Economía del dato

Vithas abre su espacio de datos sanitarios a farmacéuticas, universidades y sector público

Vithas abre su espacio de datos sanitarios a farmacéuticas, universidades y sector público / Foto: Cedida por Vithas
El grupo hospitalario pone en marcha Vithas Data Space, una infraestructura para compartir datos clínicos anonimizados —episodios, laboratorio, cirugías, urgencias— bajo un marco común de gobernanza, con financiación del Ministerio para la Transformación Digital y fondos Next Generation EU.

Cada análisis de sangre, cada intervención quirúrgica y cada paso por urgencias genera datos que, en la mayoría de los hospitales, terminan donde empezaron: en el sistema del propio centro. La investigación médica lleva años chocando con esa fragmentación, porque las preguntas interesantes —qué tratamiento funciona mejor, dónde crecen las resistencias a los antibióticos, qué paciente encaja en un ensayo— solo se responden cruzando información de muchos pacientes, muchos centros y muchos años.

Los espacios de datos son la respuesta europea a ese problema, y acaba de ponerse en marcha el primero de la sanidad privada española. Vithas y su Fundación han lanzado Vithas Data Space, una infraestructura tecnológica y organizativa para compartir datos clínicos anonimizados con el sector público, universidades, centros de investigación, aseguradoras y empresas farmacéuticas, biotecnológicas y de salud digital. El desarrollo cuenta con financiación del Ministerio para la Transformación Digital y de los fondos Next Generation EU a través del PRTR.

Qué es exactamente un espacio de datos

Conviene explicarlo, porque el término suena más abstracto de lo que es. Un espacio de datos no es una base de datos gigante donde todo el mundo vuelca lo suyo: es un entorno federado donde cada participante conserva sus datos y decide qué comparte, con quién y bajo qué reglas, dentro de un marco común de gobernanza, seguridad y formatos. El de Vithas sigue una estructura de nudo y radios —un entorno central gestiona los servicios comunes y cada caso de uso se desarrolla en su propio dominio aislado— y adopta el estándar internacional OMOP, que unifica el vocabulario de los registros clínicos electrónicos para que los datos de centros distintos puedan analizarse juntos.

Esa estandarización es la parte valiosa y la menos visible: sin un lenguaje común, los datos sanitarios de dos hospitales son tan compatibles como dos contabilidades llevadas con criterios distintos.

Para qué quieren usarlo

El lanzamiento incluye un catálogo de conjuntos de datos asistenciales anonimizados —episodios clínicos, resultados de laboratorio, intervenciones, urgencias— y tres casos de uso iniciales que aterrizan el propósito: el seguimiento del mapa de resistencias a los antibióticos y herramientas para su uso, la identificación de pacientes candidatos a ensayos clínicos y la evaluación de la eficacia de tratamientos farmacológicos de alto impacto. Son tres problemas reales de la práctica clínica y de la industria farmacéutica, no demostraciones tecnológicas.

Lo que la nota no dice

El anuncio llega, sin embargo, con huecos que conviene señalar. La nota no cuantifica la "ingente base de datos" que pone a disposición —ni registros, ni pacientes, ni hospitales participantes—, no detalla el importe de la financiación pública recibida y no identifica quién ha construido la plataforma. Telefónica, que ha presentado públicamente junto a Vithas los pilares del espacio de datos sanitario y colabora con el grupo en otros proyectos tecnológicos, no aparece mencionada en el comunicado, y no hemos localizado en fuentes abiertas la confirmación de qué proveedor está detrás.

El proyecto tampoco nace ahora: se anunció en marzo de 2025 como centro demostrador del sector salud dentro de los programas estatales de espacios de datos, con la vocación declarada de convertir a Vithas en el primer grupo hospitalario privado español en desplegar esta tecnología. Lo que se comunica hoy es su puesta en marcha efectiva.

La molécula regulatoria ya existe

El movimiento hay que leerlo con su marco detrás. El Espacio Europeo de Datos Sanitarios, el reglamento que obligará a que los datos de salud puedan compartirse de forma segura para asistencia e investigación en toda la Unión, está en vigor desde 2025 y se aplicará de forma escalonada en los próximos años. Quien tenga sus datos estructurados, estandarizados y gobernados cuando eso ocurra jugará con ventaja; quien no, tendrá que construirlo deprisa y a la vez que todos los demás.

Es la misma discusión que atraviesa el resto de la economía del dato española: quién posee la infraestructura y en qué condiciones se accede a ella. En sanidad, además, con la particularidad de que el activo son datos de pacientes y la confianza no es un extra: es el producto.