UNIVERSIDAD Y EMPRESA

Cátedra EXCADE: Tradición, innovación y futuro

Equipo de EXCADE, una pyme asturiana que apuesta por la innovación, el talento y la colaboración con la Universidad de Oviedo para seguir creciendo desde el territorio / Marta Martín
La Cátedra EXCADE demuestra cómo una pyme puede impulsar innovación aplicada, talento y transferencia de conocimiento desde el territorio, tendiendo puentes entre la investigación académica y los retos reales de la empresa.

“O eres diferente o eres barato”. Esta frase resume bastante la filosofía desde la que EXCADE decidió impulsar en 2022 su propia cátedra junto a la Universidad de Oviedo, una idea que va más allá de una estrategia empresarial o una apuesta por la innovación, pues conlleva una manera de entender el trabajo, el talento y el papel que una pyme puede desempeñar dentro de su entorno.

La compañía, vinculada a la ingeniería del terreno, llevaba tiempo detectando una necesidad: seguir evolucionando en un contexto cada vez más acelerado tecnológicamente, pero hacerlo sin perder el vínculo con las personas y con la esencia que define a la empresa. “Con el rápido avance de la tecnología y con el día a día saturado, a veces es complejo estar siempre en la brecha, por lo que necesitas un partner que te mantenga enganchado y conectado”, explica David Álvarez, director Técnico de EXCADE.

Esa compañera terminó siendo la Universidad de Oviedo. De este modo nació la Cátedra EXCADE, dirigida por Cristina Allende, como un espacio de colaboración orientado a conectar investigación aplicada, transferencia de conocimiento y formación transversal desde una lógica mucho más cercana y práctica.

Actualmente, el proyecto desarrolla distintas líneas de investigación relacionadas con la teledetección mediante imágenes satelitales para vigilar la estabilidad del terreno y prevenir riesgos, así como nuevos sistemas de drenaje urbano sostenible. A ello se suma la participación en congresos y publicaciones científicas y el impulso de becas y cursos vinculados al liderazgo, la inteligencia emocional o la gestión de equipos.

Una pyme en un terreno reservado a las grandes

Uno de los aspectos que hace singular a la Cátedra EXCADE es quién la impulsa, es decir, una pyme. Porque este tipo de iniciativas suelen estar ligadas a grandes corporaciones, con estructuras más amplias y recursos superiores. Por eso, reconocen que dar este paso también tiene una carga simbólica. “Pocas pymes se lanzan a tener una cátedra. Para nosotros es toda una declaración de intenciones; representa lo que somos, lo que sentimos y hacia dónde queremos ir y cómo”, señala Álvarez.

La iniciativa refleja, además, una manera muy concreta de entender el arraigo territorial y la relación con Asturias. Desde EXCADE defienden que el conocimiento, la innovación y la generación de oportunidades no deben quedar reservados a grandes compañías o entornos alejados de la realidad local.

La compañía destina cada año 15.000 euros al desarrollo de la cátedra. Una inversión que, desde EXCADE, entienden no como un gasto aislado, sino como una forma de construir conexiones duraderas entre universidad y empresa y de alimentar un modelo de aprendizaje continuo. “Porque la transferencia universidad-empresa representa, en esencia, la base del conocimiento: el binomio teoría-praxis o racionalismo y empirismo”, explica Cristina Allende.

La filosofía del proyecto se sostiene sobre esa relación bidireccional entre ambos ámbitos. Por un lado, la universidad aporta rigor investigador, conocimiento técnico y capacidad de análisis; por otro, la empresa traslada necesidades reales, experiencia práctica y escenarios donde validar nuevas soluciones.

De izquierda a derecha: David Álvarez, director Técnico de EXCADE; María Pérez, María Pérez, responsable de I+D+i en APGEO; y Cristina Allende, directora de la Cátedra EXCADE de la Universidad de Oviedo

Desde la cátedra defienden que estos espacios de colaboración permiten generar entornos más enriquecedores para ambas partes. “La empresa se nutre del rigor de doctores y expertos de altísima formación, mientras que la universidad se acerca a perfiles con una experiencia contrastada. Son visiones diferentes que han de confluir”, apuntan.

Sin embargo, detrás de la inversión también existe una idea más humana sobre el papel que debe desempeñar la empresa dentro de la sociedad. “Como empresa tomamos talento de la sociedad y tenemos la responsabilidad de devolver parte de ese valor”, subraya María Pérez, responsable de I+D+i en APGEO.

Innovar para transformar la empresa y el sector

Dentro de la empresa, uno de los principales objetivos pasa por aumentar la capacidad de I+D+i, pero también por generar un entorno donde los propios profesionales puedan evolucionar más allá de sus funciones habituales. “Queremos que los técnicos puedan desarrollarse en el ámbito de la innovación y la investigación, combinando este papel con su propia función profesional dentro de la empresa”, explica David Álvarez.

Así, la cátedra busca abrir espacios donde los trabajadores puedan asumir nuevos roles ligados al pensamiento crítico, la mejora continua o el desarrollo de soluciones innovadoras aplicadas al día a día de la organización.

Entre los objetivos marcados aparecen también la mejora de procesos, la optimización de costes de producción, el desarrollo de nuevos productos y nichos de mercado de mayor valor añadido o el impulso de avances vinculados a la sostenibilidad y la prevención de riesgos laborales.

Pero además, desde EXCADE y la Universidad de Oviedo insisten en la necesidad de acercar mucho más el ámbito académico a la realidad empresarial y romper determinadas barreras que históricamente separaron ambos mundos. “Queremos acercar a los alumnos al mundo profesional de la empresa privada y tratar de que la comunidad universitaria entienda también la cultura de una pyme”, apunta Cristina Allende.

A ello se suma otra cuestión que desde EXCADE consideran fundamental: aprender a comunicar y dar valor al propio conocimiento generado. “No solo hay que aprender a hacer las cosas; también hay que saber venderlas”, remarcan.

Reducir distancias entre los dos mundos

Dado el contexto que vivimos actualmente marcado por la aceleración tecnológica, la digitalización y la necesidad constante de captar y desarrollar talento, desde la compañía y desde la propia Universidad consideran imprescindible reforzar los espacios de colaboración entre ambos ámbitos.

“La relación entre la Universidad y la Empresa siempre ha sido un pilar en nuestra sociedad”, explica Allende. “Su papel es acortar la distancia entre los conocimientos académicos y el mundo real, logrando consolidar líneas de investigación aplicada que aporten el grado de innovación que el sector necesita”.

La idea, sostienen, pasa por construir un ecosistema más dinámico y circular, donde el conocimiento pueda fluir de ida y vuelta de forma natural. Sin embargo, desde EXCADE reconocen que “muchas veces las relaciones entre universidad y empresa responden más a afinidades personales que a estrategias corporativas”, asegura Álvarez. Por eso consideran que las cátedras desempeñan el papel relevante de institucionalizar las conexiones y conseguir que no dependan solo de personas concretas o relaciones puntuales.

Desde la compañía creen además que uno de los principales riesgos dentro de las organizaciones es que se generan silos: “Hay departamentos que por su perfil son innovadores, pero otros se quedan al margen, y así la organización nunca llega a ser innovadora de forma integral”, explica María Pérez.

Por eso insisten en la necesidad de que existan “evangelistas de la innovación” capaces de extender esa cultura a todos los niveles de la empresa. Y, del mismo modo, defienden que desde el ámbito universitario también deben existir perfiles dispuestos a trasladar el conocimiento al terreno práctico.

Talento, valores y nuevas formas de entender la innovación

Hablar de universidad, empresa e innovación implica hablar inevitablemente de talento. La capacidad para atraer y retener perfiles cualificados, generar oportunidades atractivas y demostrar que desde el territorio también pueden impulsarse proyectos innovadores y de alto valor continúa siendo uno de los grandes retos compartidos. “Lo que realmente se necesita es que este tipo de pasos animen a otras empresas a subirse al carro y decidirse a innovar y a fracasar de forma controlada”, explica Pérez.

La compañía insiste en que la atracción de talento no depende solo de la capacidad técnica o del conocimiento especializado, sino que tiene que ver con la cultura empresarial: “Tenemos que ser capaces de resultar atractivas”, señala David. “Y ahí influyen salarios, horarios, conciliación o posibilidades de crecimiento. Engloba muchos factores”.

Sin embargo, también consideran necesario ampliar la definición de talento. “Solemos cometer el error de pensar solo en universitarios cuando hablamos de talento”, apuntan. De hecho, explican que algunas de las personas “más talentosas y diferenciales” dentro de la organización no cuentan con formación universitaria, pero han sabido aprovechar los proyectos ligados a la cátedra para evolucionar y desarrollar nuevas capacidades.

Más allá de los conocimientos técnicos, defienden la necesidad de formar perfiles capaces de pensar, cuestionar procesos y entender la innovación desde una dimensión más humana. “Queremos que aprendan a pensar y a pasar mucho tiempo en el cómo y poco tiempo en el qué”, explica Allende.

A ello se suma la importancia de cuestionar lo que siempre se hizo de la misma manera. “Muchas cosas llevan años haciéndose igual, pero hay que cimentarlas sobre la teoría y razonarlas; así es muy probable que se puedan mejorar”, remarcan desde EXCADE.

María Pérez, responsable de I+D+i en APGEO / Marta Martín.

Aunque la Cátedra ya trabaja sobre distintas líneas de investigación, transferencia y formación, la compañía y la Universidad de Oviedo reconocen que el verdadero reto está en conseguir que todo ese conocimiento aterrice en iniciativas útiles, cercanas y con impacto.

“Tenemos una tarea pendiente, que es abordar algún proyecto con fines sociales, no tan tecnológico”, explica la responsable de I+D+i en APGEO. “Es complejo en el mundo de la ingeniería, pero es un reto que tenemos que llevar a cabo”.

A medio y largo plazo, la aspiración es que la cátedra continúe creciendo de manera orgánica y “que haya más personas, tanto en la universidad como en EXCADE, tirando de ella para que quienes la fundamos pasemos a un segundo plano o incluso ni estemos”, explica la directora de esta Cátedra.