Planes de Igualdad, mucho más que un mero cumplimiento normativo

Departamento Recursos Humanos
Departamento Recursos Humanos

La adopción de medidas de promoción de la igualdad en el ámbito empresarial es una oportunidad de mejora cualitativa en la gestión de los recursos humanos

Almudena Cueto Sánchez | Experta en Sostenibilidad, Género y RSE | 19/03/2020 - 14:00h.

Almudena Cueto Sánchez | Experta en Sostenibilidad, Género y RSE
Almudena Cueto Sánchez | Experta en Sostenibilidad, Género y RSE
Hoy es superior la tasa de mujeres que se gradúa, y con mejores calificaciones en todos los niveles educativos, según estadísticas del Ministerio de Educación. Sin embargo, la brecha salarial de género en Asturias alcanza el 30%, la mayor de nuestro país. Las mujeres continúan teniendo las máximas responsabilidades en las tareas domésticas y familiares, lo que ocasiona su menor proyección en el mundo empresarial. Esto les lleva a optar por trabajos parciales, les dificulta las horas extraordinarias o los compromisos laborales que requieran movilidad; cortando sus posibilidades de mejora y privando a la organización de su talento y de continuidad en los conocimientos adquiridos.

Estas distorsiones generan un alto grado de insatisfacción personal que se traslada a la organización afectando a la productividad y al clima laboral. Se generan situaciones de estrés producidas por la poca flexibilización de la jornada laboral o por procesos poco permeables al reconocimiento del aporte individual a la empresa, más allá de su condición sexual y/o familiar. Las consecuencias no se dejan esperar: absentismo laboral, falta de motivación, descenso de productividad y/o ventas, etc.

La adopción de medidas de promoción de la igualdad en el ámbito empresarial es una oportunidad de mejora cualitativa en la gestión de los recursos humanos. Puede parecer una inversión intangible en un primer momento, pero no puede obviarse en la Estrategia Empresarial, máxime si la organización se halla inmersa en procesos de transformación e innovación.

Los Planes de Igualdad son una herramienta normativa que actúa de brújula para orientar a las organizaciones en el reto de la gestión de la igualdad, e incluso adaptable a la respuesta que pueda darse a la diversidad. Están regulados en el artículo 46 de la LO 3/2007, de 22 de marzo, de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres. Desde el pasado año, el Real Decreto-ley 6/2019, amplió esta obligación  para todas las empresas con más de 50 personas en plantilla, ofertando unos plazos para ello:

  • 7 de marzo de 2020, para  las empresas con más de 150 personas.
  • 7 de marzo de 2021, para las de entre 100 y  150.
  • 7 de marzo de 2022, todas las empresas de entre 50 a 100.

La Inspección de Trabajo y Seguridad Social vigilará su cumplimiento con La falta de Planes de Igualdad en las empresas obligadas supondrá multas desde los 620 a los 6.250 euros, para quien no cumpla.

Es conveniente que la implementación de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en la gestión empresarial se realice de manera integral. La elaboración e implantación de un Plan de Igualdad es un proceso pautado que requiere del compromiso real de la dirección, de implicación de la plantilla, de una difusión efectiva del mismo y de un seguimiento riguroso. Todas estas fases estarán imbuidas de transparencia y conocimiento por los diferentes grupos de interés.

Los beneficios de integrar la gestión de la igualdad de oportunidades están íntimamente ligados con la mejora de todas las operaciones de las empresas, aumentando la creación de valor y disminuyendo los riesgos adquiridos en las relaciones con los stakeholders. Podemos someramente indicar que se obtendrán ventajas como:

  • Cumplimiento de la normativa vigente.
  • Atracción de talento y optimización de los RRHH.
  • Incremento de la satisfacción y motivación del personal de la empresa.
  • Mayor grado de implicación en las actividades de la empresa, y en consecuencia, aumento de la productividad y competitividad de la misma.
  • Reducción de rotaciones de personal, con el consiguiente ahorro de costes.
  • Mejora de la reputación corporativa.
  • Reducción del absentismo laboral.
  • Incremento de la empleabilidad del personal y mejora del desarrollo de su trayectoria profesional.
  • Reconocimiento a través de marcas y sellos.
  • Ventajas en la licitación pública.
  • Mejora de la gestión de los riesgos laborales.
  • Predisposición y adaptación al cambio, al contar con una empresa y un personal flexible, lo que permite aumentar la competitividad de la empresa.

En definitiva, para una empresa sus clientes son sin duda la joya de la corona, pero no podemos olvidar que los clientes no son solo quienes adquieren nuestros productos o servicios. Los clientes internos son también imprescindibles, y trabajadores y trabajadoras motivados son garantía de satisfacción y crecimiento.

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