Robótica e IA

La IA abandona las pantallas: el 79% de las empresas ya trabaja con robots que perciben, razonan y actúan en el mundo físico

  • Los robots humanoides han caído de 3 millones a 100.000 dólares de coste en una década, la inversión en robótica alcanzó los 40.700 millones en 2025 y los modelos de mundo atrajeron cinco veces más capital que el año anterior. La ventana para posicionarse se está cerrando.
  • Un informe del Capgemini Research Institute basado en 1.678 directivos de 15 industrias revela que la Physical AI —la inteligencia artificial aplicada a la robótica física— ha dejado de ser una promesa para convertirse en una prioridad estratégica: el 65% de las organizaciones espera operar a escala en cinco años y el 67% la considera un game-changer para su sector.
photo_camera La Physical AI —la inteligencia artificial aplicada a la robótica física— ha dejado de ser una promesa para convertirse en una prioridad estratégica

Durante la última década, cuando se hablaba de inteligencia artificial se hablaba de información: modelos que leían textos, generaban imágenes, respondían preguntas, analizaban datos. Potente, sin duda. Pero confinado a las pantallas. La próxima década va a ser diferente. La IA está saliendo al mundo físico, entrando en los cuerpos de los robots, y empezando a hacer algo que la automatización tradicional nunca pudo: percibir el entorno, razonar sobre él y actuar de forma autónoma en situaciones que nadie había programado con antelación.

Eso es, en esencia, lo que el sector llama Physical AI. Y según un informe publicado por el Capgemini Research Institute —basado en una encuesta a 1.678 altos directivos de 15 industrias en todo el mundo y entrevistas con expertos de NVIDIA, MIT, FedEx y otras organizaciones de referencia— no es una tendencia emergente. Es una transformación que ya está ocurriendo.

"La última década de la IA fue sobre información. La próxima década será sobre acción", resume Rebecca Yeung, asesora estratégica en Dexterity y ex vicepresidenta corporativa de FedEx para ciencia de operaciones y tecnología avanzada.

Del robot programado al robot que aprende

La diferencia entre la automatización tradicional y la Physical AI no es de grado, es de naturaleza. Un robot industrial clásico ejecuta instrucciones precisas en entornos controlados: hace siempre lo mismo, de la misma forma, con los mismos objetos. Funciona bien en líneas de producción estables. Falla en cuanto algo cambia.

La Physical AI permite a los robots generalizar: aprender de la experiencia, adaptarse a situaciones nuevas y operar en entornos desordenados y dinámicos que antes eran territorio exclusivamente humano. Los modelos fundacionales multimodales —la misma arquitectura que impulsa los grandes modelos de lenguaje— están redefiniendo la inteligencia robótica, permitiendo que un único modelo entrene a múltiples robots para múltiples tareas sin necesidad de reprogramar cada caso desde cero.

Los ejemplos ya son reales. FedEx está pilotando robots "superhumanoides" para la carga de camiones, una de las tareas logísticas más complejas por la variabilidad de paquetes. Foxconn trabaja con Intrinsic —filial de Alphabet— para construir la fábrica inteligente del futuro. ENGIE ha usado robots autónomos para instalar casi 500.000 paneles solares en una planta de 250 MW en Australia. La Physical AI ya está en producción, no solo en laboratorios.

Los números que explican la urgencia

El informe de Capgemini dibuja un mercado en aceleración que resulta difícil de ignorar desde una perspectiva estratégica. El 79% de las organizaciones encuestadas ya está trabajando con Physical AI en alguna forma: el 31% en fase exploratoria, el 20% en pilotos y el 27% ya desplegando o escalando soluciones. El 65% espera llegar a escala en cinco años.

Los motores de esa adopción no son tecnológicos, sino estructurales. El 74% de los directivos cita la escasez de mano de obra como principal catalizador, y el 69% apunta a la escalada de costes laborales. En Europa, la proporción de mayores de 65 años respecto a la población en edad de trabajar pasará del 28 al 43 por cada 100 personas de aquí a 2050, con una reducción prevista de 35 millones de personas en la franja laboral central de 25 a 54 años. La robótica avanzada no es una opción de eficiencia, es una respuesta a una crisis demográfica que ya está llegando.

El capital lo sabe. La inversión en robótica alcanzó 40.700 millones de dólares en 2025, representando el 9% del total de financiación de venture capital a nivel mundial. Los modelos de mundo —sistemas de IA que simulan entornos físicos para entrenar robots— atrajeron 6.900 millones de dólares, frente a los 1.400 millones del año anterior. Entre los proyectos más financiados figuran iniciativas lideradas por pioneras de la IA como Fei-Fei Li (World Labs, más de 1.000 millones recaudados) o Yann LeCun (AMI Labs, también con más de 1.000 millones).

Los humanoides: promesa real, pero horizonte largo

Ningún debate sobre Physical AI está completo sin hablar de los robots humanoides. Y el informe de Capgemini es honesto al respecto: dos de cada tres directivos creen que los humanoides transformarán su industria, atraídos por su capacidad de operar en entornos diseñados para humanos, su utilidad multipropósito y su compatibilidad con herramientas e interfaces existentes.

Pero la misma encuesta advierte contra el exceso de optimismo a corto plazo. La fiabilidad técnica, la destreza manual en tareas finas, la seguridad en entornos no controlados y la viabilidad económica siguen siendo barreras reales. Los costes de producción de humanoides han caído de forma dramática —de unos 3 millones de dólares hace una década a alrededor de 100.000 dólares en los modelos actuales, una reducción de 30 veces—, pero la ecuación de retorno sobre la inversión todavía no está resuelta para la mayoría de aplicaciones.

El valor a corto plazo, coinciden los expertos, vendrá de robots industriales de propósito específico —brazos, robots móviles autónomos, cobots— antes que de humanoides de uso general. Deepu Talla, VP y Director General de Robótica e IA en el borde de NVIDIA, lo resume bien: "Manufacturing y logística representan tanto la mayor necesidad a corto plazo como las oportunidades más resolubles hoy. Muchas tareas dependen de locomoción y navegación que ya son suficientemente buenas."

El reto para la industria europea

El informe identifica a Japón, Corea del Sur, China y Estados Unidos como los países con mayor nivel de priorización de la Physical AI a escala nacional. Europa aparece en el mapa —el 64% de los directivos europeos la considera un game-changer— pero con una velocidad de adopción más cautelosa, parcialmente explicada por marcos regulatorios más exigentes y culturas organizativas más conservadoras ante el riesgo.

Para la industria española, cuyo tejido productivo está dominado por pymes con menor capacidad de inversión en tecnología avanzada, el reto es doble: no quedarse atrás en la adopción de herramientas que ya están disponibles y, al mismo tiempo, construir capacidades propias en una cadena de valor robótica que hoy está fuertemente concentrada en Asia y Estados Unidos.

La Physical AI no va a esperar a que el debate regulatorio europeo se resuelva ni a que los presupuestos de digitalización se amplíen. Como advierte el propio informe, la ventana para posicionarse en una tecnología que redefinirá la competitividad industrial está abierta. Pero no indefinidamente.