Que Asturias figure entre las comunidades con mayor índice de siniestralidad laboral relativa del país no es una anomalía estadística, sino el reflejo directo de su estructura productiva: industria pesada, construcción, minería. Los datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social para 2025 sitúan a la región en el sexto puesto nacional por índice de incidencia de accidentes con baja en jornada, y en el segundo más desfavorable en lo que respecta a accidentes mortales. El tamaño del mercado laboral asturiano matiza el volumen absoluto, pero no el peso relativo. La cifra no miente: aquí se accidenta más que en la mayoría del país.
Es en ese contexto donde cobra especial sentido la segunda edición de Prevención & Empresa, la publicación digital impulsada por FADE con el apoyo de la Consejería de Ciencia, Industria y Empleo del Principado y el Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales (IAPRL). Una publicación que, lejos de quedarse en el perímetro normativo, apuesta por mostrar cómo la prevención puede y debe operar como herramienta de gestión estratégica. La excusa temporal es el 28 de abril, Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. El argumento de fondo es más duradero.
De la norma al programa de bienestar
Fernando Oliver Alejo lleva más de veinticinco años construyendo cultura preventiva en Alsa, la empresa de transporte nacida en Asturias hace 103 años y hoy integrada en el grupo multinacional Mobico, con 19.740 empleados en Europa, África y Asia. Como director de Prevención, Salud y Bienestar, Oliver tiene una tesis clara: la prevención que se limita al cumplimiento legal ha dejado de ser suficiente.
«La prevención hoy en día debe ir más allá de ese cumplimiento legal, o incluso de la obtención de certificaciones, evidentemente necesarias. Pero es preciso evolucionar hacia un programa global de bienestar», afirma. En Alsa esa evolución tomó forma en torno a 2022 con Alsalud, un programa estructurado en seis pilares -finanzas, comunidad, liderazgo, mente, cuerpo y trabajo- que alcanza a empleados y familias, y que cuenta con embajadores internos elegidos por la propia plantilla para dinamizar la participación. Más del 80 % de sus acciones se dirigen al personal operativo: conductores, mecánicos, agentes de venta.
Oliver subraya además el efecto directo sobre la competitividad: «Este tipo de programa de bienestar hace que los trabajadores valoren positivamente a la compañía como un buen sitio para trabajar. Además del salario económico, se ofrece un salario emocional». Y añade algo que va más allá del bienestar individual: el programa tiene incidencia directa en la captación y retención de talento, en el clima laboral y, en última instancia, en la calidad del servicio al cliente.
Cuatro empresas, cuatro formas de innovar en seguridad
La publicación recoge además seis buenas prácticas de empresas e instituciones asturianas que ilustran, con casos reales, que la innovación en prevención no es patrimonio de las grandes corporaciones ni de los sectores tecnológicos.
Cartonajes VIR ha implantado un sistema participativo de detección de condiciones inseguras combinado con un programa de Observaciones Preventivas de Seguridad, en el que trabajadores rotativos acompañan al técnico de prevención en inspecciones periódicas. El resultado: una media de tres registros mensuales de condiciones inseguras y una mejora tangible del clima de seguridad.
La biofábrica de Ence en Navia ha dado un paso más sofisticado con la implantación del sistema PSM (Process Safety Management), desarrollado a partir del estándar del Energy Institute e integrado en un plan estratégico 2024-2026. El sistema actúa sobre las causas del riesgo — no solo sobre sus consecuencias —, complementando los requisitos Seveso ya operativos en la planta.
Química del Nalón, principal productor español de coque de fundición y referente europeo en química circular, ha apostado por la innovación en higiene industrial como eje de su modelo preventivo. La empresa, fundada en 1943 y con plantas en Ciaño y Trubia, combina sistemas cerrados de producción, biomonitorización y el modelo DREAM de evaluación de exposición dérmica para proteger a sus 230 profesionales frente a agentes químicos de alta penetración.
Y Saint-Gobain ha incorporado la realidad virtual a su formación preventiva, con módulos inmersivos que replican las instalaciones y escenarios de riesgo propios de cada área de trabajo. La conclusión de su experiencia es elocuente: el personal no solo aprende más, sino que muestra mayor motivación y capacidad de percepción de riesgos en el puesto real.
Un número con datos y con horizonte
Además de las buenas prácticas empresariales, esta segunda entrega de Prevención & Empresa incluye un análisis de la siniestralidad asturiana en el contexto nacional -a partir del informe 2025 del Ministerio de Trabajo- y un resumen del informe mensual del IAPRL con datos de enero-febrero de 2026. Entre los aspectos más destacados de este último: la siniestralidad descendió un 6,6 % respecto al mismo periodo del año anterior, aunque se registraron tres accidentes mortales en jornada frente a ninguno en el mismo tramo de 2025. Las industrias extractivas mantienen el índice de incidencia más alto de todos los sectores (9.305,3), seguidas de la construcción (5.248,9).
El número incorpora también una agenda de talleres formativos -con sesiones sobre coordinación de actividades empresariales, IA aplicada a la seguridad y comunicación preventiva- y una selección bibliográfica y legal de actualidad, consolidando la vocación de Prevención & Empresa como herramienta de referencia para los profesionales de la PRL en Asturias.