Los parques científicos y tecnológicos españoles baten récord de facturación con 38.600 millones y casi 190.000 empleos
Las empresas instaladas en los 53 parques socios de APTE cerraron 2025 con un crecimiento del 22% en facturación, un 12,8% más de empleo y un 10% más de inversión en I+D, hasta los 2.333 millones de euros. El número de nuevas empresas instaladas creció un 121%.
Los parques científicos y tecnológicos españoles no son una abstracción institucional. Son los espacios físicos donde se concentra buena parte de la innovación real del país: las startups que crecen junto a centros de investigación, las empresas tecnológicas que comparten campus con universidades, los laboratorios donde la I+D se convierte en producto. Y en 2025, esos espacios han batido todos sus registros.
Las empresas y entidades instaladas en los 53 parques socios de APTE (Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España) cerraron el ejercicio con una facturación conjunta de 38.597 millones de euros, un crecimiento superior al 22% respecto a 2024. No es una cifra residual: equivale a más del 2,5% del PIB español y sitúa a estos ecosistemas como un motor económico de primer orden que rara vez recibe la atención mediática que merecen.
Más empresas, más empleo, más I+D
El crecimiento no se limita a la facturación. Los parques albergaban a finales de 2025 un total de 6.282 empresas y entidades, casi un 5% más que el año anterior. El empleo directo ascendió a 189.969 profesionales, con un incremento del 12,8%, de los cuales 45.092 personas se dedican a actividades de I+D, un 7% más que en 2024.
La inversión en investigación y desarrollo alcanzó los 2.333 millones de euros, un 10% más que en el ejercicio anterior. Un dato que refleja que las empresas instaladas en estos entornos no solo facturan más, sino que destinan una proporción creciente de sus recursos a innovar. En un contexto donde España sigue por debajo de la media europea en inversión en I+D respecto al PIB, los parques tecnológicos están actuando como concentradores de esfuerzo innovador.
La actividad de propiedad intelectual confirma esa tendencia: 597 patentes concedidas (+11%) y 502 solicitadas (+9%) durante 2025. No son cifras de laboratorio: son indicadores de que la investigación que se hace en estos parques está llegando al mercado.
Un imán para empresas: 1.818 nuevas incorporaciones
Quizás el dato más llamativo del balance sea el de la captación de nuevas empresas. Durante 2025, los parques registraron 1.818 nuevas empresas, entre las constituidas dentro de los propios parques y las que se instalaron procedentes de fuera. La cifra representa un crecimiento del 121% respecto a 2024, un salto que refleja tanto el atractivo de estos ecosistemas como la madurez de los servicios de incubación y aceleración que ofrecen.
De esas 1.818 nuevas empresas, 329 fueron constituidas en los propios parques (+46%) y 1.489 se instalaron procedentes de otros emplazamientos (+149%). Además, los parques acogieron 1.071 empresas en incubación, un 31% más que el año anterior, y 480 empresas de capital extranjero, un 22% más. El ecosistema no solo crece hacia dentro: atrae desde fuera.
Diversidad sectorial como fortaleza
La composición sectorial de los parques refleja una diversificación que los hace resilientes frente a crisis sectoriales. Información, informática y telecomunicaciones lideran con el 23,6% de la actividad, seguidos por ingeniería, consultoría y asesoría (18,9%) y medicina y salud (8,3%). Les siguen agroalimentación y biotecnología (6,1%), sector industrial (5,4%), energía y medio ambiente (5,1%) y centros tecnológicos e I+D (4,5%).
Esa diversidad es una de las claves que explican por qué los parques han mantenido una trayectoria de crecimiento sostenido: no dependen de un solo sector ni de un solo ciclo tecnológico. Cuando un vertical se enfría, otros compensan.
Nuevo Comité Ejecutivo con representación de diez comunidades autónomas
La presentación del balance coincidió con la segunda Asamblea General de APTE, celebrada en el Parque Tecnológico Walqa de Huesca, donde se renovó el Comité Ejecutivo de la asociación. Felipe Romera continuará como presidente al frente de un comité de 15 miembros procedentes de 10 comunidades autónomas, lo que refuerza la vocación territorial de la asociación.
Entre los nuevos integrantes figuran Carlos Ortas, director gerente del Parque Tecnológico de Walqa; Miren Bilbao, gerente del Parque Tecnológico de Euskadi – Araba; y José Luis Vega, responsable de Promoción del Parque Científico Tecnológico Avilés Isla de la Innovación. La incorporación de Vega al Comité Ejecutivo sitúa al parque avilesino —un ecosistema que ha conjugado reindustrialización, innovación y sostenibilidad como pocos en España— en el núcleo de decisiones de la red nacional de parques tecnológicos.
Tres prioridades para 2026 y una red que se internacionaliza
La carta del presidente Romera en el Directorio APTE 2026 —presentado también durante la Asamblea y ya disponible para descarga— fija tres objetivos prioritarios para este año: reforzar las capacidades de transferencia, experimentación e infraestructuras de I+D en los parques, impulsando líneas de apoyo para su actualización y renovación; potenciar el emprendimiento tecnológico consolidando programas como APTenisa y APTE Top 100 Startups como instrumentos clave para identificar y proyectar empresas innovadoras de alto potencial; e impulsar el talento, la internacionalización y la visibilidad del impacto de los parques, reforzando la participación en proyectos europeos y redes internacionales.
En esa línea de internacionalización, 2025 dejó un hito significativo: la firma de un acuerdo de colaboración con Dhahran Techno Valley, que abre nuevas vías de conexión con el ecosistema de innovación saudí, y la misión internacional a Linköping (Suecia). En el plano nacional, la incorporación del Parque Científico Tecnológico de La Rioja (TECHRIOJA) amplía la red a 53 parques socios con presencia en prácticamente todo el territorio español.
El mapa que no se ve
Los parques científicos y tecnológicos son probablemente la infraestructura de innovación más importante de España y, al mismo tiempo, la menos visible para el público general. Casi 190.000 profesionales, más de 6.000 empresas, 38.600 millones de facturación y 2.300 millones invertidos en I+D configuran un ecosistema que opera como columna vertebral silenciosa de la competitividad tecnológica española. Que en 2025 hayan batido récords en prácticamente todos los indicadores no es una casualidad: es el resultado de décadas de inversión pública y privada en espacios donde la proximidad entre empresa, universidad y centro tecnológico genera un valor que los polígonos industriales convencionales no pueden replicar.