LA OPINIÓN DE BARAGAÑO

Las empresas que sobreviven son las que mejor se adaptan al cambio.

Las empresas que sobreviven no son las más grandes, ni las más fuertes, ni las que más recursos tengan, y las que sus líderes sean los más inteligentes, sino las que mejor se adaptan al cambio.

Vienen tiempos de gran incertidumbre para las empresas, con una crisis súbita y de consecuencias inesperadas, por lo que a las empresas pequeñas, especialmente las micro-pymes que son la mayoría, empresas muy jóvenes y start-ups les vienen por delante unos tiempos de economía y gestión de guerrilla para salvar las cuentas, adaptarse al cambio y evitar el cierre.

Lo primero que se debe hacer es hablar mucho con el equipo. La micro-pyme es como una pequeña familia, deben estar al corriente de la situación, de la nueva problemática, deben ser partícipes y colaborar en buscar una solución.

Posiblemente, parte o todo el Equipo se tenga que coger vacaciones, irse al expediente temporal de regulación de empleo o ser despedido, y toca ser transparentes en la situación, analizando día a día cómo se van produciendo los acontecimientos.

Lo siguiente es analizar cómo está afectando la situación a nuestra empresa. Hay mercados terriblemente afectados como la hostelería, la restauración, los eventos, el turismo o el entretenimiento presencial; pero otros se han visto beneficiados como la formación online o el agroalimentario.

Otros sectores, como es el caso de la industria manufacturera, se ha visto afectada parcialmente, es decir, en muchos casos no se han visto obligados a cerrar pero les ha bajado notablemente la entrada de nuevos pedidos, así como sufren en sus cadenas de suministro el efecto del cierre de empresas y la escasez de recursos.

Para las empresas que más duramente han sido afectadas y están cerradas por fuerza mayor, la primera medida menos lesiva para los empleados es gastar todas las vacaciones del año y acumular una bolsa de horas deudoras, para recuperar el resto del año o sucesivos años, siempre que la empresa tenga liquidez suficiente para aguantar.

La siguiente medida, que deberán tomar esas empresas, es el impopular ERTE o expediente temporal de regulación de empleo, hasta que la actividad se recupere y el personal se pueda ir incorporando a sus puestos de trabajo de manera gradual, según se recupere la actividad.

La actividad no se recuperará de forma inmediata de la noche a la mañana, sino que será de forma gradual y progresiva, y se esa manera se reincorporarán la plantilla gradualmente.

Otra medida que se debe tomar es reducir los gastos variables. Si cierras por fuerza mayor estas semanas, debes cancelar provisionalmente seguros, limpieza y otros servicios presenciales. Toca hacer una revisión de los gastos generales para revisar y apretarse el cinturón en algunos gastos generales.

Las empresas que sobreviven son las que mejor se adaptan al cambio

No deberías reducir inversiones que no tengan riesgo, especialmente las de incorporación de tecnología digital y productividad. Es precisamente estos momentos de menos actividad, en el que el día a día permite ir un poco más holgado, cuando hay que reflexionar y desarrollar un plan de digitalización, y transformación digital de la empresa, ya que es la mejor manera de adaptarte al cambio, haciéndote digital. Las inversiones arriesgadas, deberán esperar.

Hay que tener mucho cuidado con los vencimientos de los créditos, prever tesorería para pagar las cuotas de la Seguridad Social, los salarios, alquileres y financieras.

Hay que negociar con clientes y proveedores nuevas formas de pago. Con los proveedores toca alargar los plazos de pago y acortar las de cobro con los clientes.

Es también el momento, de realizar operaciones creativas. Se puede recurrir al intercambio de servicios con clientes y proveedores para evitar el pago de facturas.

Las noticias que transmite el Ejecutivo es que van a dar facilidades para que las entidades bancarias puedan ayudar a las empresas a la refinanciación de deudas y la flexibilización de los periodos de pago. Puede que sea cierto, pero debes tener en cuenta que puede que no lo sea, y hacer previsión de tesorería para cuadrar la caja.

Es el momento de las nuevas oportunidades, del desarrollo y evolución del negocio hacia la nueva situación. Las empresas que sobreviven no son las más grandes, ni las más fuertes, ni las que más recursos tengan, y las que sus líderes sean los más inteligentes, sino las que mejor se adaptan al cambio.