia que entra por su puerta.

Veintiocho años mirando la misma fábrica

Macarena Gutiérrez comenzó su carrera en Deloitte en 1993. Cuatro años después se incorporó a Atlantic Copper como jefa de Control Financiero. En 2001 asumió Planificación y Control; en 2005 pasó a dirigir el área económico-financiera y en junio de 2022 fue nombrada directora general.

El 1 de abril de 2025 tomó el relevo de Javier Targhetta como consejera delegada y se convirtió en la primera mujer en dirigir Atlantic Copper. Targhetta, que había permanecido 35 años al frente, pasó a presidir el consejo de administración.

Su puerta de entrada fue financiera, no metalúrgica. Eso no le ha impedido pasar buena parte de su vida profesional dentro de una de las mayores instalaciones industriales de Andalucía y acabar gestionando una compañía que en 2025 facturó 2.807 millones de euros, exportó 1.560 millones y produjo unas 250.000 toneladas de cátodos de cobre de alta pureza.

Ese recorrido ofrece una perspectiva particular sobre CirCular. Para Atlantic Copper, reciclar metales no constituye un negocio separado colocado junto a la fundición tradicional. La instalación se integra en el proceso existente.

Y eso permite que una planta levantada para transformar concentrados procedentes de minas empiece a incorporar metales que ya estuvieron antes en circulación.

Lo que queda después de tirar un móvil

CirCular está diseñado inicialmente para tratar alrededor de 60.000 toneladas anuales de material procedente del tratamiento de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, los conocidos RAEE.

No llegarán teléfonos enteros directamente al horno. Los gestores autorizados desmontan y procesan previamente esos residuos y Atlantic Copper recibe fracciones metálicas con contenido en cobre y otros elementos valiosos. La instalación permitirá recuperar cobre, oro, plata, platino, paladio, estaño, níquel y zinc.

El proceso se articula en dos grandes áreas. Una recibe, caracteriza y prepara el material; la otra incorpora un horno de fundición secundaria cuyos productos intermedios podrán integrarse posteriormente en el circuito metalúrgico que Atlantic Copper ya opera en Huelva.

La instalación se encuentra ya en fase de pruebas. En julio, la compañía había iniciado el commissioning del área de recepción y tratamiento de materiales y preparaba las siguientes etapas de puesta en marcha, incluido el horno. La inversión, que fue creciendo a medida que evolucionaba el proyecto, se sitúa actualmente en 550 millones de euros, financiados por Freeport-McMoRan, propietario de Atlantic Copper.

La diferencia con otras iniciativas de economía circular está en la escala y en el lugar donde termina el residuo. Atlantic Copper no pretende fabricar un producto reciclado de consumo. Quiere introducir esos materiales dentro de una operación metalúrgica capaz de separar y refinar metales con especificaciones industriales.

El móvil viejo interesa bastante menos como objeto que como pequeña concentración de recursos que Europa necesita volver a capturar.

Una fundición entra en la política industrial europea

Ese cambio ha ganado una dimensión que va más allá de Huelva.

En marzo de 2025, la Comisión Europea incluyó CirCular entre los proyectos estratégicos seleccionados bajo la Critical Raw Materials Act. En la documentación comunitaria figura como proyecto español de reciclaje destinado a contribuir al suministro de cobre, níquel y metales del grupo del platino.

La decisión encaja con una preocupación creciente en Bruselas. La UE quiere que en 2030 su capacidad de reciclaje pueda cubrir al menos el 25% de su consumo anual de materias primas estratégicas, junto con objetivos del 10% para extracción y el 40% para procesamiento dentro de Europa.

Y en mayo de este mismo año la Comisión dio otra señal significativa: incluyó expresamente equipos eléctricos y electrónicos, placas de circuito impreso, cables, discos duros y otras fracciones entre los flujos de residuos con potencial relevante para recuperar materias primas críticas.

CirCular llega, por tanto, en un momento en el que un residuo electrónico está dejando de verse únicamente como un problema ambiental. También empieza a formar parte de la seguridad de suministro.

Atlantic Copper quiere aprovechar esa posición para ir más lejos. Dentro de las actuaciones planteadas en torno a su reconocimiento como proyecto estratégico aparecen una futura ampliación de la capacidad de tratamiento desde 60.000 hasta 80.000 toneladas anuales, producción de sulfato de níquel de calidad batería, una ampliación de la refinería electrolítica y una planta de metales preciosos. Son desarrollos previstos, no capacidades actualmente operativas, pero muestran hacia dónde pretende evolucionar la compañía.

La fundición de cobre empieza así a ensayar una identidad más amplia: metalurgia multimetal, materias primas secundarias y reciclaje avanzado dentro del mismo complejo.

Continuidad sin quedarse quieto

Gutiérrez ha repetido durante su primer año al frente de Atlantic Copper una palabra menos vistosa que innovación: competitividad.

Su posición es que sostenibilidad, digitalización o circularidad tienen que convivir con el coste energético, el acceso a materias primas y la capacidad de competir desde Europa. En mayo, ante la Asociación Española de Directivos, situó precisamente la velocidad de ejecución, la regulación, la energía y la autonomía estratégica entre las cuestiones que condicionan hoy las decisiones industriales.

Es una aproximación coherente con alguien que pasó años mirando la empresa desde sus finanzas antes de dirigirla.

CirCular tendrá valor ambiental si consigue recuperar materiales que de otro modo exigirían nueva extracción. Tendrá valor estratégico si reduce parte de la exposición europea a suministros externos. Pero Atlantic Copper tendrá que conseguir también que funcione como industria: asegurar materia prima suficiente, operar el nuevo proceso con estabilidad y obtener metales capaces de volver al mercado en condiciones competitivas.

Para una instalación metalúrgica, la circularidad termina pasando igualmente por toneladas, costes y clientes.

Qué habrá que seguir

El primer examen está muy cerca. La inauguración prevista para el 14 de septiembre permitirá mostrar CirCular, pero será la evolución posterior de la puesta en marcha la que indique cuándo alcanza una operación estable y qué volumen real consigue tratar.

Después habrá que observar el abastecimiento. Las 60.000 toneladas anuales previstas requieren una cadena capaz de recoger, pretratar y suministrar suficiente material electrónico. La propia expansión futura hacia 80.000 toneladas aumentaría esa necesidad.

También estará la siguiente etapa industrial: sulfato de níquel, metales preciosos y ampliación de capacidad de refino. Si esos proyectos avanzan, Atlantic Copper irá alejándose de una definición construida únicamente alrededor del cobre primario.

Macarena Gutiérrez llegó a la dirección después de 28 años dentro de la misma compañía. Pocas veces un relevo tan continuista coincide con una transformación tan visible de aquello que una fábrica considera materia prima.

Durante décadas, Atlantic Copper ha mirado principalmente hacia las minas para alimentar Huelva. A partir de CirCular tendrá que mirar también hacia todo aquello que la sociedad ya utilizó una vez.

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