Mirados por separado, los cinco anuncios que EM&E Group ha hecho públicos en los últimos meses pueden leerse como ejercicios habituales de una empresa industrial: una planta nueva, una alianza con compañías locales, un acuerdo internacional. Mirados en conjunto, dibujan algo muy distinto: un plan industrial coordinado, ejecutado a velocidad sostenida y orientado a posicionar a la compañía como uno de los grandes actores españoles de la industria de defensa en un momento en el que el sector vive su mayor expansión de las últimas décadas.
El último de esos movimientos llegó esta semana. La compañía controlada por los hermanos Javier y Ángel Escribano ha anunciado una inversión de 50 millones de euros en Alovera (Guadalajara) para construir su mayor nave productiva hasta la fecha: 42.000 metros cuadrados en el polígono industrial Los Picones que entrarán en funcionamiento este verano y generarán 300 nuevos puestos de trabajo. Pero esa planta no es un anuncio aislado: es la pieza más reciente de una secuencia que merece ser leída en su conjunto.
Cinco palancas, un plan coordinado
1. La planta de Alovera (Guadalajara): 50 millones, 42.000 metros cuadrados, 300 empleos. Será la mayor nave productiva del grupo y se enfocará en producción industrial pesada. Una pieza dimensionada para responder a los volúmenes de los grandes contratos de defensa que el grupo tiene firmados y por firmar.
2. La fábrica de tecnología fotónica de Paterna (Valencia): 25 millones, 2.000 metros cuadrados, 100 empleos. Anunciada a principios de año, esta instalación alojará la división industrial de DAS Photonics, la empresa valenciana adquirida por el grupo en 2024 e integrada en su filial EM&E Electronics. Su objetivo es fabricar semiconductores fotónicos discretos —componentes que generan, manipulan, transmiten o detectan luz para procesamiento de información, energía o comunicaciones seguras—, una tecnología que actualmente no se produce en España y que es crítica para los sectores de espacio, seguridad, defensa y aeronáutica. Una jugada de soberanía tecnológica clara: reducir la dependencia externa en un componente que las cadenas globales tienen concentrado en muy pocos países.
3. La alianza con nueve empresas españolas para la artillería autopropulsada. EM&E Group ha firmado Memorandos de Entendimiento con Aicox, Alpe, Arquimea, Dicor, GMV, Nabla, Piedrafita, Umec y Veiru para desarrollar los nuevos sistemas de artillería autopropulsada (ATP) del Ejército de Tierra. La operación se enmarca en los programas de adquisición de 86 obuses sobre ruedas y 128 sobre cadenas que el Ministerio de Defensa formalizó a finales de 2025 a sendas UTEs formadas por Indra y EM&E Group, por un valor superior a los 6.700 millones de euros. El objetivo declarado de las alianzas: blindar una solución con base tecnológica e industrial íntegramente nacional, desde el diseño hasta el sostenimiento.
4. La entrada en el mercado belga con Indra Group e Intersoft. EM&E Group ha sellado una alianza con Indra Group y la belga Intersoft para ofrecer capacidades C-UAS (Counter-Unmanned Aircraft Systems, sistemas contra drones) al mercado de Bélgica. Una operación que tiene tres lecturas simultáneas: posiciona al grupo en uno de los nichos de defensa con mayor crecimiento en Europa tras la guerra de Ucrania, le abre acceso al mercado belga (sede de la OTAN) y profundiza la cooperación industrial con Indra.
5. El encuentro de Barcelona y el compromiso con Cataluña: 38,5 millones de inversión. Bajo el lema "Nuevos programas de Defensa. Una palanca de impulso para la industria", EM&E reunió a más de 80 empresas industriales y startups catalanas en Barcelona para presentar su plan de crecimiento en la región: un compromiso de inversión superior a 38,5 millones de euros para 2026. La compañía cuenta ya con una oficina técnica en Barcelona dedicada al desarrollo de software e inteligencia artificial, ha pasado de comprar 17 millones a proveedores catalanes en 2024 a más de 23 millones en 2025, y ha entrado en el accionariado de la catalana Ideaded con un 5,8% de participación.
Una geografía industrial deliberada
Si el ritmo de los anuncios es llamativo, el mapa que dibujan lo es aún más. EM&E Group está consolidando una red industrial distribuida que abarca Madrid (sede central en Alcalá de Henares, plantas en Pinto y El Viso), Castilla-La Mancha (Alovera), Andalucía (Córdoba, Linares y Bedmar en Jaén), Aragón (Binéfar, Huesca), Asturias (centro de I+D en Avilés), Cataluña (oficina técnica en Barcelona), Comunidad Valenciana (Paterna) y Cádiz (oficina técnica en El Puerto de Santa María).
No es expansión por inercia. Es un plan de diversificación geográfica y especialización funcional: cada localización responde a una capacidad concreta —producción pesada en Guadalajara, fotónica en Paterna, software e IA en Barcelona, electrónica embarcada en Bedmar— y se conecta con el ecosistema industrial local. Una arquitectura que, además de generar empleo regional, blinda al grupo frente a interrupciones territoriales o concentraciones de riesgo.
El elefante en la sala: la operación con Indra
Cualquier análisis honesto de los movimientos recientes de EM&E Group tiene que mencionar el contexto que los enmarca: las negociaciones en curso entre la SEPI y la familia Escribano para que Indra Group tome el control del grupo familiar. Una operación que tiene una lógica industrial evidente —Ángel Escribano, hermano del presidente de EM&E, es el actual presidente no ejecutivo de Indra— y que, si llega a buen puerto, convertiría al grupo en pieza nuclear de la consolidación de la industria española de defensa.
Vistas desde ese ángulo, las cinco palancas adquieren otro relieve. La planta de Alovera, la fábrica de Paterna, las alianzas industriales y la entrada en Bélgica no son solo movimientos para crecer: son piezas que aumentan el valor industrial, tecnológico y geográfico del grupo en pleno proceso de negociación. EM&E está colocándose. Y lo está haciendo con un ritmo que pocas empresas industriales españolas pueden igualar hoy.
El telón de fondo: España, defensa y autonomía estratégica
Los movimientos de EM&E Group ocurren en un contexto sectorial que merece tenerse presente. España ha comprometido alcanzar el 2% del PIB en gasto de defensa, el sector vive su mayor ciclo de inversión en décadas, y la prioridad declarada de la política industrial española y europea es construir autonomía estratégica en tecnologías críticas: defensa, ciberseguridad, fotónica, semiconductores, sistemas no tripulados.
EM&E Group está ejecutando, en cada uno de sus anuncios recientes, exactamente esa agenda. Producir en España lo que antes se importaba. Generar ecosistemas industriales locales. Reducir dependencias externas. Y, en paralelo, exportar capacidades a mercados aliados como Bélgica.
Para una compañía industrial que hace pocos años era percibida principalmente como un proveedor especializado del Ministerio de Defensa, el cambio de escala y de ambición es notable. Y los próximos meses dirán si el plan que ahora se dibuja en cinco palancas se consolida también en una operación corporativa que cambiaría el mapa industrial español.