Una economía regional no se transforma solo por arriba ni solo por abajo. Hace falta que llegue una gran empresa con una actividad que antes no existía, que el conocimiento generado en un laboratorio universitario acabe convertido en producto, y que alguien con una idea encuentre en su concejo un sitio donde empezar sin arruinarse en el intento.
Sekuens, la agencia de ciencia, competitividad empresarial e innovación del Principado, ha movido las tres piezas en siete días. Entre el 12 y el 18 de agosto ha abierto dos convocatorias y resuelto una tercera, por un total cercano a los 5,9 millones de euros. Vistas por separado son tres notas administrativas. Juntas dibujan bastante bien dónde pone Asturias su dinero.
5,1 millones para que una gran empresa haga algo distinto
La partida más gruesa —5.117.422 euros— se dirige a proyectos tractores promovidos por grandes empresas, y tiene una condición que conviene subrayar: no financia hacer más de lo mismo. Las ayudas se destinan a la implantación de nuevos establecimientos o a la diversificación de centros existentes, siempre que la iniciativa consista en una actividad distinta de la que se venía desarrollando. También pueden acceder las grandes empresas que adquieran activos de establecimientos cerrados o cuya actividad hubiera cesado sin esa compra.
Los proyectos deben contemplar una inversión subvencionable de entre uno y diez millones, y las beneficiarias aportar al menos el 25% de los costes con recursos propios o financiación externa sin apoyo público.
La convocatoria es susceptible de cofinanciación por el Fondo de Transición Justa, y reserva una parte de los fondos para iniciativas alineadas con la Plataforma de Tecnologías Estratégicas para Europa (STEP): tecnologías digitales y de innovación profunda, tecnologías limpias y eficientes en el uso de recursos, y biotecnologías. El reparto es de 4.058.077 euros para proyectos no STEP y 1.059.344 para proyectos STEP.
El plazo se abrió el 13 de agosto y cierra el 15 de octubre.
500.000 euros para sacar la ciencia del laboratorio
La segunda convocatoria, gestionada por Sekuens con la colaboración de la FICYT, está dotada con 500.000 euros ampliables en otros 250.000 antes de la resolución. Financia transferencia de conocimiento e internacionalización de la I+D+i a través de cinco modalidades: acuerdos internacionales de transferencia tecnológica y licencias de patentes; misiones empresariales con la red Enterprise Europe Network; preparación de propuestas para programas como Horizonte Europa o EU4Health; y consultoría especializada para estructurar esas propuestas.
La novedad está en la quinta. La modalidad E se destina por primera vez a la valorización temprana de resultados de investigación y a la creación de spin-off: pruebas de concepto, informes de patentes, prototipos y planes de negocio. Va dirigida a organismos de investigación, universidades, centros tecnológicos y otras entidades de I+D+i interesadas en convertir resultados científicos en empresas.
Es la parte más interesante del paquete, porque ataca el punto donde el conocimiento se queda habitualmente atascado: entre el resultado publicable y el producto vendible.
Pueden optar empresas, universidades públicas, organismos públicos de investigación, centros tecnológicos, instituciones sanitarias y consorcios con establecimiento productivo en Asturias que trabajen en el marco de la Estrategia de Especialización Inteligente. En su primera edición gestionada por Sekuens, la línea financió 33 proyectos de 25 beneficiarios y movilizó 917.640 euros. El plazo cierra el 30 de septiembre.
250.000 euros y diez semilleros, la mayoría fuera de las ciudades
La tercera no es una convocatoria abierta, sino una resolución. El Gobierno asturiano reparte 250.000 euros entre diez semilleros de empresas de titularidad pública, que movilizarán 480.000 euros de inversión. La dotación inicial era de 240.000 y se amplió en 10.000 para que todas las solicitudes que cumplían requisitos recibieran la financiación máxima.
El mapa de beneficiarios explica el sentido de la línea mejor que la cifra: los ayuntamientos de Cangas del Narcea, Tineo y El Franco, la Sociedad de Desarrollo La Curtidora, Promoción Empresarial y Turística de Gijón, las cámaras de comercio de Oviedo y Avilés, Valnalón y la Sociedad para el Desarrollo de las Comarcas Mineras, que recibe financiación para los semilleros de Sodeco Caudal y Sodeco Nalón.
Es decir: occidente rural y cuencas mineras, más los tres núcleos urbanos. Los fondos sostienen los servicios de asesoramiento, acompañamiento y tutorización que prestan esos espacios. Desde 2019 se han aprobado 86 solicitudes por 1.959.490 euros de subvención, con 3.617.301 euros de inversión movilizada.
Qué dice el reparto
Los tres importes no son comparables sin más, porque atacan problemas de escala muy distinta: un proyecto tractor mueve millones y un semillero mueve tutorías. Pero el orden de magnitud sí es información. Por cada euro que va al extremo semilla del embudo, van veinte al extremo de la gran empresa.
Tiene lógica: atraer o diversificar una actividad industrial es caro y su efecto sobre el empleo es inmediato y medible. El problema es que el otro extremo es el que determina cuántas empresas asturianas existirán dentro de diez años, y ahí las cantidades son mucho más modestas.
La modalidad de spin-off apunta precisamente a ese hueco, aunque nace pequeña dentro de una línea de 500.000 euros que financia además otras cuatro cosas. Habrá que ver cuánto acaba destinándose realmente a valorización y cuántas empresas salen de ahí. Es la parte del paquete que merece seguimiento.