Transporte marítimo

Ikerlan valida en Alemania un sistema que enchufa un buque eléctrico en menos de 30 segundos

Ikerlan valida en Alemania un sistema que enchufa un buque eléctrico en menos de 30 segundos / Foto: ikerlan.es
El centro tecnológico vasco ha liderado HYPOBATT, un proyecto europeo de 9,35 millones de euros financiado por Horizon Europe con 18 socios de diez países, que ha desarrollado un cargador portuario de hasta 2 MW con conexión automatizada entre el barco y el muelle.

En el transporte marítimo, el tiempo en muelle es dinero parado. Un buque de pasaje o de carga corta que opera con rotaciones cortas no puede permitirse quince minutos extra en cada escala: si el "repostaje" eléctrico tarda más que llenar un depósito, el modelo no sale. Por eso el cuello de botella de la navegación eléctrica no está tanto en la batería como en el enchufe.

Eso es lo que ha atacado HYPOBATT, un proyecto europeo liderado por el centro tecnológico vasco Ikerlan y recientemente concluido, cuya tecnología se ha validado en una demostración real en el puerto alemán de Norddeich. Durante las pruebas, el sistema automatizó la conexión entre el barco y la infraestructura portuaria e inició la carga en menos de 30 segundos, con una potencia de hasta 2 MW.

La cifra relevante no es la potencia, sino el tiempo. Las conexiones de carga en puerto pueden requerir hoy varios minutos y, en muchos casos, intervención manual de la tripulación o del personal portuario. Automatizar ese acoplamiento convierte la recarga en una operación de escala, no en una parada técnica.

Qué ha aportado Ikerlan

Además de coordinar el consorcio, el centro ha desarrollado dos piezas concretas.

La primera es un gemelo digital del convertidor de potencia que ejecuta la carga: una réplica virtual que permite simular y optimizar el comportamiento del equipo antes de instalarlo y durante su operación. La segunda es la integración de algoritmos de carga en tiempo real ejecutados en la nube, orientados a mejorar la eficiencia y la robustez del proceso.

El sistema automatizó la conexión entre el barco y la infraestructura portuaria e inició la carga en menos de 30 segundos, con una potencia de hasta 2 MW / Foto: ikerlan.es

El sistema está diseñado para escalar de 1 a 5 MW según el puerto y el tipo de embarcación, e incorpora estrategias de gestión energética adaptativa con un doble objetivo: reducir el envejecimiento de las baterías que hacen posible entregar esa potencia y evitar que las puntas de demanda comprometan la red eléctrica del puerto. Ese último punto no es menor: entregar megavatios en pocos minutos exige almacenamiento intermedio, porque pocas instalaciones portuarias pueden absorber ese pico directamente de la red.

De ahí sale la cifra económica que el proyecto estima: hasta un 20% menos de costes de operación y mantenimiento para los operadores de flota eléctrica, sumado a la reducción de los tiempos de rotación en puerto, uno de los factores que más frena hoy la adopción comercial de la navegación eléctrica.

Por qué es importante

El contexto lo explica el propio responsable del proyecto en Ikerlan, Endika Bilbao Muruaga, investigador del equipo de electromagnetismo y control de convertidores: la electrificación de los buques es una de las vías más prometedoras para reducir emisiones, "pero sin infraestructuras de carga potentes y estandarizadas en los puertos, no hay transición posible".

El transporte marítimo mueve alrededor del 80% del comercio mundial y representa en torno al 3% de las emisiones globales de CO2, una proporción que la Organización Marítima Internacional prevé que aumente de forma significativa si no se adoptan medidas. El proyecto ha contribuido además al desarrollo de futuros estándares internacionales de carga eléctrica marítima, que es probablemente su legado más duradero: sin un conector y un protocolo comunes, cada puerto y cada armador quedan atrapados en soluciones incompatibles.

Conviene situar la fase, eso sí: HYPOBATT ha terminado y lo demostrado es la viabilidad técnica del sistema en condiciones reales. Es un demostrador validado, no un producto desplegado en la red portuaria europea.

La otra mitad del problema

Este avance completa una ecuación que en España se está construyendo por los dos extremos. Hace unos días, Astilleros Ría de Vigo aparecía construyendo un buque eléctrico con más de 24 MWh en baterías destinado al mantenimiento de parques eólicos marinos: el barco existe, y la pregunta inmediata es dónde se enchufa.

Es también el mismo salto tecnológico que está ocurriendo en tierra con el transporte pesado por carretera, donde los sistemas de carga de megavatio empiezan a desplegarse en bases logísticas españolas. Cambia el vehículo y cambia el entorno, pero el problema es idéntico: entregar mucha energía en muy poco tiempo sin desestabilizar la red que hay detrás.

Y ahí es donde el puerto deja de ser solo un sitio donde atracar. Se convierte en infraestructura eléctrica.