La Federación Española de Centros Tecnológicos (FEDIT) ha publicado un informe de impacto económico que cuantifica por primera vez con metodología input-output el valor que sus 52 centros generan en la economía española. Las conclusiones son contundentes: la actividad conjunta de esta red produce un impacto total de 7.702 millones de euros de renta, 127.371 empleos a tiempo completo y 18.547 millones de euros en ventas, además de 3.947 millones en ingresos para las arcas públicas vía impuestos y cotizaciones sociales. El año de referencia es 2024 y el estudio ha sido elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) con la participación de 42 centros tecnológicos y una muestra de 169 empresas colaboradoras.
El informe, que llega en el año en que FEDIT celebra su 30 aniversario, sitúa a la red de centros tecnológicos como uno de los principales agentes dinamizadores de la I+D+i en España, con ingresos totales superiores a 917 millones de euros en 2024 y una plantilla de más de 10.700 personas que dan servicio a cerca de 29.000 empresas al año.
Dos palancas, un mismo efecto multiplicador
El impacto económico de FEDIT se produce a través de dos vías complementarias. La primera es el propio funcionamiento de los centros: sus gastos operativos —corrientes más inversión— ascendieron en 2024 a 765,5 millones de euros, que al propagarse por la economía generan un impacto total de 2.611 millones en ventas, 1.079 millones en renta (aportación directa al PIB), 19.289 empleos y 479 millones en ingresos públicos.
La segunda vía, de mayor magnitud, es el efecto que la colaboración con los centros tiene sobre la facturación de las empresas clientes. Las compañías que trabajan con FEDIT reconocen que una parte de sus ventas es atribuible a los servicios recibidos: cuantificadas para las empresas con información disponible, esas ventas ascienden a 6.413 millones de euros, que a su vez desencadenan un impacto adicional de 6.623 millones en renta, 108.082 empleos y 15.936 millones en cifra de negocio.
Las empresas que colaboran con FEDIT, más competitivas
Más allá del impacto macroeconómico, el informe analiza qué diferencia a las empresas que trabajan con los centros FEDIT de las que no lo hacen. La respuesta es clara: las colaboradoras son más rentables, más productivas, más solventes, menos endeudadas y de mayor tamaño, tanto en términos de valor añadido como de ventas.
La encuesta realizada a una muestra representativa de empresas colaboradoras —169 respuestas sobre una población de 12.888 empresas— refleja además un alto grado de satisfacción con la relación. Los factores que más influyen en esa valoración positiva son la comunicación fluida con el centro, el clima de confianza y transparencia, y la complementariedad de conocimientos y recursos entre ambas partes.
Los impactos más valorados por las empresas son la mejora de su capacidad en I+D+i, la ampliación de su red de contactos y el incremento de su competitividad general. En términos cuantitativos, las empresas comunican en promedio impactos positivos tanto en ventas como en rentabilidad, y muestran una elevada probabilidad de repetir la colaboración en el futuro.
Un actor central del sistema de innovación español
FEDIT agrupa a 52 centros tecnológicos distribuidos por todo el territorio nacional y es miembro del Comité Ejecutivo de EARTO, la Asociación Europea de Organizaciones de Investigación y Tecnología, cuya presidencia ostenta desde principios de 2025 el director de uno de sus centros asociados. En España, la federación colabora estrechamente con el Ministerio de Ciencia, el CDTI, la AEI y otros organismos clave del ecosistema de innovación.
El sector que concentra mayor impacto económico en términos de renta es el comercio (1.403 millones), seguido de las actividades profesionales, científicas y técnicas (790 millones) y las actividades administrativas y de servicios auxiliares (776 millones). En empleo, también lidera el comercio y las reparaciones, con 29.054 puestos, seguido de actividades administrativas (15.449) y hostelería (13.224), un resultado que refleja el peso del consumo de las familias vinculado al empleo generado en los propios centros y en sus empresas clientes.
En un contexto en el que España busca reducir su brecha en inversión en I+D+i respecto a sus socios europeos, los datos del informe del Ivie ofrecen un argumento de peso: los centros tecnológicos no son un gasto, son un multiplicador.


