Borja Sánchez - CONSEJERO DE CIENCIA, INNOVACIÓN Y UNIVERSIDAD

“Debemos avanzar hacia modelos más sostenibles y más digitales”

Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Gobierno de Asturias
Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Gobierno de Asturias / Marta Martín Heres

"Las EBT, debidamente impulsadas y orientadas, pueden crear decenas de miles de puestos de trabajo altamente cualificados en Asturias".

Carlos Vega | Marta Martín | 24/08/2022 - 08:00h.

Desde la creación de la Consejería de Ciencia, se ha notado un incremento en la demanda de proyectos de I+D+i en el tejido empresarial de la región. Entre  2019 y 2021, 514 empresas recibieron financiación para desarrollo de proyectos de innovación, y el objetivo, según comenta Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, es llegar a 600. "Nuestra idea es que si la demanda sigue creciendo, nosotros seamos capaces de seguir atendiendo desde lo público convocatorias donde estos proyectos tengan encaje".

Entra en el último año de esta legislatura, la primera para la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad. Si tuviese que hacer balance, ¿qué destacaría como más importante de lo realizado y qué no ha podido llevar a cabo?

Creo que hemos llevado a cabo todo lo que teníamos en el programa electoral e incluso cuestiones que no estaban, como calendarizar las convocatorias de I+D+i, o el trabajo que se está haciendo para buscarle un segundo uso vinculado a la innovación las infraestructuras mineras, la mejora de la conectividad, la transformación de los CDTL en laboratorios de innovación o el contrato programa en el que se está trabajando con la  Universidad para que tenga estabilidad financiera durante 10 años.

Todo esto es a mayores de lo que teníamos planteado. Lo que queríamos con la creación de la Consejería era establecer un nuevo sistema de gobernanza de la ciencia que facilitase ese cambio de modelo productivo y creo que esto es lo que hemos logrado.

Precisamente se habla de la transformación del tejido productivo basada en la ciencia y la innovación, ¿considera que Asturias está preparada para abordarla?

Sí, porque además creo que ha habido buena respuesta al impulso que se ha hecho de alinear centros de conocimiento y centros de producción, de abordar nuevos proyectos, abordar la transformación ecológica y digital. Creo que hay conciencia y determinación de que esta es la vía para el cambio del tejido productivo. Debemos avanzar hacia modelos más sostenibles y más digitales, siempre de la mano de la innovación.

¿Cómo valora el ecosistema de ciencia y tecnología de Asturias?

Clasificar los sistemas de ciencia y tecnología se puede hacer de distintas formas. Asturias lo que tiene es un sistema científico-tecnológico muy completo, con agentes que operan en todos los ámbitos de madurez tecnológica y con los cruces posibles: sobre si está más cerca de la oferta o de la demanda científico-tecnológica. Nosotros hemos venido a crear más agentes, por ejemplo con los centros de I+D privados, o con la apuesta clara por crear más empresas de base tecnológica, que son las que al final llevan una mayor parte de las innovaciones al mercado.

La peculiaridad que tiene Asturias es que con su ecosistema científico-tecnológico a nivel institucional tiene un agente de cada tipo: una Universidad, tendrá una Agencia de Ciencia e Innovación, tiene un centro especializado en la creación y gestión de empresas de base tecnológica;  tiene otras herramientas como una banca participativa...  Asturias es una región cuya apuesta de futuro va a estar ligada a la promoción económica y a un componente innovador.

Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Gobierno de Asturias / Marta Martín Heres
Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Gobierno de Asturias / Marta Martín Heres

A nivel tecnológico, ¿considera que Asturias puede equipararse al nivel de otras regiones de España?

Sí, pero no solo a nivel tecnológico ni a nivel científico. Uno de los informes que se habían realizado cuando se plantea la Estrategia de Especialización Inteligente es justamente en qué sectores productivos Asturias presentaba ventajas científico-tecnológicas, ventajas competitivas o de arrastre con respecto ya no solo al resto de regiones de España sino al resto de regiones de la Unión Europea de 27.

Ahí es donde han surgido fortalezas en el sector agroalimentario, energético, industrial,  de la salud y en un sector como la economía circular. Y luego, un sector en el que se va a plantear una oportunidad para Asturias es el que atañe a la biodiversidad y los patrimonios. A todo ello, hay que añadir que Asturias es fuerte también en alta tecnología TIC, donde está casi el 4% del empleo y del Producto Interior Bruto.

Ha dicho en numerosas ocasiones que una de las iniciativas fundamentales de la Consejería es la futura Agencia de Ciencia, Competitividad Empresarial e Innovación de Asturias, ¿en qué momento está el proyecto de ley?

Está en tramitación el anteproyecto de ley de Agencia. Nosotros lo enviamos a principios de abril a la Junta General del Principado de Asturias y actualmente el periodo de enmiendas está abierto hasta el 5 de septiembre. A partir de ahí, estimamos que en el plazo de dos meses puede estar aprobada la ley, en todo caso, antes de que finalice el año.

¿Qué supondrá esta Agencia para la ciencia y la innovación asturianas?

Asturias se va a dotar de un procedimiento administrativo para afrontar la complejidad que requiere que el sistema esté muy engrasado. La Agencia va a suponer la posibilidad de que, por primera vez en Asturias, se puedan calendarizar todas las convocatorias de I+D+i. Esto va a permitir que el sistema científico-tecnológico pueda planificar año a año las convocatorias y programar sus inversiones. Y, por último, la Agencia va a suponer que Asturias tendrá todo localizado en una institución, es decir, la vía de entrada hacia todas aquellas propuestas de inversión, implantación de empresas, creación de nuevos centros, nuevas investigaciones... tendrán esta ventanilla única de acceso.

Una de las cuestiones pendientes es la Ley de Ciencia, a grandes rasgos, ¿qué incluirá esta ley?

Tenemos ultimado un borrador de anteproyecto de Ley de Ciencia. Lo que pretende es, por un lado, regular todo nuestro sistema científico-tecnológico, identificar bien la diferente tipología de agentes, identificar nuevos agentes dónde se está haciendo mucha I+D, cómo puede ser el caso por ejemplo de los museos. Va también a regular cómo se gestiona el plan de Ciencia Tecnología e Innovación, desarrollos en cuanto a nueva tipología de contratación, creación de ciertas asociaciones público-privadas, despliegue de los bancos regulatorios, ciencia abierta, ciencia ciudadana,  brecha de género en ciencia, etc. Confío en que también a lo largo del otoño esta ley pueda ser remitida a la Junta de Principado Asturias para su estudio.

Uno de los  proyectos sobre los que ha incidido últimamente es la búsqueda de un nuevo uso para viejas explotaciones mineras, ¿confía en que se pueda materializar en algún proyecto concreto antes de que concluya la legislatura?

Esa es nuestra intención. La primera iniciativa en este sentido es esa hoja de ruta que tenemos en el pozo Carrio,  junto a una serie de instituciones, para avanzar en un polo agroalimentario, que va a estar basado en temas innovadores y que va a utilizar la propia energía que se está generando en la mina para que el impacto climático y energético de las actividades que se desplieguen en el exterior sea prácticamente neutro.

Además, Asturias participa en un Plan Complementario de I+D+i junto a otras seis comunidades autónomas y junto al Ministerio de Ciencia e Innovación y hemos planteado la creación de un invernadero subterráneo piloto que muy probablemente acabe en una galería. La intención de reutilizar las infraestructuras mineras para fines de I+D+i ya la planteamos  el 1 de octubre de 2019 en nuestra primera intervención ante la Junta. De hecho, convocamos una mesa con las distintas empresas que están realizando labores de minería en Asturias, y es ahora donde están comenzando a plasmarse iniciativas, que espero que podamos ir presentando a lo largo de lo que queda de legislatura.

Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Gobierno de Asturias / Marta Martín Heres
Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Gobierno de Asturias / Marta Martín Heres

De los programas que se han puesto en marcha en estos tres años, ¿cuáles destacaría?

Quitando todo el trabajo que ha sido crear la Consejería, yo destacaría tal vez cuatro programas. El primero es la implementación de unas Misiones Científicas, para las que el ecosistema asturiano se puso de acuerdo en dos grandes ámbitos: reducir la emisión de gases de efecto invernadero y aumentar la longevidad y el envejecimiento activo. Asturias ha sido una comunidad pionera en esta iniciativa.

Otro programa destacado es la Compra Pública Innovadora, una figura que ya está recogida en la propia normativa estatal y que contempla que en ciertos procesos de licitación se haga un trabajo de consulta al ecosistema, en este caso empresarial, para que en la licitación se incluyan además de los criterios de precios, el desarrollo de una tecnología. Asturias era una de las pocas comunidades autónomas que no había hecho uso de esta figura y actualmente tenemos cuatro procesos en marcha, uno de ellos, el desarrollo de las infraestructuras necesarias para lanzar un nanosatélite.

El tercer programa que me gustaría destacar es el de atracción y retención de talento que hemos llamado Margarita Salas, unido a una programación de I+D+i que Asturias nunca había tenido. Con este programa, Asturias ha recuperado a investigadores de primer nivel en ámbitos ligados a la S3.

Y la cuarta línea sería todo lo relacionado con el esfuerzo que estamos realizando en lo que llamamos la Asturias hiperconectada, a través de las diferentes tecnologías que se están implementando. El objetivo es que cualquier persona disponga de conexión a banda ancha. Y no solo hablamos de fibra óptica sino de cualquier otra tecnología como 5G, conectividad por satélite, etc. En este último campo, acabamos de lanzar varios proyectos piloto.

¿Por qué considera que las empresas con base tecnológica son tan relevantes para la región?

Las empresas de base tecnológica son relevantes por varias razones. En primer lugar, porque es la manera más eficaz y más rápida de trasladar la investigación que se hace en los laboratorios de los centros de conocimiento hacia nuevos modelos de negocio. En países donde tienen larga trayectoria de creación de EBT como los Estados Unidos, esta tipología de empresas ha generado millones de puestos de trabajo. Este tipo de empresa, debidamente impulsada y orientada puede crear decenas de miles de puestos de trabajo altamente cualificados en Asturias.

Están negociando un contrato-programa con la Universidad de Oviedo con un horizonte de diez años, ¿cuáles son las perspectivas?

Conseguir que se pueda firmar un contrato-programa con un compromiso de financiación con la Universidad de Oviedo para 10 años es algo que nunca se había producido en Asturias. Va a permitir a la Universidad que pueda planificar a largo plazo. La Universidad debe de estar en el centro de este cambio productivo por el que actualmente está transitando Asturias, hacia esa economía mucho más basada en el conocimiento científico tecnológico y mucho más sostenible y digital.

Para terminar, ¿cuáles les gustaría que fueran los retos de la Consejería para la próxima legislatura?

Ahora estamos centrados en continuar el trabajo iniciado hasta concluir esta legislatura. Una vez que entre en funcionamiento la Agencia de Ciencia, quedará instaurada la calendarización de convocatorias y tendremos la herramienta gubernamental adecuada para gestionar ese cambio innovador hacia otro sistema productivo. Hay que plantear un nuevo plan de Ciencia, Tecnología e Innovación y ahí la idea es describir programas de actuación en cada uno de los ámbitos de la Estrategia de Especialización Inteligente. Se trata de definir una especie de agenda de innovación hasta 2027, pero con aspiraciones de que a partir de ese año, su ámbito temporal sea exactamente el mismo que el del marco financiero plurianual de la Unión Europea.

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