CONECTA SOCIAL

Conecta Social: el proyecto de FADE y Gijón Impulsa que muestra casos de innovación con impacto en personas y empresas

Con Bluco -a través del caso de Pitas- y Futuver como protagonistas, esta edición muestra cómo la innovación puede impulsar el crecimiento empresarial y el talento.

Ser empresa no es únicamente alcanzar resultados económicos, aumentar facturación o conquistar nuevos mercados. Cada vez más, también implica asumir un papel activo dentro de la sociedad que pasa por identificar retos reales, responder a nuevas necesidades y generar un impacto positivo capaz de transformar, aunque sea a pequeña escala, la vida de las personas. Y es que detrás de conceptos como innovación, digitalización o competitividad hay algo mucho más profundo: herramientas que pueden abrir oportunidades, facilitar el acceso al conocimiento, impulsar el empleo, derribar barreras o ayudar a que otras empresas crezcan.

Precisamente con esa mirada nació Conecta Social, una iniciativa puesta en marcha por la Federación Asturiana De Empresarios (FADE) junto a Gijón Impulsa que cumple su segunda edición y que nació para visibilizar proyectos empresariales que entienden la tecnología y la innovación, no solo como motores de crecimiento económico, sino también como palancas de transformación social.

Para FADE, el proyecto representa “una oportunidad para acercar a la sociedad asturiana ejemplos de empresas que están utilizando la innovación para responder a desafíos que van mucho más allá del ámbito económico”, asegura Alberto González, su director general.

Esta segunda entrega permite “volver a poner el foco en dos trabajos que demuestran cómo la tecnología puede contribuir a mejorar la empleabilidad, impulsar el talento, fortalecer la competitividad de las pymes y generar nuevas oportunidades para las personas y para Asturias como región”.

La iniciativa, asegura, también “refleja la capacidad del tejido empresarial asturiano para anticiparse a los cambios y desarrollar soluciones con impacto social, combinando conocimiento, sinergias y visión de futuro”. Desde FADE consideran fundamental “seguir impulsando iniciativas que visibilicen este tipo de experiencias porque ayudan a construir una cultura empresarial más comprometida, innovadora y conectada con la realidad de nuestro entorno”. 

En esa misma línea, el director gerente de Gijón Impulsa, Luis Díaz, valora muy positivamente la segunda edición de Conecta Social, “una iniciativa que demuestra cómo la innovación y el compromiso social pueden ir de la mano”. El proyecto, asegura, “contribuye a fortalecer el tejido empresarial local, visibilizando buenas prácticas y fomentando la colaboración entre empresas comprometidas con su entorno, ayudando así a generar un ecosistema más competitivo, inclusivo y sostenible, alineado con los retos actuales de nuestra ciudad.

Desde Gijón Impulsa, dice, “creemos que impulsar espacios de conexión entre empresas y sociedad, es clave para seguir generando oportunidades y talento en Gijón/Xixón”. Y esta nueva edición “consolida el impacto positivo del proyecto y anima a más organizaciones a integrar la responsabilidad social en su estrategia empresarial".

El objetivo del proyecto pasa por poner el foco en esa otra dimensión de la empresa que muchas veces queda fuera de los grandes titulares: la capacidad de aportar soluciones útiles y cercanas a desafíos que afectan directamente a las personas y al tejido empresarial. Desde la transformación digital y el acceso a nuevos mercados hasta la formación continua, la empleabilidad, la seguridad jurídica o la generación de confianza, Conecta Social busca mostrar cómo determinadas compañías del ecosistema asturiano están utilizando el conocimiento, la tecnología y la innovación para construir modelos más competitivos, sí, pero también más humanos.

Esta edición cuenta con la participación de dos compañías del Parque Científico Tecnológico de Gijón que representan esa manera de entender la innovación: Bluco y Futuver; empresas con actividades muy diferentes entre sí, pero unidas por al idea de utilizar la tecnología para generar oportunidades reales.

Bluco: de Asturias al mundo sin perder el rumbo 

Hubo un tiempo en el que internacionalizar una empresa implicaba recorrer ferias, buscar distribuidores, asumir grandes inversiones y construir estructuras difíciles de sostener para muchas pequeñas y medianas compañías. Vender fuera parecía una posibilidad reservada a grandes corporaciones con capacidad financiera suficiente para abrir mercado en otros países. La digitalización transformó parte de esas reglas, y los marketplaces terminaron por cambiar el tablero completo.

Hoy, una pyme puede testar mercados internacionales, analizar comportamientos de consumo o posicionar sus productos en distintos países sin necesidad de desplegar estructuras físicas imposibles de asumir hace apenas unos años. Sin embargo, detrás de esa aparente facilidad sigue existiendo una enorme complejidad técnica, logística, fiscal y estratégica que muchas empresas desconocen. Porque vender online no consiste solo en “subir productos a Amazon”. O al menos no cuando el objetivo es construir un modelo sostenible, rentable y capaz de crecer en el tiempo.

Ahí es donde aparece Bluco. La compañía asturiana, especializada en marketplaces e internacionalización digital, trabaja en ayudar a marcas a navegar toda esa complejidad y convertir el entorno online en una verdadera herramienta de crecimiento empresarial. “Bluco, ahora mismo ya es un pequeño grupo de empresas cuyo objetivo básico es ayudar a las marcas a vender y posicionarse en los marketplaces”, resume Alejandro Orviz, CEO de la compañía.

Alejandro Orviz, CEO de Bluco

Detrás de esa definición aparentemente sencilla existe, sin embargo, un trabajo mucho más amplio. Y es que cuando una empresa decide vender fuera de España utilizando canales digitales se enfrenta a retos que van mucho más allá del ecommerce… Cambian las leyes, los hábitos de consumo, las necesidades logísticas y cambia incluso la manera en la que debe construirse una marca. “No puedes pensar solamente en subir catálogo y ya está”, explica Orviz.

Cada mercado funciona de manera distinta. No consume igual un cliente alemán que uno francés. Tampoco funcionan igual los tiempos logísticos, las exigencias fiscales o la normativa que afecta a determinados productos. A ello se suma un entorno demasiado competitivo en el que la rentabilidad ya no está garantizada simplemente por estar presente en un marketplace: “Hace unos años era relativamente sencillo crecer y ganar dinero. Hoy Amazon ya está tan explotado y tan sobredimensionado a nivel de vendedores que la rentabilidad empieza a ser un modelo complicado”, reconoce el CEO de Bluco.

Precisamente por eso, la compañía centra buena parte de su trabajo en ayudar a las empresas a definir estrategias realistas y sostenibles. A decidir si de verdad tiene sentido entrar en determinados marketplaces, qué mercados son más adecuados para cada marca o cómo construir un crecimiento que pueda mantenerse en el tiempo. “Cuando arrancamos con una marca nueva siempre le planteamos cuál es su objetivo, si posicionarse o rentabilizar. Y en función de eso hay que marcar estrategias distintas”, añade.

Ese acompañamiento estratégico es el que permitió a la empresa Pitas dar un paso más dentro de su crecimiento digital. La marca asturiana de calzado llevaba desde sus inicios apostando por el canal online, pero con el tiempo detectó que sus productos ya tenían presencia en marketplaces sin que existiese detrás una estrategia real de posicionamiento y control de marca.

“Desde el inicio de la historia de Pitas ya tuvimos una apuesta fuerte por la parte digital”, explica Roberto Bernabeu, eCommerce & Marketplaces Manager de Pitas. Sin embargo, a medida que la empresa comenzó a crecer, apareció la necesidad de profesionalizar también esa presencia dentro de marketplaces internacionales. “Vimos que había presencia nuestra en marketplaces aunque no éramos activos en ella. Entonces, de la mano de Bluco decidimos hacer ya una estrategia completa de presencia en ellos”.

La decisión no tenía tan solo una dimensión comercial, también implicaba una cuestión de identidad y posicionamiento. La compañía quería controlar cómo aparecía su producto en esos canales, cómo se construía su imagen y qué experiencia recibía el cliente final. “Queríamos que nuestro producto apareciera en los marketplaces como nosotros queremos que aparezca”, asegura Bernabeu.

Ese trabajo conjunto terminó convirtiéndose además en una herramienta de aprendizaje continuo para la marca. Porque más allá de las ventas, los marketplaces permiten acceder a una enorme cantidad de información sobre mercados, consumidores y comportamiento de producto. “Lo que nos aportan los marketplaces es conocimiento de otros mercados y probar nuevos productos”, señala Roberto.

A través de sus colecciones digitales, la empresa obtiene información sobre qué modelos funcionan mejor en determinados países, cómo responden los clientes o qué tendencias aparecen en distintos mercados internacionales. “Las valoraciones que nos dan los clientes son test muy importantes. Sobre todo nos da información y ver en otros mercados qué penetración tenemos y si podemos apostar por ellos a otros niveles”, añade.

Roberto Bernabeu, eCommerce & Marketplaces Manager de Pitas
Roberto Bernabeu, eCommerce & Marketplaces Manager de Pitas

En el fondo, esa es una de las grandes transformaciones que introduce el entorno digital: la posibilidad de convertir los datos y el conocimiento en herramientas estratégicas accesibles también para pequeñas y medianas empresas. Algo que hace apenas unos años resultaba mucho más complejo para compañías sin grandes estructuras internacionales.

Para Bluco, justo ahí es donde reside buena parte del impacto que pueden generar los marketplaces dentro del tejido empresarial. “Lo que ofrecen los marketplaces a las pymes son dos cosas principalmente: la posibilidad de testar muy rápido y muy barato, y la posibilidad de crecer en mercados que tradicionalmente en el offline les sería muy complicado”, explica Alejandro Orviz.

Ese acceso más democrático a la internacionalización es también uno de los elementos que conecta esta historia con el espíritu de Conecta Social. Porque el impacto de la tecnología no siempre pasa por grandes discursos futuristas, sino que a veces tiene más que ver con algo mucho más tangible: ayudar a que empresas pequeñas puedan competir en mercados globales, acceder a nuevas oportunidades o tomar decisiones mejor informadas.

Desde Asturias, Bluco ha conseguido además consolidar un posicionamiento técnico dentro de un entorno altamente especializado. La compañía fue reconocida como mejor agencia de marketplaces de España durante dos años consecutivos, convirtiéndose en la primera en lograrlo de manera continuada. Un reconocimiento que, según Orviz, también ayuda a proyectar el potencial tecnológico de la región. “El expertise que está cogiendo Bluco ayudando a marcas internacionales nos permite luego ayudar a compañías asturianas que están en fases más recientes a dar pasos mucho más rápidos y mucho más estables”, afirma.

Y es en ese punto donde esta historia deja de hablar únicamente de ecommerce. Detrás de eso existen también nuevas posibilidades para que empresas más pequeñas puedan crecer, generar actividad económica y competir en escenarios que durante mucho tiempo parecían reservados solo para unos pocos.

Futuver: Dar valor al conocimiento para convertirlo en oportunidades

Si durante años la internacionalización y el acceso a nuevos mercados marcaron buena parte de la transformación empresarial, hoy existe otro reto que avanza a la misma velocidad y que tiene que ver con cómo adaptar el talento y el conocimiento a un mercado laboral en constante cambio. Porque la tecnología no solo está modificando la manera en la que las empresas venden, producen o compiten, sino que también está transformando las profesiones, las capacidades que demandan las organizaciones y la forma en la que las personas acceden a nuevas oportunidades laborales.

En ese escenario aparece otra de las grandes preguntas de nuestro tiempo: ¿cómo demostrar lo que una persona sabe hacer en un entorno donde las habilidades cambian cada vez más rápido? ¿Cómo acreditar conocimientos que ya no siempre se adquieren a través de itinerarios formativos largos y tradicionales? ¿Y cómo convertir ese aprendizaje continuo en oportunidades reales de empleo, crecimiento profesional o movilidad internacional?

Ahí es donde entra en juego Futuver. La compañía asturiana, con casi tres décadas de trayectoria ligada a la transformación digital de organizaciones, participa en esta edición de Conecta Social poniendo el foco en un ámbito que combina tecnología, formación y empleabilidad: las microcredenciales digitales.

“En Futuver llevamos 29 años ayudando a organizaciones a transformar digitalmente sus procesos, pero siempre con la premisa de que la tecnología debe tener utilidad real, dando solución a retos concretos”, explica José María Pérez, director corporativo de la compañía. Y en este caso, el reto tiene una dimensión humana, la de cómo ayudar a que el talento y el aprendizaje continuo de las personas tengan el reconocimiento que merecen dentro de un mercado laboral cada vez más dinámico.

El modelo tradicional de formación ya no siempre es suficiente para responder a la velocidad a la que evolucionan determinados sectores. Surgen nuevas profesiones, aparecen competencias que hace apenas unos años no existían y miles de trabajadores necesitan reciclarse, especializarse o incluso reorientar completamente su carrera profesional. En ese contexto, las microcredenciales comienzan a consolidarse como una herramienta cada vez más relevante.

“Funcionan como ‘mini-títulos’ para habilidades específicas”, resume Pérez. Se trata de acreditaciones vinculadas a formaciones breves y muy concretas (desde inteligencia artificial hasta economía circular o competencias digitales) que permiten certificar conocimientos específicos de manera mucho más ágil que los itinerarios formativos tradicionales.

Sin embargo, el verdadero reto no es solo impartir esa formación, sino poder garantizar que ese conocimiento pueda acreditarse de manera fiable, verificable y reconocible más allá del lugar donde se cursó. “¿Cómo demuestras de forma creíble ante un empleador, una universidad o una empresa en otro país que realmente posees esa competencia?”, plantea el director corporativo de Futuver.

José María Pérez, director corporativo de Futuver
José María Pérez, director corporativo de Futuver

A partir de esa necesidad nace Tramitare® Microcredenciales, la solución desarrollada por la compañía asturiana para digitalizar todo el ciclo de vida de estas acreditaciones. Desde que una institución educativa plantea un contenido formativo hasta que la microcredencial queda emitida y disponible para la persona de manera verificable y alineada con los estándares europeos.

“Hemos desarrollado una solución que digitaliza todo el ciclo de vida de una microcredencial”, explica Pérez. Pero más allá del componente tecnológico, la compañía pone el foco en otro elemento que considera fundamental: la confianza. Y es que hoy en día cualquiera puede generar un documento o un certificado; la diferencia real está en su validez, en su trazabilidad y en la posibilidad de verificar de forma sencilla y segura que aquello que acredita es auténtico.

La solución incorpora firma electrónica avanzada y se encuentra alineada con Europass, el marco europeo diseñado para facilitar el reconocimiento de competencias y capacidades profesionales dentro de la Unión Europea, lo que introduce una dimensión relevante dentro de un mercado laboral cada vez más globalizado que guarda relación con la posibilidad de que el talento pueda moverse sin tantas barreras.

“Si un empleador, una universidad o una administración pública no puede verificar una acreditación de forma sencilla y fiable, esa acreditación pierde su utilidad práctica”, advierte Pérez. Y cuando eso ocurre, añade, no solo pierde valor el certificado, sino también la oportunidad real para la persona que ha invertido tiempo y esfuerzo en adquirir esa formación.

Ahí es donde aparece el componente social que conecta este proyecto con el espíritu de Conecta Social. Más allá de las microcredenciales, además de tecnología documental o procedimientos administrativos digitales, existe la posibilidad de abrir oportunidades laborales a perfiles muy distintos. Desde jóvenes que buscan especializarse en áreas emergentes hasta profesionales veteranos que necesitan actualizar conocimientos, pasando por personas desempleadas que intentan reorientar su carrera profesional. “La clave es que una competencia real pueda demostrarse de forma creíble y convertirse en una oportunidad laboral concreta”, resume Pérez.

El proyecto, además, nace dentro de un modelo de colaboración entre empresa, universidad y administración que la compañía considera relevante. La solución fue desarrollada junto a la Universidad de Oviedo y con el apoyo de Gijón Impulsa, consolidando una dinámica de innovación abierta dentro del ecosistema tecnológico asturiano.

“Creemos que desde Asturias se puede generar innovación de primer nivel con proyección europea”, afirma Pérez. Para la compañía, el verdadero valor de este tipo de iniciativas reside en esa capacidad de conectar conocimiento, tecnología y territorio para resolver problemas reales. “No es solo hacer tecnología; es hacer tecnología que tenga sentido para el territorio y para las personas que viven en él”.

En el fondo, igual que ocurría en el caso de Bluco, esta historia tampoco habla únicamente de digitalización, sino de acceso, oportunidades o reducción de barreras que durante años limitaron tanto el crecimiento empresarial como la movilidad profesional de las personas.

Ahí es donde Futuver sitúa el verdadero valor del proyecto. “Desde Asturias, ayudamos a que el talento se vea, se verifique y se convierta en oportunidades reales, en España y en Europa”.