España trabaja en la puesta en marcha de un nuevo instrumento financiero para extender el impulso inversor del Plan de Recuperación más allá de 2026. Se trata del Fondo soberano ‘España Crece’, con una base pública de 10.500 millones de euros que funcionará como palanca de coinversión con el sector privado para aspirar a movilizar aproximadamente 120.000 millones en proyectos productivos de alto impacto. El anuncio se realizó en el Spain Investors Day, foro que reúne a grandes inversores internacionales, con el objetivo de garantizar continuidad a la transformación económica iniciada con los fondos europeos Next Generation.
El diseño del fondo descansa en tres ideas clave: escala, colaboración y foco sectorial. Primero, la escala: la inyección pública actuará como capital ancla para atraer financiación privada a largo plazo.
Segundo, la colaboración: el vehículo coinvertirá siempre con empresas e inversores, utilizando préstamos, avales o instrumentos de capital en función de las características de cada proyecto.
Y tercero, el foco sectorial: priorizará ámbitos estratégicos para ganar productividad y resiliencia, desde vivienda asequible y energía hasta digitalización e inteligencia artificial, reindustrialización, economía circular, infraestructuras, agua y saneamiento o seguridad. La gestión recaerá en el Instituto de Crédito Oficial (ICO), lo que permitirá alinear la gobernanza financiera con las prioridades públicas y los estándares de mercado.
La iniciativa se enmarca en una hoja de ruta orientada a consolidar reformas e inversiones tractores iniciadas con el Plan de Recuperación -legislación proempresa, transformación energética, talento y digitalización- y a dar certidumbre a inversores y compañías ante el fin del ciclo Next Generation.
En paralelo, el Ejecutivo ha puesto en marcha el Comité de Inversiones Estratégicas, concebido para atraer capacidades productivas en sectores punteros alineados con el interés nacional y comunitario. Ambas herramientas buscan asegurar que los grandes proyectos con efecto arrastre dispongan de financiación estable y acompañamiento institucional durante su despliegue industrial.
En términos prácticos, ‘España Crece’ aspira a acelerar proyectos bancables que, sin esta palanca, tardarían más en cerrar su financiación o se ejecutarían con menor alcance. Entre ellos, la rehabilitación y promoción de vivienda energéticamente eficiente; renovables y redes; datos e IA en sectores tractores; nuevas capacidades industriales y economía circular con impacto en cadenas de suministro; infraestructuras y agua con criterios de sostenibilidad; o soluciones de seguridad ligadas a la soberanía tecnológica.
La lógica es clara: multiplicar la inversión privada, mantener el ritmo inversor tras 2026 y ensanchar el perímetro de proyectos transformadores en todo el territorio.