Industria espacial

PLD Space suma otros 108 millones y eleva su serie C a 288, con Mitsubishi Electric de nuevo al frente

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La ampliación eleva a 488 millones de euros la financiación acumulada por la compañía de Elche desde su fundación en 2011. Vuelven a coinvertir Mitsubishi Electric —líder de la ronda inicial y cliente estratégico de MIURA 5— y la pública Cofides, y entran como nuevos inversores Endeavor Catalyst y el Spain Oman Private Equity Fund, gestionado por MCH Private Equity.

Hace unos días, PLD Space aseguraba el respaldo institucional europeo. Hoy ha cerrado el privado.

La compañía de Elche ha ampliado su ronda serie C —iniciada en marzo de 2026 con 180 millones— con una inyección adicional de 108 millones de euros, elevando el total de la ronda a 288 millones y la financiación acumulada desde su fundación a 488 millones. El nuevo capital se destinará a impulsar la industrialización de MIURA 5, aumentar la capacidad de producción y ensayos, desarrollar las infraestructuras de lanzamiento y avanzar hacia el inicio de las operaciones comerciales.

La ampliación vuelve a estar liderada por Mitsubishi Electric Corporation, que ya encabezó la ronda inicial con 50 millones y que además se comprometió como cliente estratégico de MIURA 5. Repite también Cofides, la sociedad pública española de gestión de fondos. Y entran dos nombres nuevos: Endeavor Catalyst, el fondo global de la red Endeavor, y el Spain Oman Private Equity Fund (SOPEF), vehículo gestionado por MCH Private Equity. Banco Santander ha actuado como asesor financiero y Deloitte ha prestado asesoramiento en la operación.

Dos fuentes de dinero en una semana

La secuencia importa más que cada cifra por separado.

El pasado 27 de agosto, la Agencia Espacial Europea firmó con PLD Space un contrato de 158,9 millones dentro del European Launcher Challenge, como contamos entonces. Aquel dinero no llega de golpe: se desbloquea conforme se alcanzan hitos evaluados por la agencia, y el programa condiciona el acceso pleno a demostrar capacidad orbital antes de 2028.

Los 108 millones de ahora son de naturaleza distinta. Es capital privado —con participación pública a través de Cofides— disponible para ejecutar el plan industrial. Uno financia el compromiso; el otro, la fábrica.

Sumadas, ambas operaciones aportan cerca de 267 millones de euros en seis días, lo que sitúa a PLD en una posición financiera que ninguna otra compañía española de lanzadores ha tenido nunca. Y explica también por qué el foco de la empresa se ha desplazado del desarrollo del vehículo a la capacidad de fabricarlo en serie: su objetivo declarado es alcanzar 32 unidades de MIURA 5 al año en 2030.

Quién pone el dinero, y de dónde viene

Hay un matiz que merece señalarse sin cargar las tintas. El programa europeo bajo el que PLD recibió los 158,9 millones existe para garantizar un acceso europeo independiente al espacio. La ronda privada que lo complementa está liderada por una compañía japonesa, e incorpora un fondo hispano-omaní y un fondo global con sede en Nueva York.

No es una contradicción: el capital internacional es precisamente lo que permite a una empresa europea escalar a esta velocidad, y Mitsubishi Electric no es solo inversor sino cliente, lo que aporta demanda además de dinero. Pero conviene registrarlo, porque la conversación sobre soberanía tecnológica que atraviesa hoy toda la política industrial europea —de IRIS² a las gigafactorías de IA— tiende a olvidar que la propiedad del capital y la nacionalidad de la tecnología no siempre coinciden.

Un apunte de contexto sobre uno de los entrantes: Endeavor Catalyst participó también, hace pocas semanas, en la ronda de 150 millones de dólares de HappyRobot, la compañía de agentes de inteligencia artificial fundada por tres españoles. Dos de las mayores operaciones del año en compañías tecnológicas con raíz española comparten fondo.

Lo que 488 millones todavía no compran

Y ahí sigue el punto que esta serie viene señalando desde julio.

Cuando analizamos qué le falta a MIURA 5 para pasar de cohete a servicio orbital, la conclusión era que el desafío de PLD ya no es tecnológico en el sentido clásico, sino industrial y operativo: fabricar de forma repetible, lanzar con cadencia y hacerlo a un coste sostenible. El dinero resuelve una parte de eso. Compra máquinas, naves, bancos de ensayo, personal e infraestructura de lanzamiento.

Lo que no compra es el primer vuelo orbital. MIURA 5 despegará desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa, en una configuración diseñada para transportar hasta 540 kilogramos a órbita heliosíncrona, y la compañía ya tiene clientes comprometidos, entre ellos la catalana Sateliot, que ha elegido el lanzador para dos satélites de comunicaciones en 2027.

En una semana, PLD Space ha despejado sus dos incógnitas financieras. Queda la única que no se negocia en una mesa.