Economía digital

España confirma en Santander que albergará una de las tres primeras gigafactorías de IA de la UE

El ministro para la Transformación Digital, Óscar López, anunció en la apertura del 40º Encuentro de la Economía Digital de AMETIC que el proyecto movilizará más de 4.000 millones de euros, y adelantó la resolución inminente de convocatorias de IA por 120 millones para más de 700 proyectos, siete de cada diez impulsados por pymes.
De izquierda a derecha, Manuel Lobeira, CEO de ACORDE; Pablo Pazos, CEO de Barkibu; Nacho Urigüen, CEO de Irontec; Julio Sola, CEO de GPU Solutions; y Asier González, directivo de Banco Santander España y moderador de la sesión, durante la mesa «Retos de la IA en los nuevos modelos de relación y la competitividad empresarial». Foto: AMETIC.
photo_camera De izquierda a derecha, Manuel Lobeira, CEO de ACORDE; Pablo Pazos, CEO de Barkibu; Nacho Urigüen, CEO de Irontec; Julio Sola, CEO de GPU Solutions; y Asier González, directivo de Banco Santander España y moderador de la sesión, durante la mesa «Retos de la IA en los nuevos modelos de relación y la competitividad empresarial». Foto: AMETIC.

Hay una frase que se repitió en Santander con distintas palabras y en boca de gente muy distinta, y que resume bastante bien dónde está la conversación digital española: la tecnología ya no es el problema.

Lo dijo Demetri Rico, de la Generalitat de Catalunya, casi al final de la tarde: "la tecnología ya no debería ser el cuello de botella; lo que cuesta mucho es definir qué es lo que queremos". Y lo habían dicho antes, cada uno a su manera, un integrador, una multinacional del software, un centro tecnológico y una alcaldesa. Si algo dejó la primera jornada del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones —#santander40, organizado por AMETIC con Banco Santander y la UIMP hasta el 2 de septiembre— es que el debate se ha desplazado del qué al quién y al dónde.

El anuncio: una gigafactoría de IA y 4.000 millones

El titular institucional lo puso el ministro Óscar López en la inauguración: "España va a albergar una de las tres primeras gigafactorías de la Unión Europea, un proyecto que va a movilizar más de 4.000 millones de euros y en el que Banco Santander y las principales tecnológicas del país forman parte".

Conviene leer la afirmación con precisión, porque la convocatoria europea sigue abierta: la Comisión, a través de EuroHPC, seleccionará hasta siete gigafactorías y el plazo de presentación se cierra el 12 de noviembre, con adjudicación prevista a comienzos de 2027. Lo que el ministro expresó es confianza en la candidatura española, no una resolución comunitaria. La cifra que dio —más de 4.000 millones— tampoco coincide exactamente con la que maneja el consorcio, que habla de movilizar hasta 5.000 millones, con 719,85 millones de inversión pública autorizada a través de la SETT.

El resto de anuncios llegó con más detalle. La resolución "inminente" de convocatorias de IA por 120 millones de euros para más de 700 proyectos, siete de cada diez impulsados por pymes y repartidos por todas las comunidades autónomas. Setenta y dos proyectos de IA sanitaria con 50 millones de inversión pública. Y la presentación del Atlas de la Inteligencia Artificial, llevado la semana pasada al Consejo de Ministros, que recorre toda la cadena de valor desde las tierras raras hasta las aplicaciones. Según López, la Estrategia de IA ha movilizado 1.500 millones desde 2020, con cerca de 60 cátedras universitarias, 334 investigadores contratados y el modelo abierto ALIA.

Y un aviso regulatorio que conviene retener: el Gobierno ha autorizado la tramitación urgente de un real decreto que regulará los centros de datos en sostenibilidad energética, medioambiental, resiliencia y soberanía digital. "Queremos más capacidad, por supuesto, pero queremos los mejores centros de datos", dijo el ministro. "El desarrollo ordenado no es un freno, sino un sello de distinción". Para un país con varios campus de centros de datos anunciados y compitiendo por potencia eléctrica, esa norma va a importar bastante.

Cerró la jornada institucional María González Veracruz, secretaria de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, con una definición que sintetiza la doctrina oficial: la inteligencia artificial como "infraestructura de país", comparable a la red eléctrica, las carreteras o las telecomunicaciones.

Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, durante la inauguración del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC. Foto: AMETIC.
Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, durante la inauguración del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC. Foto: AMETIC.

El diagnóstico: competitividad perdida y bosque legislativo

El tono lo había marcado antes Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, en la apertura junto a Ignacio Juliá (consejero delegado de Banco Santander España), Gema Igual (alcaldesa de Santander) y Ángel Pelayo González-Torre (rector de la UIMP). "Para mantener el actual estado de bienestar es necesario que mejoremos en competitividad, una competitividad que tanto Europa como España hemos perdido en las últimas décadas".

Hortigüela presentó la Agenda Digital AMETIC 2026-2032, con 218 medidas surgidas de las 21 comisiones de la asociación y tres objetivos alineados con la Brújula Digital Europea: que el 75% de las empresas adopten cloud, IA y big data, que el 90% de las pymes alcancen un nivel básico de madurez digital y duplicar el número de startups y scale-ups de alto potencial. El sector que representa la patronal emplea a más de 840.000 personas, factura más de 146.000 millones y agrupa a 37.000 empresas.

La crítica más frontal la puso Antonio Garamendi, presidente de la CEOE y vicepresidente de BusinessEurope, contra la regulación europea: "la gente se encuentra con un bosque legislativo que ya no sabe ni por dónde viene ni por dónde va, ni puede tener la visión de decir: tengo unas inversiones que puedo hacer de aquí a futuro. Ese es el gran drama del sector digital". Y aportó un dato incómodo para la tesis del mercado único: las empresas españolas invierten más en Estados Unidos —cerca de 100.000 millones de euros— y en Reino Unido —más de 80.000 millones— que en el resto de la Unión Europea. Reivindicó además invertir el orden habitual del sintagma: un modelo "privado-público" en lugar de "público-privado", porque "son las empresas privadas las que tiran para adelante".

La IA: de la bombilla a la cadena de montaje

La parte más útil del día, la que puede aplicarse el lunes en una empresa, vino de las intervenciones sobre adopción real. Y todas apuntaron a lo mismo: el problema no es acceder a la tecnología, sino rediseñar la organización que la usa.

Ana Alonso Muñumer, vicepresidenta senior y directora general de Europa del Este, Mediterráneo, Turquía, Israel y África de Salesforce, lo formuló con la mejor imagen de la jornada: "estamos en la época de las bombillas". Es decir, en el momento en que las fábricas ya tenían electricidad pero solo la usaban para iluminar, sin repensar el proceso productivo; la transformación real llegó cuando Ford reorganizó la producción entera alrededor de la nueva energía. Propuso un "triángulo de la competitividad" —organización, ecosistema de proveedores y colaboración público-privada— y dejó un dato operativo relevante: cambiar de una herramienta de IA a otra puede hacer perder hasta un 40% de la productividad ganada. Anunció además la alianza cerrada la semana pasada con Anthropic para conectar Claude a los datos y flujos de negocio de su plataforma.

Paco Salcedo, presidente de Microsoft España, aportó el diagnóstico complementario: "estamos yendo más rápido como individuos que como organizaciones". Con datos del Work Trend Index situó a España como sexto país del mundo en uso de IA (44,2% de uso habitual) y primero de Europa Occidental en uso sofisticado, y defendió que la diferenciación ya no está en el modelo —disponible para cualquiera— sino en el contexto propio: "un modelo bien entrenado con nuestra realidad es mucho más potente que el último modelo sin el contexto adecuado". Citó despliegues a escala en Bankinter, BBVA, Ferrovial, Almirall, Cosentino y el asistente Sol de la Comunidad de Madrid.

La misma brecha entre persona y organización la cuantificó Miquel Segarra, director de Producto de Sage, para el tejido que más importa: mientras la adopción individual española está entre las más altas del mundo, la adopción dentro de las pymes cae por debajo del 40%. Su explicación es la confianza, y su propuesta, "transformar la caja negra en una caja de cristal" con transparencia, humano en el bucle y ejecución integrada en las herramientas que ya se usan. Datos internos de la compañía: entre 6 y 7 horas semanales ahorradas por persona.

Josep Aracil (Inetum) y Jorge Morillo (SAP) llevaron el debate al terreno de la cuenta de resultados. "La pregunta es muy clara: productividad medible", resumió Aracil, que compartió datos de un estudio con la Fundación Cotec: más de 8.500 empresas tecnológicas españolas ya trabajan en IA, y el 53% de las dedicadas a digitalización lo hacen con soluciones de inteligencia artificial. Morillo explicó por qué SAP no construye modelos fundacionales propios —integra agentes donde ya está el dato de negocio— y pidió para la soberanía digital "una definición armonizada y una certificación única a nivel europeo, en lugar de 27 definiciones distintas".

Desde el otro extremo del espectro, David Alonso Nieto, vicepresidente de Mobile Experience de Samsung Electronics, recordó que la IA que la gente usa no se parece a la de las presentaciones: la función más utilizada en sus móviles es "rodea para buscar", con más del 70% de usuarios, y según un estudio con Ipsos siete de cada diez españoles creen que la IA promete más de lo que da.

Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, durante su intervención en el 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones. Foto: AMETIC.
Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, durante su intervención en el 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones. Foto: AMETIC.

El nervio: soberanía, y qué significa exactamente

Por la tarde, el foro "Cadenas de valor en tecnologías estratégicas" llevó la conversación al hueso, y lo hizo desmontando la palabra que más se había usado por la mañana.

"La autonomía estratégica no es sólo comprar a unos y dejar de comprar a otros", abrió Albert Tort, secretario de Telecomunicaciones y Transformación Digital de la Generalitat de Catalunya. "Tenemos un stack tecnológico que no es monolítico, con distintas capas. No es una cuestión binaria".

Cristian Canton, del Barcelona Supercomputing Center, puso la cifra que ordena el debate: el 70% de los datos europeos está en manos de proveedores norteamericanos de cómputo. Defendió una "soberanía pragmática" y anunció una nueva AI Factory en Cádiz.

Y Roger Espasa, CEO de Semidynamics —una de las pocas empresas españolas que diseña procesadores— lo formuló sin rodeos: "soberanía no es autarquía, es la capacidad de que los países puedan decidir qué y dónde comprar. Ahora mismo todo lo que compramos es americano, queremos que haya variedad".

Esa idea, la soberanía como capacidad de elección y no como aislamiento, se había escuchado ya por la mañana en boca de empresarios medianos. Ignacio Urigüen, director general de Irontec: "tenemos que ser conscientes de que la soberanía va de controlar la información; como si nosotros, que llevamos 25 años generando código, entregásemos todos esos repositorios a quien fuese: no tendría ningún sentido, porque al final es nuestro valor añadido". Y Julio Sola, CEO de GPU Solutions: "la verdadera soberanía es tener la libertad para poder elegir y tener la capacidad de ser dueños, no usuarios". En la misma mesa, Manuel Lobeira (CEO de ACORDE) advirtió que "quedarse atrás es perder la carrera directamente: quien innova tarde ya ha perdido", y Álvaro Gutiérrez (co-CEO de Barkibu) resumió el criterio de adopción en una frase: "cuánto te vas a atrever".

El foro dejó además dos apuntes materiales que rara vez llegan a los titulares. Luis Velasco, de Red Eléctrica: "el suministro de equipamiento eléctrico está suponiendo un problema, no sólo en España, sino en todo el mundo" —transformadores, celdas, cable: el cuello de botella físico de todo lo demás—. Y Xavier López Luján, director general de Eurecat, con la autocrítica más dura del día: "hemos errado el tiro en las políticas de innovación: hemos generado una ciencia excelente pero no la suficiente innovación".

En cuántica, la mesa moderada por Alfonso Rubio-Manzanares (AMETIC) con Itziar Cuenca (Ayesa Digital), José María San José (Banco Santander), Eva Martín Fierro (Qilimanjaro) y Mario de Miguel (Nu Quantum) coincidió en un diagnóstico que se parece mucho al de los puertos o las gigafactorías: el mercado existe, pero hay que construirlo, y el primer cliente tendrá que ser la compra pública innovadora.

Salud y ciudades: digitalizado mucho, transformado poco

Las dos sesiones de tarde dedicadas a sectores dejaron la frase que mejor resume el estado real de la digitalización española, y la dijo Luciano Sáez, de la Sociedad Española de Informática de la Salud: "hemos digitalizado mucho, pero hemos transformado poco". La secundó María Teresa Linaza, de Vicomtech: "una cosa es digitalizar y otra cosa es transformar; hay muchísimas cosas en transformación que todavía no se han abordado, ni aquí ni en la industria".

Juan Fernando Muñoz, secretario general de Salud Digital del SNS, aportó el dato que explica la urgencia: si en los años cincuenta el conocimiento médico tardaba una década en duplicarse, la proyección actual es de 73 días. España es uno de los ocho países de la OCDE con estrategia de IA específica para salud, dotada con 223 millones. Miguel de Foronda (Philips) señaló el riesgo conocido: "evitar esos falsos pilotos que rara vez se replican". Y Miguel López-Valverde, consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid, hizo la confesión más honesta de la jornada al presentar su plan de salud digital de 336 millones: "hemos hecho un Frankenstein: lo hemos hecho tan complejo que es imposible; por eso ahora vamos a un modelo de simplificación".

En ciudades, Gema Igual puso el dedo en la fricción real entre ritmos: "esa agilidad con la que las empresas privadas desarrollan y ejecutan no siempre encaja con los tiempos de las administraciones". Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, explicó el uso de gemelos digitales sobre 8.900 viviendas proyectadas para identificar zonas inundables y críticas: "simulamos, predecimos y decidimos antes de ejecutar". Y la mesa, con Ángel Álvarez (Televés), Natalia Ares (Xiaomi), Pedro Rodríguez Agudín (LandCo) y Román San Emeterio (Colegio de Arquitectos de Cantabria), coincidió en identificar los cuellos de botella: suelo, lentitud administrativa y financiación. Ninguno tecnológico.

Paco Salcedo, presidente de Microsoft España, durante su intervención en Santander40. Foto: AMETIC.
Paco Salcedo, presidente de Microsoft España, durante su intervención en Santander40. Foto: AMETIC.

La pregunta con la que se cerró el día

AMETIC cerró la tarde con una formulación que vale como resumen de la jornada y como criterio para juzgar todo lo anunciado por la mañana: "no es únicamente qué tecnologías somos capaces de desarrollar, sino quién las fabrica, quién las compra, dónde se despliegan y qué parte del valor económico se queda en España y en Europa".

Es la pregunta correcta, y tiene una respuesta parcial en el propio programa del encuentro: los patrocinadores platino de la cita anual de la industria digital española son Google, Microsoft y Samsung, y entre los de plata figuran AWS, Amazon, Huawei y Alibaba. No es una contradicción ni una acusación: es exactamente el mapa que Espasa describía. Se compra lo que hay. La discusión de fondo, la que ocupará las dos jornadas restantes, es cuánto de lo que se despliegue en los próximos años podrá elegirse.