IA industrial

Europa construye su propio modelo fundacional de IA para robótica industrial: 40 millones de euros y un centro español al frente

El consorcio GRAIL, coordinado por el centro tecnológico catalán Eurecat y financiado con más de 40 millones de euros por la Comisión Europea dentro de Horizon Europe, reúne a una veintena de socios de 10 países -incluyendo Imperial College London, ETH Zurich, el Centro Aeroespacial Alemán, Siemens y Multiverse Computing- para crear el primer gran modelo de IA generativa aplicada a la robótica y la automatización industrial.

Eurecat liderará el primer gran modelo europeo de IA para la robótica industrial, impulsado por la Comisión Europea con más de 40 millones de euros de inversión / Cedida
photo_camera Eurecat liderará el primer gran modelo europeo de IA para la robótica industrial, impulsado por la Comisión Europea con más de 40 millones de euros de inversión / Cedida

Estados Unidos tiene a Tesla entrenando humanoides con datos propios. China tiene a Unitree y a toda una generación de startups de robótica inundando fábricas con máquinas cada vez más autónomas. Europa, hasta ahora, tenía investigación de primer nivel, talento disperso y ningún modelo propio que permitiera a sus robots industriales aprender de forma estandarizada a interactuar con el mundo físico. Eso acaba de cambiar.

La Comisión Europea ha confiado en Eurecat, el mayor centro tecnológico de Cataluña, para coordinar GRAIL (Generative Robotics & AI for EU Industrial Leadership), el primer gran modelo fundacional europeo de inteligencia artificial para la robótica industrial. La inversión supera los 40 millones de euros, financiados dentro del programa Horizon Europe, y el consorcio agrupa a una veintena de socios de 10 países que representan lo mejor que tiene Europa en este campo.

No es un proyecto de investigación más. Es la apuesta europea por construir una infraestructura de IA propia para la robótica, equivalente en ambición a lo que los grandes modelos de lenguaje representaron para el texto y la imagen: una base común que permita a los robots industriales europeos aprender, adaptarse y operar de forma más autónoma sin depender de plataformas estadounidenses o chinas.

Un modelo que enseña a los robots a entender el mundo físico

El concepto detrás de GRAIL es técnicamente ambicioso y merece ser explicado. Un modelo fundacional es, en esencia, un sistema de IA entrenado con grandes volúmenes de datos que puede servir de base para múltiples aplicaciones posteriores. GPT lo hizo con el lenguaje. DALL-E lo hizo con las imágenes. GRAIL quiere hacerlo con la interacción física de los robots en entornos industriales.

"El modelo se entrenará con grandes volúmenes de datos procedentes de diferentes entornos, tareas y tipos de interacción física, que proporcionarán una base común para que los robots entiendan cómo interaccionar con el mundo físico de forma confiable y adaptable", explicó Néstor García, cocoordinador del proyecto y responsable del grupo de Manipulación Robótica de Eurecat.

En la práctica, eso significa que un brazo industrial, un robot colaborativo o una plataforma humanoide podrán aprovechar conocimientos y habilidades ya aprendidos por el modelo y adaptarlos a nuevas tareas o situaciones, reduciendo drásticamente el tiempo de programación y facilitando el despliegue en distintos sectores. "Servirá de base tecnológica aplicable a diferentes tipos de robots", subrayó Daniel Serrano, director de Robótica y Automatización de Eurecat, "de forma que será posible utilizar conocimientos ya aprendidos y adaptarlos a nuevas tareas, reduciendo el tiempo de preparación y facilitando el uso en diferentes sectores industriales."

Quién está dentro: el quién es quién de la robótica y la IA europea

La lista de socios del consorcio es, en sí misma, una declaración de intenciones. Junto a Eurecat participan 5 centros tecnológicos y de investigación: el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), el Centro de Investigación y Tecnología Hellas (CERTH) de Grecia, AIMEN en Galicia y el Barcelona Supercomputing Center. Seis universidades de referencia: Imperial College London, ETH Zurich, la Universidad Técnica de Delft, la Universidad Técnica de Darmstadt, la Universidad Técnica de Núremberg y la Universidad de Patras.

Y diez empresas que cubren desde la fabricación de robots hasta el software de IA: Neura Robotics y Comau en robótica, Aleph Alpha en modelos de IA, Siemens Industry Software, Diehl Aviation, Signify, Engineering, FundingBox, Steinbeis 2i y Multiverse Computing, la empresa vasca de IA cuántica que se ha convertido en uno de los nombres más relevantes del ecosistema deep tech europeo.

La presencia de AIMEN y del Barcelona Supercomputing Center, junto al liderazgo de Eurecat, sitúa a España con un papel protagonista en el proyecto. No como socio menor, sino como coordinador de una iniciativa que la Comisión Europea ha identificado como estratégica para la soberanía industrial del continente.

Cinco sectores de validación, no solo laboratorio

Una de las claves que diferencia a GRAIL de otros proyectos de investigación en robótica es su vocación de aplicación real. La tecnología se validará en cinco sectores europeos estratégicos: automoción, aeronáutica, intralogística, acero y electrónica. Las pruebas se realizarán con diferentes tipos de robots para demostrar que el modelo funciona en entornos y aplicaciones diversas, no solo en condiciones controladas de laboratorio.

"La tecnología se validará en cinco sectores europeos clave para asegurar un modelo fundacional que responde a las necesidades de las industrias europeas", detalló Myriam García-Berro, directora de Investigación y Tecnología de Eurecat.

Además, el proyecto reserva 10 millones de euros —una cuarta parte del presupuesto total— para ampliar su impacto a través de tres convocatorias abiertas que financiarán más de 40 proyectos complementarios con pymes, grandes corporaciones y centros de investigación. Los proyectos seleccionados tendrán acceso a cuatro infraestructuras singulares europeas en robótica industrial e IA. Es un modelo de innovación en cascada: el consorcio desarrolla la tecnología base y después abre la puerta para que el ecosistema europeo la lleve a más sectores y más aplicaciones.

Soberanía industrial: la palabra que lo explica todo

Detrás de los 40 millones hay una motivación que va más allá de la tecnología. "La iniciativa contribuirá a reforzar la soberanía industrial europea, impulsando el desarrollo de soluciones propias en inteligencia artificial y robótica avanzada", afirmó Simona Neri, cocoordinadora del proyecto y responsable de Innovación de la Unidad de Robótica y Automatización de Eurecat. "El objetivo es que la industria europea pueda disponer de tecnologías fiables y competitivas, y reducir la dependencia de modelos y plataformas externas."

Es la misma lógica que está detrás de los grandes proyectos europeos en semiconductores, computación cuántica, baterías o hidrógeno verde: construir capacidad propia en tecnologías críticas para no depender de terceros cuando esas tecnologías se conviertan en infraestructura esencial. Y en robótica industrial, ese momento está mucho más cerca de lo que la mayoría de las empresas europeas supone.