Charlamos con Ignacio Esmorís, Business Operations Lead - México, uno de los despachos de abogados con mayor proyección global, con el objetivo de explorar cómo se construye y se lidera una presencia estratégica en un mercado clave para la internacionalización empresarial.
¿Qué tal le está sentando el cargo? ¿Qué le atrajo personalmente de este nuevo reto?
Primero, quiero daros las gracias por pensar en mí para esta entrevista. Espero que os sea de interés y, sobre todo, poder mostrar de cerca una experiencia como la mía.
Ya contestando, debo comenzar diciendo que ha sido un enorme honor el hecho de que, dentro de todo el despacho, se me ofreciera asumir esta responsabilidad en México. Es algo que valoro profundamente, no solo por el peso institucional que tiene, sino por el respaldo humano que representa: confiar en mí para esta etapa significa mucho tanto a nivel profesional como personal.
Es, sin duda, un reto importante. México es un mercado estratégico y muy dinámico, y hacerlo compatible con mi labor continuada como abogado en España -liderando proyectos, negocio y ejerciendo profesionalmente en derecho procesal civil y mercantil, y en derecho concursal- añade un componente de exigencia enriquecedor. Este equilibrio no sólo refuerza mi compromiso con un proyecto global como es Ontier, sino también mi compromiso con el ejercicio riguroso del Derecho, que sigue siendo el núcleo de mi identidad profesional.
Asumir este rol representa, en conjunto, la oportunidad de aportar al crecimiento internacional del despacho y de profundizar mi experiencia profesional en un contexto que exige visión estratégica, cercanía con clientes y una gestión coordinada entre jurisdicciones. Todo ello hace que el reto sea, a la vez, muy estimulante y tremendamente enriquecedor.
¿Qué implica ser Business Operations Lead - México en lo concreto?
Hablamos de un rol profundo y multifacético. Al no ser abogado en México, no puedo ni debo asumir roles por encima de mis grandes compañeros, abogados mexicanos con un gran conocimiento local. En lo que sí colaboro y trabajo es en dar perspectiva a los asuntos y puntos de vista que encajen con la estrategia.
Así, y respondiendo a la pregunta, el rol incluye, por supuesto, la coordinación interna de equipos y la garantía de que Ontier México funcione con los mismos estándares, cultura y excelencia que en el resto de los países donde estamos presentes. Eso supone no solo alinear procesos, sino también cohesionar valores y enfoques profesionales y, sobre todo, a las personas, que son el eje y el gran valor de Ontier.
Además, implica desarrollar negocio, fortalecer relaciones con clientes e instituciones, mantener una interlocución permanente con los distintos equipos de Ontier a nivel global, y asegurar que los profesionales de México están conectados con todos los países de la firma. Esa interlocución internacional es clave: no se trata solo de convertirme yo en referente en México, sino de integrar México dentro de la red global del despacho, facilitando sinergias y colaboraciones que aporten valor real a nuestros clientes.
Es, en definitiva, un equilibrio entre gestión estratégica, liderazgo de personas, desarrollo de relaciones de confianza y visión de mercado internacional. Cada una de estas piezas es fundamental para que el proyecto funcione de forma sólida y coherente.
¿Qué hace hoy de México un mercado tan relevante?
México es hoy un mercado de enorme relevancia por varias razones. En un artículo publicado recientemente señalaba cómo la relación empresarial entre España y México se ha convertido en un puente económico de largo recorrido que no deja de crecer y diversificarse con el tiempo.
México es una economía con un peso regional y global que ofrece oportunidades en sectores clave como la manufactura, energía, infraestructuras, tecnología y consumo, y además actúa como plataforma para la expansión, tanto hacia otros países de Latinoamérica, como hacia EEUU y Europa.
Y, cómo no, presumiendo de 'tierrina' debo destacar también la importancia de las relaciones con regiones españolas como Asturias, que han encontrado en México un destino natural para la internacionalización de sus empresas gracias a vínculos históricos, culturales y de cooperación empresarial que han perdurado y evolucionado en el tiempo.
A esto se suma que México comparte con España un idioma, valores y estructuras de negocio que facilitan el acercamiento, pero al mismo tiempo demanda adaptabilidad y comprensión de su propia regulación y contexto económico. Y precisamente esa combinación de oportunidades, cohesión cultural y retos de adaptación convierte a México en un mercado especialmente atractivo para empresas y despachos con vocación internacional.
¿Dónde ve diferencias y oportunidades en la forma de hacer negocios entre España y México? ¿Qué conexiones destacan?
Existe un flujo muy intenso de personas, empresas y empresarios entre ambos países, tanto hacia México como hacia España. Este movimiento va más allá de cifras o inversiones: implica proyectos de largo recorrido, intercambios de talento y relaciones profesionales que se nutren de la cercanía cultural y del entendimiento compartido de muchos modelos de negocio.
En cuanto a diferencias, hay aspectos como los tiempos de decisión, las estructuras de negociación y ciertos enfoques regulatorios que pueden no ser idénticos entre ambos países. Pero lejos de ser barreras, estas diferencias muchas veces abren oportunidades, pues ayudan a enriquecer la visión empresarial y a buscar soluciones innovadoras. Por ejemplo, sectores como la energía, las infraestructuras, la tecnología digital y la industria agroalimentaria funcionan como puntos de conexión natural entre España y México, generando relaciones comerciales profundas y una cooperación continua.
Este flujo supone también una gran oportunidad para los profesionales de ambos países, ya que fomenta la transferencia de conocimiento, la diversificación de experiencias y la creación de plataformas de negocio que trascienden fronteras, fortaleciendo las redes empresariales de ambos lados del Atlántico.
Y, por supuesto, nosotros mismos debemos ser facilitadores de conexiones. Creo, profundamente, que los abogados somos actores muy relevantes, que no solo aportamos valor dando respuestas jurídicas, sino siendo facilitadores y actores relevantes en sinergias.
¿Qué pesa más: conocimiento jurídico o capacidad de entender el negocio y a las personas?
En mi rol, podría decirse que pesa más la capacidad de entender el negocio y a las personas con las que trabajas. En este tipo de roles, es fundamental escuchar, comprender prioridades, identificar necesidades y generar propuestas que realmente aporten valor. Esa cercanía humana y de negocio constituye muchas veces la base del éxito.
Sin embargo, y al mismo tiempo, el poso jurídico no puede obviarse. No solo se trata de entender el negocio o al cliente, sino de ser capaz de interrelacionar esas necesidades con soluciones jurídicas apropiadas y eficaces. Conocimiento jurídico, experiencia técnica y comprensión estratégica deben ir de la mano: solo así puedes ofrecer un asesoramiento que sea sólido, preciso y aplicable a la realidad de cada empresa o proyecto.
En mi caso, el tándem con nuestro equipo es clave para aportar valor añadido a nuestros clientes.
¿Cuál está siendo el mayor reto en esta primera etapa?
En esta etapa, uno de los principales desafíos ha sido mantener el crecimiento de Ontier en México, especialmente teniendo en cuenta que México fue el primer despacho Ontier en establecerse en el extranjero. Ese liderazgo conlleva una responsabilidad muy especial: asegurar que no solo consolidamos nuestra presencia, sino que seguimos avanzando en relevancia, confianza y calidad de servicio.
Todo ello exige no solo una visión estratégica, sino también una gestión cotidiana del negocio que equilibre dinamismo, adaptación al mercado y fidelidad a los valores del despacho. Por supuesto, esto implica retos, pero contarlo como desafío también es reconocer que se trata de una etapa en la que cada paso adelante se construye con rigor y con el compromiso de todos.
¿Qué le está aportando esta etapa a nivel personal y profesional? ¿Está asentado allí?
Profesionalmente, ha sido una oportunidad única de reencontrarme con viejos amigos que ahora residen en México y de conocer proyectos de clientes mexicanos con los que ya trabajábamos desde España, pero que ahora puedo ver y acompañar en primera persona. Eso enriquece no solo la perspectiva profesional, sino también la red de relaciones y mi comprensión de un mercado con gran vitalidad.
No voy a negar que el choque cultural es evidente. No hay dos clientes iguales, pero la interlocución y el business en México y en España es, sin duda, distinto en líneas generales. A pesar de ello y dado que soy una persona que trata siempre de aprender, aunque quizá cuesta adaptarse, cuando lo haces ganas una experiencia que no te da, obviamente, España. Es lo que tiene salir de tu zona de confort y trabajar en otros países.
A nivel personal, estar en México ha implicado integrar la vida profesional con la vida personal, lo cual no siempre es sencillo. Estar presencialmente entre dos países requiere un plus de dedicación, más en este caso que, dependiendo de la época del año, tienes ocho horas de diferencia. Sin embargo, contar con el respaldo de mi familia, de mis seres queridos y del propio despacho hace que ese equilibrio sea mucho más llevadero y satisfactorio. Conocer nuevas culturas, otras formas de hacer negocios y sobre todo otras personas, ha ampliado mis horizontes y reforzado mi sentido de propósito.
¿Qué le gustaría que se dijera de esta etapa dentro de unos años? ¿Qué expectativas de futuro tiene?
Me gustaría que, al mirar atrás, se dijera que, junto con el resto del equipo, contribuí de forma significativa a seguir impulsando Ontier México (pero sin darle 'bombo', solo que me hagan partícipe desde el cariño que espero estar dando); que mi paso por México contribuyó al proyecto Ontier, y sobre todo, haber dejado constancia de que esto se trata -como en cualquier trabajo- de aportar rigor, compromiso y actitud para hacer lo que hacemos: acompañar a clientes y equipos en sus negocios, en lo bueno, y en lo no tan bueno.
En cuanto a expectativas, tenemos objetivos importantes en el país y una visión clara de crecimiento sostenible, alineada con las prioridades de nuestros clientes y con las oportunidades que ofrece el contexto mexicano. Personalmente, no me gusta pasar por los proyectos como alguien que solo viaja de un lugar a otro, sino ser parte de la autopista, implicarme en cada kilómetro y seguir aportando en todo lo que sea necesario para que el proyecto continúe fortaleciéndose y generando impacto. Por tanto, a nivel personal, mi expectativa es, sin duda, seguir creciendo, y para ello, debo contribuir a que todo el proyecto crezca. Crecer creciendo con el equipo.