Detrás de casi cualquier grifo, depuradora o red de saneamiento de una ciudad española hay empresas que rara vez aparecen en los titulares pero que gestionan un recurso cada vez más estratégico: el agua. Una de ellas acaba de presentar cuentas con una ambición que va mucho más allá de la gestión tradicional. Nealis, el grupo que hasta hace poco se conocía como Grupo Gimeno y que acumula 150 años de historia, cerró 2025 con 705,8 millones de euros de ingresos y un EBITDA de 85,2 millones, un 41% más que el año anterior, en el primer ejercicio tras su transformación en holding.
La cifra de ingresos supone un crecimiento del 22% respecto a los 577 millones de 2024, pero el dato más revelador no está en el balance, sino en la dirección. Nealis se ha propuesto dejar de ser percibida como una empresa de servicios de agua para convertirse en un grupo tecnológico e industrial con el agua, las ciudades inteligentes y la economía circular como ejes. Y ha puesto cifras a esa ambición: 1.000 millones de euros de facturación en 2030.
De Grupo Gimeno a Nealis: más que un cambio de nombre
El rebranding de Grupo Gimeno a Nealis no es un simple ejercicio de imagen. Es la formalización de una estrategia que busca integrar bajo una sola identidad un conjunto de actividades que habían crecido de forma dispersa: gestión del ciclo integral del agua, medio ambiente, construcción de infraestructuras, energía y tecnología. El nuevo holding ordena todo eso y le da una narrativa común orientada a la innovación.
El grupo, con raíces en Castellón y presencia en buena parte del territorio nacional, emplea a cerca de 7.000 personas y prevé seguir creciendo tanto de forma orgánica como mediante adquisiciones. En 2025 invirtió 75,5 millones de euros, una parte relevante destinada a modernización tecnológica y proyectos de I+D+i. Es el tipo de esfuerzo inversor que distingue a una empresa que quiere transformar su modelo de una que se limita a gestionar lo que ya tiene.
El agua como sector tecnológico
Durante décadas, la gestión del agua se percibió como un servicio maduro y de bajo componente tecnológico. Esa idea ha quedado obsoleta. La presión sobre los recursos hídricos, la sequía, las exigencias de eficiencia y la digitalización han convertido el sector en un terreno de innovación intensiva: sensórica, gemelos digitales de redes, inteligencia artificial para detectar fugas, telecontrol, reutilización de aguas y valorización de residuos.
Nealis se posiciona en ese cruce a través de su división tecnológica, Nealis Tech, orientada a soluciones de smart cities y gestión inteligente de infraestructuras. El grupo enmarca buena parte de su estrategia en el PERTE del Agua, el instrumento con el que España canaliza fondos europeos hacia la digitalización del ciclo hídrico, un ámbito donde las empresas capaces de aportar tecnología propia tienen una ventaja competitiva clara.
La apuesta por la innovación se articula además en el Nealis Innovation Hub, que aglutina una treintena de proyectos de I+D+i, un sandbox propio para probar soluciones, cátedras universitarias y el objetivo declarado de lanzar hasta ocho spin-offs tecnológicas. Es un enfoque que recuerda al de las grandes corporaciones que han entendido que la innovación no puede quedar relegada a un departamento, sino que debe generar negocio nuevo y, eventualmente, empresas independientes.
Bioeconomía circular y transición energética
El tercer eje del grupo, junto al agua y las ciudades inteligentes, es la bioeconomía circular: la valorización de residuos, la recuperación de materiales y la reducción de la huella ambiental de los procesos industriales. Es un terreno en expansión, impulsado tanto por la regulación ambiental europea como por la propia lógica económica de aprovechar recursos que antes se desechaban.
En el plano energético, el grupo trabaja en proyectos de autoconsumo, eficiencia y energías renovables, tanto para reducir su propia factura como para ofrecer soluciones a terceros. La combinación de agua, energía y economía circular dibuja el perfil de una empresa que se sitúa en el centro de varias de las grandes transiciones que atraviesan la economía española: la hídrica, la energética y la circular.
Con un plan a 2030 que combina crecimiento en facturación, expansión geográfica, adquisiciones y desarrollo tecnológico, Nealis se suma a la lista de grupos españoles que están intentando dar el salto de proveedor de servicios a actor industrial y tecnológico. El reto, como en todos estos casos, será demostrar que la ambición estratégica se traduce en capacidades reales y en negocio sostenible. Los 705 millones de 2025 son el punto de partida. Los 1.000 de 2030, la vara de medir.