Emprender no es una acción puntual ni una secuencia ordenada de pasos. Es un proceso complejo, lleno de decisiones, incertidumbres y aprendizajes constantes, que rara vez se recorre en solitario. Con esa mirada se desarrolló este martes, 28 de enero, en el espacio El Camaleón de Rubik, la primera jornada de ‘El viaje del emprendedor’, una iniciativa impulsada por la Oficina Acelera Pyme del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Asturias (COIIAS) para acompañar a emprendedores en las distintas fases de desarrollo de sus proyectos.
La sesión reunió a alrededor de una veintena de participantes y combinó contenido teórico, ejemplos prácticos y una dinámica participativa orientada a compartir inquietudes reales. Desde el inicio, el planteamiento dejó claro que no se trataba de una jornada aislada, sino del comienzo de un recorrido más largo, pensado para generar aprendizaje continuo y comunidad.
El objetivo fue plantear el emprendimiento como un recorrido vital y profesional en el que no existen mapas cerrados, pero sí herramientas, acompañamiento y experiencias compartidas que ayudan a avanzar con mayor seguridad. Más allá de los aspectos técnicos, el encuentro puso el foco en la dimensión humana del proceso emprendedor: la toma de decisiones, la gestión de la incertidumbre y la importancia de no recorrer el camino en solitario.
Un programa que es un viaje compartido
Durante la apertura, Noemi Goilón, responsable de Formación y Transformación Digital del COIIAS, explicó que 'El viaje del emprendedor' nace de una trayectoria previa y de una forma concreta de entender el acompañamiento a empresas y profesionales. Según señaló, el programa se preparó “con mucha ilusión” desde el COIIAS junto a El Camaleón de Rubik, a quienes definió como “compañeros de viaje” con los que ya habían colaborado en la anterior Oficina Acelera Pyme.
Goilón recordó que la Oficina Acelera Pyme es un proyecto con seis años de recorrido y que ahora afronta una nueva etapa de al menos dos años más, en la que seguirán desarrollando acciones como la celebrada ayer. Se trata, explicó, de actividades dirigidas tanto a emprendedores como a pymes y autónomos, todas ellas enfocadas a asesorar, ayudar y acompañar en los procesos de transformación digital. En ese contexto, subrayó que la jornada celebrada en Oviedo es solo una pieza más dentro de un programa amplio y continuado.
En la misma línea se expresó Gaspar Fernández, cofundador de El Camaleón de Rubik, quien puso el acento en esa idea de continuidad y comunidad. Tras más de un año colaborando con el COIIAS en distintas jornadas, Fernández explicó que el objetivo ahora era dar un paso más y convertir esa colaboración en el viaje compartido del que hablaba Noemi. La intención, señaló, es evitar el formato de evento puntual y apostar por un proceso que permita a los participantes conocerse, compartir experiencias y generar vínculos entre proyectos que atraviesan retos similares.
El programa se estructura en ocho jornadas repartidas a lo largo de dos años, con una sesión por trimestre. Tras este primer encuentro, las siguientes sesiones se articularán a través de la metáfora del cubo de Rubik, abordando de forma progresiva distintas facetas del emprendimiento: la dimensión legal, la financiera, la marca y el propósito, el mercado o el equipo. Fernández explicó que el enfoque “busca reflejar la realidad del día a día emprendedor, donde cuando tocas una cara, inevitablemente afecta a las demás, y donde todo forma parte de un mismo puzle con múltiples interdependencias”.
El emprendimiento contado desde la experiencia
La jornada contó con la participación de Darío Méndez, emprendedor con más de veinte años de trayectoria, cofundador de ElTenedor, que actualmente ejerce como mentor de numerosas startups. Desde el inicio, Méndez dejó claro que su enfoque parte de la experiencia acumulada y de una voluntad muy concreta: ayudar a otros emprendedores a evitar errores habituales. Tal y como explicó durante la sesión, su trabajo como mentor busca que quienes ponen en marcha un proyecto “no se la peguen” en las primeras etapas.
A lo largo de su intervención, compartió una visión amplia del emprendimiento, construida desde su bagaje como emprendedor, inversor, consultor y mentor, así como desde su colaboración con aceleradoras, incubadoras, institutos y programas formativos, incluso en etapas educativas tempranas. Para Méndez, “emprender no responde a un único perfil ni a una fórmula cerrada”.
Cuando se planteó la pregunta de qué es un emprendedor, las respuestas del público oscilaron entre el humor y la crudeza, pues hubo quien lo definió como “un suicida” hasta quien habló de “alguien que tiene más ganas que miedo”. Méndez recogió esa diversidad para definir al emprendedor como “una persona capaz de identificar oportunidades, asumiendo que siempre existe un riesgo y una posible ganancia”. En ese camino, advirtió, “uno de los mayores enemigos es el síndrome del impostor”, una sensación que aparece con frecuencia incluso en proyectos consolidados.
También se abordaron las cualidades que, a su juicio, resultan esenciales para emprender: “la humildad para escuchar, la ilusión por lo que se hace, el esfuerzo constante, el liderazgo y la capacidad de asumir riesgos”. Rasgos que, según dejó entender, no aparecen de forma aislada, sino que se desarrollan y se ponen a prueba a lo largo del tiempo.
El camino de la idea a la validación
Uno de los momentos clave de la sesión llegó al abordar los datos de supervivencia de las startups. Méndez recordó que “el 80% de las startups en España fracasa en los dos primeros años de vida y nueve de cada diez no supera los cinco años”. A partir de ahí, analizó las principales causas de cierre, entre las que destacó “los problemas de financiación y, sobre todo, los conflictos entre socios relacionados con la misión, la visión y los valores del proyecto”, que en muchos casos terminan siendo el mayor obstáculo.
En este punto, insistió en un mensaje clave: “la idea, por sí sola, no vale nada si no se ejecuta correctamente. Identificar un problema real, entender el contexto y plantear una solución viable son pasos imprescindibles antes de avanzar”. Una idea que no resuelve un problema concreto, subrayó, “difícilmente puede convertirse en un proyecto sostenible”.
Durante la charla se abordaron conceptos fundamentales del camino emprendedor, como la validación de la propuesta, la creación de un Producto Mínimo Viable (MVP) y el proceso de ajuste entre producto y mercado (product–market fit). Méndez explicó la importancia de probar con los mínimos recursos necesarios, priorizando el aprendizaje frente a la perfección, y defendió que vender un MVP a clientes dispuestos a pagar “es un punto de inflexión que otorga libertad para invertir y seguir creciendo”.
También se reflexionó sobre la importancia del equipo, la necesidad de rodearse de perfiles complementarios y la conveniencia de avanzar al ritmo que marque el propio proyecto. En este sentido, Méndez desmontó uno de los mitos más extendidos, el de la obligación de escalar rápidamente, y defendió que, “si un proyecto funciona y se autofinancia, no tiene por qué forzar su crecimiento”.
Compartir inquietudes y construir comunidad
La sesión concluyó con una dinámica participativa en la que los asistentes definieron su idea, empresa o proyecto en solo siete palabras, centradas en el problema y la solución, más allá del producto o servicio concreto. El ejercicio permitió visibilizar los distintos proyectos presentes y reforzó el espíritu de comunidad que vertebra 'El viaje del emprendedor'.
Con este primer encuentro, la Oficina Acelera Pyme del COIIAS y El Camaleón de Rubik refuerzan su apuesta por un modelo de acompañamiento cercano y práctico, que entiende el emprendimiento no solo como una cuestión de negocio, sino como un proceso de crecimiento personal y profesional. Un viaje que comienza con una idea, pero que se construye paso a paso, decisión a decisión, y siempre en diálogo con quienes recorren rutas similares.
“Las Oficinas Acelera pyme puestas en marcha en toda España por Red.es, entidad pública adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, cuentan en su convocatoria 2025 con un importe de ayuda concedida de más de 29 millones de euros para impulsar la digitalización de pymes, autónomos y emprendedores. El importe de la ayuda máxima es del 80% del presupuesto subvencionable y está financiada por la Unión Europea, Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER) del periodo 21-27.”