Red eléctrica

105 millones, drones e IA: Endesa prepara la red eléctrica para un verano de calor e incendios

Endesa eleva a cerca de 105 millones de euros su campaña de verano para reforzar la red de e-distribución, un 36% más que el año pasado. La compañía combina drones de largo alcance, LIDAR, termografía, inteligencia artificial, gemelo digital y control forestal en un momento en el que la electrificación de la economía hace más crítica que nunca la continuidad del suministro.

Fuente: Sala Prensa Endesa
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Ciento cinco millones de euros. Diecisiete drones que vuelan hasta diez kilómetros. Un gemelo digital de la red alimentado con sensores e inteligencia artificial. Vista por encima, la campaña de verano de Endesa parece una nota de mantenimiento eléctrico con más presupuesto, un 36% más que el año pasado.

La lectura útil para una empresa es otra. Lo que Endesa describe, a través de e-distribución, es cómo una infraestructura crítica pasa del mantenimiento reactivo al predictivo. Y eso importa porque, a medida que la industria electrifica procesos, la continuidad de esa red deja de ser un asunto de utilities para convertirse en un riesgo operativo propio.

No es una noticia de drones

La parte vistosa son los 17 drones de largo alcance de FuVeX, con cámaras digitales, LIDAR y termografía para detectar puntos calientes y anomalías invisibles a simple vista, con un alcance de hasta 10 km, unas veinte veces más que un dron convencional según la compañía. Pero el dron es la herramienta, no la historia.

La historia es lo que hay detrás: esos datos alimentan el gemelo digital de la red, una réplica informática combinada con información en tiempo real de sensores, que la IA procesa para analizar el estado de la red, ordenar el mantenimiento y priorizar dónde actuar antes de que algo falle. Es el salto de reparar cuando se rompe a intervenir donde los datos avisan.

Pero el hierro sigue mandando

Conviene no irse solo al software. La campaña incluye 17.337 inspecciones de centros de distribución desde enero, 11.900 km de líneas de alta y media tensión revisadas y 45.186 actuaciones para corregir anomalías. Y trabajo físico clásico: sustituir cable convencional por trenzado, automatizar la media tensión, reforzar conectores, aisladores y pararrayos, e intervenir en subestaciones y telecontrol. La IA no sustituye a la brigada: la ordena. La pieza funciona porque combina drones, sensores, poda, telemando y más de 2.000 personas en campo.

El verano como variable industrial

El motivo de fondo es el clima. Endesa enmarca la campaña en olas de calor, sequías, tormentas e inundaciones, y dedica 19,8 millones al control forestal: el 60% de sus más de 320.000 km de red son líneas aéreas, muchas entre vegetación. Poda, distancia de seguridad y corredores bajo líneas dejan de ser jardinería para ser prevención de incendios y de cortes. La compañía contempla incluso la desconexión preventiva de red en escenarios de alto peligro para facilitar la extinción.

Para un decisor, esa frase tiene una traducción incómoda: el suministro del que depende su planta puede cortarse, de forma preventiva, justo en los días de más calor y más demanda.

Por qué esto es asunto suyo, aunque no gestione una red

Cuanto más electrifica una empresa (procesos, frío, bombas de calor, autoconsumo, flotas, datos), más depende de que la red aguante. La continuidad del suministro se convierte en un riesgo operativo de primer orden, no en una línea del contrato con la comercializadora.

De ahí salen decisiones concretas. Una industria con paradas costosas debería revisar su exposición a microcortes, sus planes de contingencia y su redundancia antes del verano, no durante. Un polígono en zona de calor y vegetación debería preguntar por la criticidad de su acometida. Y un proveedor de drones, LIDAR, termografía, software de inspección, mantenimiento predictivo, sensórica, telecontrol o ciberseguridad OT debería ver aquí un mercado que crece un 36% en una sola campaña.

La electrificación de la industria se cuenta casi siempre por el lado de la generación: más solar, más eólica, más autoconsumo. Esta campaña recuerda la otra mitad, menos vistosa y más decisiva. De nada sirve producir energía limpia si la red que la entrega no soporta el calor, la vegetación y los picos de un verano cada vez más exigente. La pregunta para una empresa ya no es solo cuánta energía consume, sino cuánto le cuesta cada minuto que no la recibe. Y esa cuenta se hace en julio, no en diciembre.

Claves de la campaña

Empresa Endesa, a través de e-distribución
Presupuesto Cerca de 105 M€ (+36% interanual); 19,8 M€ a control forestal
Red Más de 320.000 km de líneas; 12,8 millones de clientes (Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Cataluña, parte de Extremadura y Ceuta)
Tecnología 17 drones de largo alcance de FuVeX (LIDAR y termografía, hasta 10 km) + gemelo digital de la red + IA
Trabajo de campo 17.337 inspecciones, 11.900 km de líneas revisadas, 45.186 anomalías corregidas, más de 2.000 personas
Por qué importa La continuidad de la red se convierte en riesgo operativo a medida que la industria electrifica procesos
Decisión que habilita Revisar exposición a cortes, contingencia y redundancia antes del verano; para proveedores, un mercado que crece un 36%